Hay un gigantesco agujero de guion en 'El Diablo Viste de Prada', pero no es el que estás pensando
Randy Meeks
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

¿Por qué Andy es un personaje tan miserable? Cuando parece que puede caerte bien, de repente hace una de las cosas más absurdas e innecesarias de la película, que podría haberse explicado muchísimo mejor

Estamos todos de acuerdo en que no hay que darle demasiadas vueltas a El Diablo Viste de Prada. Es una película entretenidísima, sí, pero su guion es muy frágil (algo que le pasa también, por cierto, a su segunda parte) y probablemente nos deje más preguntas que respuestas. Una de ellas, la más habitual, se pregunta por qué Miranda contrata a Andy si claramente no tiene sentido de la moda ni ganas de trabajar en Runway, y lo cierto es que no hay respuesta... pero tampoco es el peor agujero de una película plagada de ellos. Obviamente, si no has visto la cinta habrá spoilers. Parece obvio, pero por si acaso.

El diablo viste de Prada
El diablo viste de Prada
Fecha de estreno 6 de octubre de 2006 | 1h 50min
Dirigida por David Frankel
Con Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt
Medios
3,3
Usuarios
4,1
Sensacine
3,5
Ver en Movistar Plus+

Un accidente en ciernes

Llevo 20 años pensando lo mismo, y no me lo puedo quitar de la cabeza: cuando Andy es seleccionada por Miranda para acompañarla a la Paris Fashion Week en lugar de Emily, se queda también con la labor de decírselo al antiguo ojito derecho de la directora de Runway. Sin embargo, cuando la llama para comunicárselo, Emily es atropellada por un coche. Hasta ahí todo bien y forma parte de la narrativa. El problema es lo que viene después.

Sí, claro, necesitamos un momento en el que Emily se enfade con Andy y le cante las verdades del barquero, pero la película lo fuerza en una escena en la que Andy va a visitar a su compañera al hospital, tirada en una cama y con una escayola en la pierna, y le cuenta las noticias. La pregunta es... ¿Por qué molestarse en decirle que había sido sustituida antes del accidente? ¿No es más fácil, simplemente, decirle que en su situación no puede viajar y que tomará su lugar?

Andy completa su arco de villana, pero la manera de hacerlo es ridícula. Cualquier persona en el lugar de Emily habría entendido el cambio, pero el personaje de Anne Hathaway decide, simplemente, meter el dedo en la llaga sin más motivo que el de avanzar la trama. Eso no quita que siga siendo entretenida, claro, pero la coherencia vuela por los aires. La magia, supongo, del mundo de la moda.

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