Por todos es sabido que los actores, y por extensión los artistas, pueden ser personas caprichosas, que incluyan en sus contratos todo tipo de caprichos y excentricidades. No es el caso de Viggo Mortensen, que muchos recordaréis por su interpretación de Aragorn en El señor de los anillos y otros menos por la obra maestra Jauja, de Lisandro Alonso joyas recientes como la de Hasta el fin del mundo dirigida por él mismo..
Mortensen se ha caracterizado siempre por cuidar del equipo de las películas en las que interviene, y no solo cuando se sienta en la silla del director. Recordemos cuando, en El Señor de los anillos, el actor y director tuvo un papel determinante para que unos 40.000 especialistas de acción pudieran cobrar su trabajo. Durante el rodaje, un fallo en los seguros del estudio dejó bloqueados los pagos durante dos semanas, y los afectados no podían pagarse abogados para reclamar las cuantías.
Ante esta situación, Mortensen decidió cubrir de su propio bolsillo los honorarios legales necesarios, lo que permitió iniciar el proceso y desbloquear los salarios. El gesto mejoró el ambiente en el rodaje, reforzó la confianza dentro del equipo y consolidó la reputación de Mortensen como defensor de los derechos laborales.
La curiosa cláusula que incluye el actor en todos sus contratos
Y en 2022 declaró en una entrevista con Cinemanía que siempre incluía una curiosa cláusula en los contratos de las películas en las que intervenía, que tenía como objetivo salvaguardar la visión artística del director:
Yo logré, hace años, incluir en un contrato como actor que el director tuviera el corte final de la película. Lo puse en el contrato y quedó así. Después vinieron productores que quisieron cambiarlo y dijeron: ‘Vamos a hacer esto’. Y yo les dije: ‘No pueden’. ‘¿Cómo que no pueden? El director no tiene corte final. Y yo respondí: ‘Sí lo tiene, está en mi contrato’
"Desde entonces, todos los contratos que firmo incluyen que el director tenga el corte final. Y si me dicen que no, respondo que entonces la película la haga otro actor. Si yo me comprometo a hacer una película con alguien, aunque no esté de acuerdo con cómo la rueda o con el resultado final, la idea es ayudar al director o directora a hacer lo que quiere, defender su visión", continúa.
Ese gesto de rebeldía le honra, ya que permite asegurar al espectador que, si está viendo una película en la que interviene como actor, es justamente la película que quería hacer el director... aunque esto, en ocasiones, sea peor que si alguien le da un golpecito en la espalda.