En otra época, que Steven Spielberg haya decidido volver al cine de extraterrestres sería una noticia tremenda. Sin embargo, El Día de la Revelación no ha sido el gran éxito de crítica y público que se esperaba y, de hecho, a muchos de nosotros nos ha sabido a oportunidad perdida. Sin embargo, hay algo en lo que casi todos estamos de acuerdo: su final es inmejorable, con un recurso complicado de usar bien pero que el director consigue llevar adelante con maestría.
Ojo: Spoilers de El Día de la Revelación, obviamente.
Hay que escuchar
En la película, por poner en contexto, después de que Wardex corte toda la electricidad en el plató donde Margaret pretende contar toda la verdad sobre los aliens, esta utiliza el aparato alienígena para volver a encender focos, cámaras y hasta el teleprompter, momento en el que el resto de canales del mundo cogen su señal para decir la verdad. Para demostrar que no están mintiendo, muestran a un alienígena vivo y real que se comunica con Daniel y Margaret, quien se dirige a compartir su mensaje con el mundo: un mensaje que solo sabemos que empieza con "Escuchad".
Es un final atrevido, desde luego, que puede dejar a parte del público queriendo saber más, pero para su guionista, David Koepp, fue así desde el principio: "Estaba ahí en mi primer borrador. Me pareció lo correcto. Creo que el objetivo de la película es dar a conocer el mensaje y sacar a la luz la verdad. Así que queríamos hacer eso y evitar desviarnos del objetivo. El objetivo de la película no era '¿Saben bailar los extraterrestres?', sino '¿Se ha difundido el mensaje?'. Ahí es donde creíamos que estaba el límite".
Para Emily Blunt, que es quien dice esa última palabra, es una ambigüedad perfecta para la película: "Creo que es la intención de Steven. En realidad, el mensaje podría resumirse en una sola palabra, porque, en muchos sentidos, lo que se ha revelado al mundo al final es suficiente para que hagas lo que te digo que hagas al final. Sin embargo, creo que ella también podría seguir explicándote más detalles sobre cuál es el mensaje".
Puede que salieras de la película pensando que plantea muchas incógnitas y pocas respuestas, pero hasta eso estaba planeado: "Tienes que tener respuestas para todo. Y no son cosas que quieras compartir con el público, porque arruinaría la diversión de algo que tiene misterio y maravilla. Ese es el motor. No te metas con el motor", afirma Koepp. Vamos, que lo tienen clarísimo. Ahora solo falta que nosotros, como público, también lo tengamos.