Vamos a hablar de Obsession, la película de Curry Barker de la que todo el mundo, absolutamente todo el mundo, está hablando. Coges el autobús, y todo el mundo en el autobús está hablando de Obsession. Había muchísimas ganas de ver esta película, al menos yo estaba deseándolo, y es por dos razones principales. La más importante para mí es comprobar cómo, de repente, el cine de terror de bajo presupuesto, el cine de terror indie, lo ha reventado a lo bestia en la taquilla norteamericana y luego a nivel mundial.
Ya hemos vivido y disfrutado mejor dicho el fenómeno Backrooms de Kane Parsons (que, por cierto, acaba de cumplir 21 años esta semana), pero antes de que nos llegara Backrooms, Obsession ya había partido la taquilla por la mitad de una forma totalmente sorpresiva que nadie se esperaba. Los datos numéricos son muy divertidos y guapos: es una peli que costó cerca de un millón de dólares, un poco menos incluso, y lleva ahora mismo recaudados casi 300 millones de dólares. Pero lo verdaderamente importante para mí es que son películas de terror hechas por chavales de 20 años. Curry Barker tiene 26 años, y triunfan en las salas de cine con algo que no es un producto de plataforma, no pertenece a ninguna saga ni universo cinematográfico, no son recuelas ni secuelas. Son películas sin grandes actores que logran triunfar sin tener ni Star System ni venir de una IP que todo el mundo coloque.
Vamos a entrar al detalle. El amigo Barker es un autor total: escribe, dirige y protagoniza casi todos sus proyectos, empezando por un montón de cortos en YouTube que van entre la comedia bruta y el terror gutural. En 2024 cuelga un largometraje de una hora llamado Milk & Serial. Es una peli del subgénero del found footage que funciona como un tiro: es superrápida, tremendamente sorpresiva e inesperada en sus giros hacia el terror bestia, y demuestra una inteligencia compositiva tremenda para tratarse de cámaras caseras móviles. De ese éxito en YouTube da el salto a dirigir Obsession. La peli se selecciona para el Festival de Toronto y para Sitges, donde se lleva tres premios. Antes de ir a Toronto, los de Blumhouse compran la peli para apoyarla, y luego entra Focus Features, la rama de Universal que lleva el cine indie y de autor, potenciando un estreno global donde arrasa de forma increíble.
¿De qué va 'Obsession'?
El argumento minimalista se le ocurre a Barker viendo el mítico, mitiquísimo capítulo de Los Simpson de la pata de mono, basado en el clásico relato de W.W. Jacobs. La premisa de "ten cuidado con lo que deseas" pasa aquí porque un chico, muy enamorado y obsesionado con su compañera de trabajo y amiga Nicki, compra un kit de los deseos (una barra que rompes para pedir algo) y pide que ella se enamore de él. Lejos de ser una comedia romántica de los 80, Obsession es una gran sátira de la comedia romántica que se acerca al retrato del romance tóxico.
La película me ha gustado tanto por tres razones fundamentales. La primera es que, reconociendo que el argumento es superbásico, tipo The Twilight Zone o Black Mirror, la idea no se agota pronto. La película posee suficientes ideas de tanta potencia que no es "una peli de terror más", atreviéndose a dar varios saltos al vacío y cerrando con un homenaje a William Shakespeare que es una barbaridad. La segunda razón es su increíble puesta en escena. Con poquísimos recursos, Barker tiene una solidez tremenda en cómo organiza los planos, moviendo la cámara solo cuando la tiene que mover sin volverse loco. Y esto me lleva a la tercera razón: la actriz. Los saltos de tono que utiliza son una barbaridad. Su personaje está completamente ida, pero tiene unos chispazos, unos fogonazos de realidad que te meten un mal rollo brutal.
Estoy muy contento con la peli; le podría encontrar pegas si quiero, pero, ¿sabéis qué? No me da la gana. Es una de las pelis del año.