Nunca olvidaré la primera vez que vi Los Pájaros, y cuando, ya de adolescente, uní las piezas y me di cuenta de que la película no tenía banda sonora. No al uso, al menos: Bernard Herrmann, colaborador habitual de Alfred Hitchcock, colaboró como consultor de sonido, pero todo lo que escuchamos son sonidos de pájaros aquí y allá, creados con un aparato llamado Mixur-Trautonium, que crea los ruidos con una producción y composición electrónica (sí, en 1963). Muchos han intentado copiarlo, pero pocos lo han conseguido.
Ni un sonido
Uno de los que sí lo consiguió fue Robert Zemeckis en Náufrago, que decidió que el drama de Tom Hanks era suficiente tensión como para no necesitar ni una sola nota musical durante 45 minutos. De hecho, mientras Chuck, su protagonista, está en la isla no escuchamos nada de música para reforzar la sensación de soledad. Sin embargo, cuando suena, es inolvidable gracias a la labor perfecta de un Alan Silvestri que comprendió su trabajo a la perfección.
Primero, escuchamos la banda sonora cuando Chuck se da cuenta de que ha salido de la isla, volviéndose hacia ella. Después, cuando Wilson se cae de la balsa y se va flotando solo, ante la impotencia de Chuck. Y finalmente, en sus momentos finales. La banda sonora es muy corta, pero eso no impidió que Silvestri ganara el Grammy en 2002. Eso sí, ni siquiera fue nominado al Óscar, y eso que también se lo merecía.
Como curiosidad, sí que salió un CD con la banda sonora, pero realmente solo hay una que suene en Náufrago. El resto son piezas de películas de Zemeckis con banda sonora de Silvestri. Si cuela, cuela.