La admiración por los superhéroes ha acompañado a millones de personas mucho antes de que las franquicias de Marvel y DC dominaran la taquilla mundial. En la inmensa mayoría de los casos, esa pasión se traduce en coleccionismo, cosplay o aficción por los cómics y el cine.
Sin embargo, en ocasiones aisladas, la línea entre la ficción y la realidad se difuminan, dando lugar a conductas de alto riesgo, como la protagonizada por un adolescente que llegó a inyectarse mercurio convencido de que así obtendría los poderes de Lobezno.
El caso se remonta a 2024, en Nueva Delhi (India), cuando un joven de 15 años ingresó en un hospital por unas lesiones persistentes en uno de sus brazos que no cicatrizaban y presentaban una irritación poco habitual.
En un primer momento, los médicos sospecharon que podía tratarse de una herida mal curada o de una infección, aunque pronto descartaron ambas hipótesis. Incluso se planteó una reacción alérgica antes de que el equipo decidiera solicitar la intervención de un psiquiatra para esclarecer el origen del problema.
Durante las entrevistas, el adolescente acabó confesando que era un gran admirador de los superhéroes de Marvel, especialmente de X-Men Orígenes: Lobezno, y que estaba convencido de que podría reproducir sus habilidades en la vida real.
Con esa idea en mente, se inyectó mercurio bajo la piel del brazo, un metal que había obtenido, entre otras fuentes, de varios termómetros, creyendo que reforzaría su cuerpo como el esqueleto de adamantium del personaje.
El mayor estreno de una película de acción real en Disney+: 15,2 millones de visualizaciones en cinco díasEl informe médico destacó además un aspecto llamativo del caso: el chico no presentaba otros trastornos psiquiátricos y tenía un coeficiente intelectual dentro de la normalidad. Lo mejor, es que anteriormente había tratado de convertirse en Spider-Man exponiéndose de forma deliberada a mordedoras de arañas. Si hubiera seguido, podría haber aparecido en Spider-Man: Brand New Day entonces.