Hace unos 20 años que Zack Snyder empezó a trabajar en The Last Photograph, la película que acaba de estrenar en el Festival Internacional de Cine de Toronto, pero el hecho de haber dedicado un tercio de su vida a la producción de su nuevo filme no ha evitado que el cineasta haya experimentado uno de los mayores vapuleos de su carrera como director. Algo a lo que, desafortunadamente para él, ya empieza a estar acostumbrado.
Basada en un guion de su colaborador habitual Kurt Johnstad, uno de los guionistas de 300, y protagonizada por Stuart Martin y Fra Fee, en The Last Photograph una simple fotografía desencadena el viaje de dos estadounidenses a través de un país infernal: por un lado, un exoperativo de la DEA que trata de dar sus sobrinos desaparecidos tras el brutal asesinato de los padres de estos. Por otro, un fotógrafo de guerra curtido en mil batallas y consumidor de heroína, quien fue testigo de los crímenes y quiere la exclusiva.
"Han pasado, digamos, dos décadas. Una cosa habría sido si hubiéramos pasado esas dos décadas sin hacer nada más, pero la mayoría de las cosas que hicimos en realidad nos frenaron más que otra cosa", explica Snyder a Variety sobre el largo recorrido. "Creo que ya estábamos trabajando en esto antes de 300. Esta vez teníamos un hueco en la agenda, pero disponíamos de poco tiempo: rodamos la película en 32 días. El mayor mérito se lo atribuyo al equipo y a nuestra propia capacidad para organizar y ejecutar el proyecto rápidamente y sin presupuesto".
Según reconoce Zack Snyder, la película fue hecha en tiempo récord y con poco presupuesto y, por lo que se ve, eso le ha pasado factura. La primera proyección de la película ha dado lugar a toda una colección de reseñas terribles que la sitúan como uno de sus peores trabajos.
"He visto películas peores en mi vida, pero no se me ocurre ninguna ahora mismo"
De momento, The Last Photograph tiene una puntuación de 22% en Rotten Tomatoes y, aunque algunas son más benevolentes, en las reseñas pueden leerse frases tan contundentes como que "es lánguida y tediosa. Un tipo de fealdad que no se está preparada para afrontar" (IGN); "He visto películas peores en mi vida, pero no se me ocurre ninguna ahora mismo" (Region Free); "Seguro que esta película ultraviolenta será considerada una gran decepción por la apasionada base de seguidores de Snyder" (The Hollywood Reporter); o "Con una duración de 135 minutos interminables, es una película tan excesivamente alargada y repetitiva como mal desarrollada" (The Wrap).
En redes sociales, también se acumula una larga lista de reseñas negativas, como esta de JoBlo en la que lamentan que haya "otros 45 minutos de basura pretenciosa de autor que dan risa" que estropean la película, o esta absolutamente demoledora del crítico estadounidense Jason Gorber: "El aborto cinematográfico de Zach Snyder es una de las peores películas que jamás se hayan proyectado en este festival. Simplemente una mierda descarada en todos los niveles, un ejercicio de incompetencia y soberbia, y una vergüenza haber sido proyectada".
Son solo algunos ejemplos de todo un listado en el que la palabra "tediosa" se repite demasiado a menudo.
La respuesta del director: "Resulta más llamativo decir '¡Odio a Zack Snyder!"
Por su parte, Snyder atribuye el odio a una tónica habitual que se viene repitiendo desde hace tiempo frente a su cine por parte de sus detractores y así lo ha explicado en una entrevista con Variety tras el visionado de la película: "Todos somos humanos. Supongo que en mi feed -y esto es solo lo que me muestra el algoritmo- se percibe como una conversación. Aunque creo que al principio todo era: '¡Zack Snyder apesta!', '¡Que se joda!', '¡Eres un fascista!', y ahora la tónica es: 'Estáis locos de remate. Es solo una película. Calmaos'".
También cree que la reacción es una respuesta a lo que ya se pensaba de él antes de ver la película: "Solo había 1200 personas en la sala y hay miles de comentarios. Leí uno de un tipo que había recortado un fragmento y decía: 'Aún no la he visto, pero estoy seguro de que fue horrible'. Y mira: te guste o no la película, resulta más llamativo decir '¡Odio a Zack Snyder! ¡Es un fascista!' que decir 'Vi la película y estuvo genial'. A nadie le importa un carajo eso último. Y, obviamente, no soy un fascista".