No hay lista de las mejores películas de la historia del cine donde no esté, y con razón: Casablanca es, incluso ahora, una obra maestra insuperable, que supo aprovecharse del sentir de una época para contar una historia de amor prohibida entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman que ha sido mil veces homenajeada, replicada y parodiada. Sin embargo, hay un país donde tardaron en saber todo sobre la cinta, y era uno que tenía gran protagonismo en ella: Alemania.
Herr Bergman
Todos sabemos que los malos de Casablanca eran los nazis, pero en Alemania no lo tenían nada claro. Con razón: allí, la película se estrenó en 1952, justo en el periodo de posguerra, y Warner decidió borrar todas las escenas en las que hubiera nazis, y prácticamente cualquier mención de la guerra. Y teniendo en cuenta que son dos de las piezas clave del guion, podéis imaginar que estaban un poco confundidos al respecto.
Por ejemplo, cortaron por completo la escena donde los clientes del café de Rick echan a los soldados alemanes cantando La Marsellesa, o todo el trasfondo de Víctor Laszlo, luchador de la Resistencia, que se convirtió... en Víctor Larsen, físico atómico noruego en busca por Interpol. Por supuesto, no hay mención de campos de concentración ni nazis, y la película, en total, duraba 25 minutos menos. Sorprendentemente, incluso con todos estos cambios, funcionó más o menos bien en taquilla.
Eso sí, el público alemán no pudo ver la versión completa hasta haber hecho las paces con su pasado, en 1975, cuando la redoblaron. No fue el único país donde hicieron los cambios pertinentes gracias al doblaje. Por ejemplo, en Italia Rick ya no vendía armas a Etiopía para protegerse contra Mussolini, sino que se las vendía a China. Y en España no íbamos a ser menos: en el doblaje, que es posible que hayas escuchado, Rick se opuso a la anexión austriaca a la Alemania nazi... pero en la versión original, se puede escuchar cómo ayudó a la República durante la Guerra Civil. El inicio de una preciosa censura.