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    Spike Jonze: "muchas personas han sentido una conexión especial con la película".
    18 dic. 2009 a las 11:00

    El director de 'Donde viven los montruos' y su joven protagonista, Max Records hablaron sobre la experiencia de llevar el clásico de Maurice Sendak a la gran pantalla.

    ¿Dónde viven los monstruos? En la película de Spike Jonze los monstruos viven en la cabeza de Max, un niño de nueve años que se escapa a un mundo imaginario donde él es el rey.

    Max, que entró unos minutos antes en la sala de las entrevistas, comentó que le había gustado mucho España, sobre todo Toledo, ciudad que visitó el pasado martes. A lo largo de la entrevista ambos bromearon en algunas de sus respuestas. Sin duda, Spike y Max hacen una pareja entrañable. Tanto es así que en algún momento parecían padre e hijo, y eso que Spike aún no se ha estrenado en esa faceta y no tiene práctica.

    ¿Por qué crees que ha tenido tanto éxito esta película? ¿Crees que es demasiado dura para niños pequeños?

    Spike: Pensé que si escribíamos a cerca de la niñez, de la infancia, sería un tema bastante universal. Pero llegamos a un punto en que el estudio estaba muy preocupado, y empecé a creerme que, como ellos decían, no iba a tener una conexión con el público. Es como cuando eres niño y te dicen que eres malo y empiezas a creértelo.

    Max: Eres malo, Spike, eres malo (risas)

    Spike: (risas) Ahora me lo creo.
    Así que, cuando se estrenó la película creo que no podía haber pedido un mejor resultado, una mejor reacción del público. Me llegaron muchos comentarios de personas que habían sentido una conexión y un vínculo especial con la película.

    ¿Cree que el éxito de esta película hará que cambie el modo de hacer películas para toda la familia?

    S.J: ¿Tú crees que lo hará? Yo tampoco lo sé. No soy un experto.

    M: Desde luego que no lo eres.

    S.J: No, tú tienes que decir: ¡Sí eres un experto! No puedo darte una buena respuesta porque no la tengo. Lo único que espero que el siguiente cineasta que se encuentre con una situación similar lo tenga más fácil gracias a esta película. Pero quién sabe.

    No es habitual encontrar en cine familiar determinadas situaciones de violencia. ¿Cómo se le plantea a un niño eso a un niño en un rodaje?

    S.J: Es lo mismo que hacerlo con un adulto, buscas la energía correcta y con Max hablábamos antes del rodaje y simplemente nos lanzábamos a hacerlo. Yo creo que lo cierto de los niños, sea actor o no, es que siempre están en contacto con esos sentimientos. Por el hecho de no salir en una película, no significa que no estén presentes en la vida. Son sentimientos familiares que tenemos todos.

    ¿Cómo ve el hecho de que Hollywood esté cada vez más vinculado al cine independiente? ¿Se siente parte de ese cine?

    S.J: Sí, ¿me siento así Max?

    Max:
    Ahora es el momento en el que tengo que decir algo muy sofisticado ¿no?

    S.J: No sé si mi respuesta va a ser mejor que la suya. No estoy seguro. Yo no lo estoy viendo desde fuera, sino desde dentro y me emociono con la nueva idea. Y eso es lo realmente importante. Con esta película siento que hemos luchado mucho para conseguirlo y ha sido muy agotador, muy estresante. Pero por otra parte, siento que nos han dejado hacer barbaridades, en el sentido de conseguir cosas que no podíamos haber conseguido normalmente. Hemos hecho una película íntima, personal, a escala épica, y hemos permitido que saliera a la luz. Por ello, creo que somos muy afortunados en ese sentido.

    El proyecto de la película viene de lejos, otros directores y guionistas hicieron bocetos sobre el guión. ¿Ha leído alguno de esos guiones?

    S.J: Leí uno hace mucho tiempo. Pero me inspiró mucho más el libro directamente y lo que yo podía aportar a esa historia, lo que me hacía sentir y lo que el libro significaba para mí. Hacía catorce años que conocía a Maurice Sendak y habíamos hablado a lo largo de los años de la idea que yo tenía para hacer la película. Pero fue hace cinco o seis años cuando empecé realmente a trabajar en ello. Sendak no quería que se hiciese una adaptación conservadora de su libro, él quería entregárselo a alguien que hiciera algo diferente y especial. Sin su insistencia, seguramente no hubiera hecho la película.

    ¿A qué mundo imaginario os transportaríais?

    M: No lo sé, a lo que esté leyendo en ese momento, supongo.

    S.J: Muchas veces tengo sueños, y me gustaría poder viajar a esos mundos. Son como muy reales y eso sería lo mejor. En definitiva, el lugar más emocionante sería ir al mundo de mis sueños, y poder ir cuando quisiera. Excepto los sueños que te producen ansiedad y estrés. De eso ya tengo suficiente en el día a día.

    ¿Cómo preparaste el personaje?

    M: No sabía que la gente se preparaba para un interpretar a un personaje. Así que no me preparé nada. Cada día me daban algo para hacer, nos despertábamos, subíamos al coche y hacíamos lo que nos pedían. Sin hacer preguntas.

    S.J: Sí que preparamos algo. Le enseñamos varias cosas. Le acostumbramos a estar colgado con alambres y también hicimos algunas prácticas de vela. También queríamos que se acostumbrara a relacionarse con el perro de la familia. Encontramos al perro ideal pero el día que se conocieron, le mordió dos veces. Obviamente, cambiamos de perro, por uno que no mordiese.

    Le ha dedicado seis años a este proyecto, ¿en algún momento pensó que no iba a ser capaz de llevarlo a cabo o tuvo la sensación de que no lo quería terminar por miedo?

    S.J: Lo sé, lo sé. El hecho de trabajar tanto tiempo en un proyecto hace que algunos días te levantes agotado y pienses que ya no estás vinculado a ello. Pero los amigos siempre están ahí para apoyarte.

    ¿Has cambiado el final de la película?

    S.J: No. Antes de empezar a rodar ya tenía en mente que quería que acabara así. A pesar de los desacuerdos con el estudio, pudimos hacer la película que queríamos hacer. Si le gustaba o no, se hizo a nuestra manera. Pero siempre hay una evolución. Todo lo que he hecho ha ido cambiando desde que empieza hasta que termina. Y tienes que estar abierto a esa evolución. ¿Habías oído que cambiamos el final? No, no es cierto.

    ¿La película es para niños o para adultos?

    M: Es para niños desde los 6 hasta los 82 años.

    S.J: Él es mi portavoz.

    Lorena Vialás
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