Conseguir el final perfecto es algo a lo que muchas series aspiran, pero muy pocas logran. Por la propia naturaleza del medio, que se desarrolla a lo largo de los años, se van cambiando planes porque los personajes evolucionan de manera inesperada con la audiencia, o simplemente las prioridades cambian. Saber reaccionar es lo que lleva al clímax perfecto.
Una de las que fueron capaces de lograrlo fue una que se desarrolló durante muchos años, creó una relación poderosa con el público y se tomó con el momento perfecto para acabarse. M*A*S*H tuvo un último episodio que está considerado uno de los mejores de la historia de la televisión, justo en un momento donde no había tanta preocupación por aterrizar a la perfección. Llegó, eso sí, con sus incidentes en el proceso.
Un fuego devastador
La serie alternó durante años rodaje en los sets de estudio de Fox con exteriores que tenían lugar en el Fox Ranch a las afueras de Malibú. Estos exteriores ayudaban a dar verosimilitud al hospital de campaña donde tenía lugar la acción, aunque rodar allí era un coste notorio por el transporte de actores, técnicos y equipamiento. Tenía además un riesgo importante: era potencialmente inflamable.
El protagonista Alan Alda recordó que los riesgos de incendio en el Fox Ranch eran considerables y ponían en riesgo toda la operación. Charlando con la Academia de la Televisión en el año 2000 habló de un fuego que llevó a evacuar a todo el equipo por miedo de que pudiese llegar al set. No acabó causando ningún problema, y se mantuvieron así durante once años, hasta que llegó el momento de rodar el último episodio.
105 millones de espectadores pegados a la pantalla: el episodio más visto de todos los tiempos batió el récord hace más de 40 años y nadie lo ha superadoRodando el final, de hora y media, un fuego se llevó por delante todo el set del campamento. Hubo que reconstruir todo de nuevo para terminar de hacer el capítulo, pero en el proceso decidieron aprovechar la eventual desgracia en su beneficio. Los guionistas reescribieron el episodio para incluir un incendio que arrasase con el lugar, dando un extra emocional a ‘Goodbye, Farewell and Amen’, que acabó alargándose a las dos horas. Fue un fenómeno total en su emisión el 28 de febrero de 1983, siendo el programa más visto en la historia de Estados Unidos hasta la Super Bowl de 2010.
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