A mediados de la temporada 2 de Aquí no hay quien viva ya se había convertido en un sonoro e indudable éxito. Aunque en Antena 3 decidieron ponerla a competir directamente contra Los Serrano, el otro bombazo del momento, de alguna manera la serie de los Caballero consiguió aguantar el tipo y promediar un 31,7% de audiencia. O lo que es lo mismo: todo el mundo veía o Aquí no hay quien viva, o Los Serrano. El resto de cadenas no tenían ninguna opción. Y salir en cualquiera de los dos era un éxito para cualquier actor hispano.
Aquí se va a avecinar
Uno de estos actores, entonces solo conocido en Cataluña gracias al éxito inconmensurable de Plats Bruts, era Jordi Sánchez, que en 2004 dio el salto a la televisión nacional con el episodio Érase un piso en venta. En él, interpretaba a un cura que iba a Desengaño 21 a ver a su hermana, Bea, y conocer a su nuevo novio, Mauri. Además, ya de paso, le pedía que la respetara hasta el matrimonio (aunque al final, claro, se enteraba de que Mauri era gay y Bea lesbiana por culpa de la bocaza de Roberto).
El personaje quedó ahí, en un episodio, y el propio Sánchez pensó que eso era todo... hasta que tres años después los hermanos Caballero le llamaron para aparecer como protagonista en la secuela de Aquí no hay quien viva, La que se avecina. Es, de hecho, uno de los pocos actores que ha estado en los 202 episodios de la serie a lo largo de todas las temporadas (y las que quedan), consciente de que si ha llegado a protagonizar películas a posteriori es gracias a Mariscos Recio, el mar al mejor precio.
La que se avecina, por cierto, continúa su rumbo preparando la temporada 18, que, aunque no está confirmada, todo el mundo da por hecho, especialmente después de estrenar su capítulo 200 en cines. Y, por supuesto, no hay ninguna intención de que Antonio Recio se marche a trabajar a ninguna otra comunidad.