Seguramente recordaréis a Luis Lorenzo por dar vida al 'cuñado' Fermín Trujillo en la serie La que se avecina y como el archienemigo de Antonio Recio. Trujillo era el típico goroón y buscavidas que suele meterse en líos y aprovecharse de la gente.
Pues bien: Luis Lorenzo y su pareja, en 2022, fueron detenidos como principales sospechosos de la muerte de una tía de ella, una mujer de 85 años que vivía con la pareja. Al principio, la investigación iba por derroteros muy peliagudos, revelando algo bastante grave: se habló de posible envenenamiento, incluso llegándose a mencionar el asesinato en algunos medios.
Con el avance de la investigación, los informes forenses descartaron el homicidio como causa de la muerte, es decir, no se pudo demostrar que la pareja matase a la anciana. A día de hoy, no están acusados de asesinato, pero sí de detención ilegal (por haberla tenido aislada), de trato vejatorio y contra la integridad moral, así como estafa y administración desleal del patrimonio de la mujer.
La Fiscalía pide para la pareja seis años de prisión, además de dos años y medio para la cuidadora de la anciana y una indemnización a los herederos de la misma de 19.400 €.
Diez años y medio de prisión por delitos de estafa, detención ilegal y maltrato
Efectivamente, todo fue muy sospechoso: la anciana, de nombre Isabel Suárez, vivía sola en Asturias, sin necesidad de cuidados. Sin embargo, cuando se mudó a Madrid con su sobrina y mujer de Luis Lorenzo, cuando se puso enferma y falleció. La autopsia reveló restos de cadmio y magnesio, por lo que la hipótesis de envenenamiento se hacía fuerte. Sin embargo, otros informes la descartaron.
La acusación popular de la familia de Isabel pide, sin embargo, diez años y medio de prisión para Luis Lorenzo por los delitos de estafa, detención ilegal y maltrato; lo mismo para su mujer, incrementando seis meses por falsificación de documentos oficiales.
La deriva de Luis Lorenzo ha sido curiosa, ya que se trata de uno de esos actores que, durante un corto espacio de tiempo, se vuelven tremendamente populares y, luego, de repente, quedan en el olvido. Sin ir más lejos, el año pasado, las revistas del corazón lo captaron conduciendo un Uber cerca de la estación de Atocha, ya que acarreaba problemas financieros debido a los juicios. Hay medios que aseguran que sigue trabajando de conductor.