Creo que para nadie es un secreto que esta no es una buena película, como tampoco es el desastre que debería ser. Johannes Roberts me demostró que sabe hacer cine de supervivencia a partir de un miedo muy básico y sin aspirar a grandes discursos.
Primate aprovecha su escenario cerrado para dar la sensación de estar atrapado. Además, Roberts es muy claro para rodar la acción. Nunca pierde la geografía del lugar ni le cuesta entender en dónde está el peligro. El ritmo también está bien medido y hace que, incluso cuando la historia flojea, la película nunca se note pesada.
Los problemas están más allá de la mera supervivencia. Sus personajes son super desechables. No importa quién se muere o quién sobrevive porque ninguno tiene la profundidad para generar vínculos con el público. Aspecto frustrante si se mira el potencial que tenía para ofrecer por ese lado.
Ben, al no ser un simple animal salvaje si no un miembro de la familia, se convierte en un enemigo sin dejar de ser un ser querido
. Este conflicto pudo ser muy interesante pero nunca se desarrolló.
La película plantea pequeñas subtramas, como la relación distante entre Adam y sus hijas Lucy y Hannah. O el interés romántico de Lucy por Nick. Sin embargo, todas desaparecen apenas el chimpancé empieza a atacar. Desde ese momento ya no existe el drama. Solo queda una sucesión de secuencias de matanza donde todo lo que se insinuó antes acaba abandonado.
Tampoco ayuda un guion que abusa de situaciones forzadas y muy incrédulas. Lucy es una maestra de la estupidez:
se clava un cristal en el pie por accidente, va a recoger su teléfono y enciende la televisión en el peor momento, su teléfono suena justo cuando no debería,
y así entre torpeza y torpeza. Estos recursos repetidos y poco imaginativos hacen que la tensión a veces nazca más de la bobería de los personajes que del propio chimpancé.
Aun así, hay cositas que se pueden salvar. El gore, por ejemplo, es efectivo casi siempre, aunque la primera muerte sí fue una tontería en mayúsculas.
Que Nick tomara la decisión de atacar al mono era esperable, pero luego la construcción de la escena hasta que el chico cae en la roca del acantilado y se parte el cuello son pésimos
. Parece que eligieron al primer personaje que iba a morir en un bingo y buscaron la forma más rápida de quitárselo de encima. Menos mal que las siguientes escenas violentas mejoran bastante.
El chimpancé está construido con un maquillaje prostético, trajes y efectos físicos complementados digitalmente. Una apreciación no menor porque ya hemos visto lo malacostumbrados que estamos a la dependencia del CGI en escalas abusadoras. Primate hace un esfuerzo en mantener algo de presencia física que hace más destacable los ataques.
Adam, interpretado por Troy Kotsur, es el padre sordo mudo de Lucy y Hannah. Esta característica parece prescindible, pero la película consigue utilizarlo para generar situaciones de tensión en el último acto y justificar esos momentos con un tono incluso cómico.
Este proyecto tan comercial (para mi gusto) no sale de lo sencillo y lo mediocre narrativamente. Es lo suficientemente disfrutable como para verla con un grupo de amigos, pero es intrascendente. Sabiendo ahora que se usó un presupuesto cercano a los 24 millones de dólares, creo que había margen para construir algo más interesante.