Tras los pasos del Loliyo
por Andrea ZamoraA Alba Flores siempre le ha resultado difícil cantar. A ella, que lleva en el ADN ser la banda sonora de España. También se le hacía cuesta arriba hablar de su padre. Las dos cosas, en realidad, están relacionadas: la pérdida de Antonio Flores, que murió cuando ella tenía solo ocho años. Él, el Loliyo, el rockero gitano, el hijo de Lola Flores y El Pescaílla, el hermano de Rosario y de Lolita; murió de pena a los 33 años. Se fue 14 días después de que su madre, La Faraona, lo hiciera.
Leer la crítica completa de Flores para Antonio: Tras los pasos del Loliyo: 'Flores para Antonio', el conmovedor, honesto y generoso homenaje de Alba Flores a su padre | San Sebastián 2025
Alba recuerda que el día que su padre murió estaba "un poco enfadada con él" porque lo veía distante y ausente. No era consciente de que dentro de él habitaba la pena más grande. No fue a su funeral y su tumba la visitó ya de mayor. Ahora, muchos años después, siente que ha llegado el momento de dar un salto crucial: preguntar sobre Antonio Flores. Bueno, en realidad, mucho más que eso: la actriz ha decidido enseñárselo al mundo en Flores para Antonio, un conmovedor y honesto homenaje a su padre con el que intentar entenderle y abrir la puerta a que su familia pueda hablar de él de nuevo.
Dirigido por Isaki Lacuesta y Elena Molina, Flores para Antonio comienza con Alba preparándose para cantar sobre un escenario: el del concierto colectivo Arriba los corazones, celebrado el 23 de noviembre de 2023 en honor a su padre. Participaron muchos artistas, pero el instante más significativo llegó cuando Alba interpretó la icónica 'No dudaría'. Esa preparación remueve en ella infinidad de emociones y convierte el documental en un recorrido por la vida, la obra y el legado de Antonio, pero también en el viaje de una hija que intenta encontrar respuestas.
Sus tías Lolita y Rosario, Juan 'El Golosina', amigo íntimo de su abuela, su madre Ana Villa, además de Joaquín Sabina, Antonio Carmona y otros nombres fundamentales en la vida de Antonio, responden a las preguntas de Alba sobre cómo era él: como músico, como hermano, como hijo, como amigo y como pareja. Gracias a ellos, Alba descubre la dimensión artística de un creador que trabajó codo con codo con sus hermanas y que se abrió camino como uno de los grandes, demostrando que su talento iba mucho más allá de llevar el apellido Flores. Pero Alba también indaga en las sombras de su padre: sus luchas, sus pasiones, sus debilidades y recaídas, tratando así de completar los huecos de una figura que recuerda solo a retazos.
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Lo mejor de Flores para Antonio es su honestidad. Es un documental profundamente sincero que muestra material inédito de Antonio, tanto personal como artístico: vídeos caseros, fotografías familiares, dibujos, maquetas y lugares cargados de memoria; elementos que reflejan la enorme generosidad de Alba con el espectador. Y cuando decimos honesto, lo decimos en serio: no se esquiva el tema de la adicción de Antonio. Alba pregunta abiertamente a sus tías, a su madre y a sus amigos sobre ello. Incluso, ya casi al final, lee la autopsia de su padre, un gesto que subraya la contundente verdad que sostiene el documental.
Es emocionante y conmovedor tener acceso a imágenes tremendamente personales y privadas de Alba con su padre. Como el vídeo en el que ella canta por primera vez. Fue con Antonio, por supuesto. Él a la guitarra. Ella, pequeña y tumbada en el sofá, entonando lo que le salía en ese momento. "Mi vida, tú cántame. Llévatelo adonde más cómoda estés de voz. ¿Vale?". Pues qué bonita le ha quedado a Alba esta canción en forma de documental.