La vida de la familia Roussier transcurre en un equilibrio sumamente frágil y bajo la sombra de la incertidumbre constante. La causa de esta inestabilidad es la grave y misteriosa enfermedad, aún sin un diagnóstico claro, que padece Bertille, la hija menor de la casa. A su alrededor, sus padres, Madeleine y Gilles, intentan desesperadamente gestionar el día a día y hacer frente a las dificultades cotidianas. Mientras tanto, Marion, la hermana mayor, se ve obligada a asumir responsabilidades impropias de su adolescencia, lo que la empuja a madurar demasiado rápido. Justo cuando la tensión parece insostenible, la aparición de un nuevo diagnóstico médico situará a todo el grupo familiar ante un inesperado punto de inflexión, abriendo por fin nuevas perspectivas.