La carrera
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Cristina
Cristina

6 usuarios 14 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 20 de septiembre de 2026
Ha sido cortita y para pasar un rato no está mal, el principio es bastante aburrido pero cara el final estás en tensión.
decatur555
decatur555

3 usuarios 919 críticas Sigue sus publicaciones

2,0
Publicada el 16 de septiembre de 2026
Me pareció una película cutre, bastante pobre en puesta en escena y muy de plataforma de saldo, aunque reconozco que el final está bastante mejor pensado que casi todo lo anterior. Entré además condicionado por Gal Gadot, porque su imagen pública y sus posicionamientos me pesan, y en esta ocasión la película no consiguió hacerme olvidarla. No veía tanto a un personaje atrapado en una pesadilla como a una estrella colocada en un thriller pequeño que no sabe cómo aprovecharla.

La premisa es de manual: una madre sale a correr, recibe una llamada y descubre que han secuestrado a su hijo. A partir de ahí tiene que obedecer órdenes, moverse por Londres, improvisar y tratar de ganar tiempo. Es una idea directa, casi de película de tarde con algo más de presupuesto aparente, y por eso mismo podía funcionar si hubiera tenido nervio, tensión y una dirección más precisa. Pero durante buena parte del metraje la sensación es de producto barato.

Me recordó enseguida a historias como la de Kidnap, con Halle Berry, por esa estructura de madre desesperada que pasa de una vida normal a una persecución total. La diferencia es que allí, con todas sus limitaciones, había una energía más primaria. Aquí todo parece demasiado fabricado, demasiado funcional, como si la película estuviera más pendiente de llegar a la siguiente localización que de hacerte sentir de verdad el miedo de Maia.

Gal Gadot tiene presencia física, eso está claro, y en una película basada casi por completo en correr, respirar fuerte, contestar llamadas y mirar hacia todos lados, eso ayuda algo. Pero dramáticamente sigue pareciéndome muy limitada. Hay escenas en las que debería transmitir terror, culpa, desesperación o inteligencia bajo presión, y muchas veces se queda en gesto tenso, mirada fija y movimiento. La película tampoco la ayuda, porque incluso los planos de ella me parecieron mal resueltos.

Eso es lo que más me sorprendió para mal: si tienes a Gal Gadot como gran nombre del cartel, al menos filma bien a Gal Gadot. Pero muchos encuadres tienen una pobreza visual bastante evidente. No es solo cuestión de dinero; es cuestión de dirección. Hay películas pequeñas que convierten sus límites en estilo. Esta, en cambio, parece simplemente limitada: pocos actores, espacios aprovechados de manera plana, cortes sin elegancia y una imagen cercana al telefilm moderno.

Damian Lewis funciona mejor como voz que como personaje. La idea del hombre al teléfono que controla la situación tiene mucho potencial, y es inevitable acordarse de Última llamada, con Colin Farrell encerrado en la cabina y Kiefer Sutherland dominando casi toda la película solo con su voz. Esa comparación hace daño, porque allí la limitación era una olla a presión. Aquí, muchas veces, la llamada parece un recurso para mantener en marcha una trama que no tiene suficiente personalidad.

También aparece Alfred Enoch, y hace gracia reconocerlo por Cómo defender a un asesino y por Harry Potter. Tiene una presencia agradecida, pero tampoco es que la película le dé un material memorable. Como casi todos los secundarios, entra para cumplir una función concreta dentro del mecanismo. Nadie parece tener demasiada vida más allá de lo que la persecución necesita en cada momento.

El ritmo, al menos, no se hunde del todo. La película va rápida, arranca pronto con el secuestro del niño y dura poco, así que no llega a hacerse eterna. Eso le salva algo. Pero ir deprisa no es lo mismo que tener tensión. Muchas escenas pasan una detrás de otra sin dejar demasiada huella, y la sensación de peligro real aparece a ratos, no de forma sostenida. Se ve, pero se ve con la impresión de estar ante algo muy menor.

Lo mejor, sin duda, es el desenlace. La manera en que consiguen darle la vuelta a la situación y cazar al secuestrador está bastante bien pensada. Ahí sí se nota una idea de guion más trabajada: no es solo correr hasta que alguien llega a tiempo, sino preparar una trampa, usar la información y convertir la debilidad aparente en ventaja. Ese final tiene mérito y deja mejor sabor de boca del que la película venía mereciendo.

Pero una buena resolución no arregla todo lo anterior. Durante demasiado tiempo el thriller es previsible, visualmente pobre y dramáticamente flojo. No me molestó hasta el punto de odiarla, pero tampoco me pareció una película que justifique demasiado interés. Tiene un arranque funcional, algunos momentos de movimiento, Damian Lewis al teléfono, Alfred Enoch de apoyo y un final mejor de lo esperado. Poco más.

Al final, me queda como una película floja, cutre y bastante olvidable, salvada parcialmente por su cierre. No es un desastre absoluto porque se deja ver, dura poco y al menos acaba con una idea decente. Pero como thriller de secuestro, persecución y tensión urbana se queda muy lejos de lo que podría haber sido. Una producción pequeña puede ser concentrada e inteligente; esta casi siempre parece simplemente barata.
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