Las adaptaciones de Resident Evil han sido bastante infravaloradas debido a que los fanáticos a veces tienden a ser demasiado exigentes y jamás saben lo que quieren realmente. Pero la mayoría de estas adaptaciones han conseguido retratar el lore de los videojuegos de una manera acertada por más que algunas entregas se alegaban del horror de supervivencia. La saga de Paul . Anderson construyó una mitología propia inspirada en los juegos enfocándose en la acción, pero que supo entender el lado absurdo y de serie B de las primeras entregas. Johannes Roberts hizo una adaptación que tomó la temática de los juegos y los adaptó en una película de serie B tradicional que encaja con la idea inicial de los primeros juegos. La serie de Andrew Dabb trató de crear una nueva mitología en un universo no canónico donde los primeros juegos solo eran los eventos antecedentes y algunos elementos de los juegos estaban presentes, pero las decisiones creativas que se tomaron hicieron que casi se terminara matando a la franquicia. Capcom enmendó las cosas con la película animada Resident Evil: Death Island y como la franquicia volvió a ganar apoyo con los nuevos juegos que vinieron después, esta vez Hollywood quiso hacer otro intento aprovechando la era dorada del cine de videojuegos.
Esta vez Zach Cregger tuvo la tarea de volver a reiniciar la serie cinematográfica y el director resultó ser una buena elección. Cregger dejó de lado su imagen como comediante tras dirigir Barbarian y pasó a convertirse en otra promesa del cine de horror. Resident Evil fue su tercer largometraje de horror y aquí volvió a demostrar su capacidad de generar una tensa atmosfera de horror balanceada con humor negro como había hecho en Weapons. Pero el desafío era ahora adaptar a ese entorno el concepto de los videojuegos originales y Cregger tomó la misma decisión arriesgada que había tomado Anderson con la primera adaptación cinematográfica. El riesgo más grande fue contar una historia que no girara alrededor de los personajes de los videojuegos, sino esta vez contar una historia original centrada en un personaje original. Es así como Bryan protagoniza la historia de la película y solo se trata de un ciudadano ordinario que termina aventurándose en la catástrofe de Raccoon City. No es una persona con cualidades especiales, solo una persona normal que tiene sus propios problemas y termina involucrado en algo de mayor escala. Bryan es un mensajero médico que desde el primer minuto se nota que es muy trabajador, pero muestra señales de ser incompetente y no es tratado con respeto. Como no lo consideran alguien valioso, Bryan es enviado a una misión suicida de la que no tendrá posibilidades de volver. Aun con su incompetencia, Bryan es alguien empeñado a esforzarse y tiene sus razones. Lo poco que se sabe de su vida privada es que tiene un problema con su amada Michelle. La disputa de ambos se basa en que Michelle espera un hijo y Bryan no se siente listo para tener una familia. Pero Bryan comienza a valorar más el futuro que le podría haber esperado tras exponerse a los horrores de Raccoon City. Analizando de forma simbólica las aberraciones con las que Bryan se encuentra, cada una de ellas tiene algo relacionado con el embarazo y el futuro familiar que tanto preocupa a Bryan. Una criatura hecha con cuerpos de una familia de granjeros, una niña convertida en monstruo, un cuerpo obeso con ratas surgiendo de su vientre, una criatura que vomita ácido y un bebe mutado. Todos estos seres parecen ser representaciones horrendas de aquel futuro familiar que espera a Bryan. Mientras la película ofrece una experiencia equivalente a los juegos de Resident Evil, la forma simbólica en que las criaturas son usadas son algo más perteneciente a Silent Hill. Aunque Bryan es víctima constante del terror, en la película lucha bastante para sobrevivir manteniéndose aferrado a su fuerza como hombre trabajador. Sabiendo que la humanidad y su propia vida están en riesgo, Bryan prefiere seguir adelante de la manera que sea con tal de entregar el paquete encomendado. Al llevar consigo el componente necesario para crear una cura contra la plaga, eso le da al protagonista una esperanza de poder salvarse y al resto del mundo.
Utilizar personajes originales y no recurrir a ninguno de los ya existentes en los juegos puede ser algo decepcionante para los que siguen la franquicia de los videojuegos. De hecho, la película no cuenta con las iconografías reconocibles de los juegos que sí se llegaron a utilizar en las adaptaciones previas. Pero la película recurre a referencias que son mucho más visuales e implícitas con elementos escondidos en los detalles. El primer encuentro con un zombie es similar al inicio de Resident Evil 2. Aunque los personajes de los juegos no aparecen en la película, hay una mención hacia uno de ellos que los más detallistas pudieron identificar. El nombre de Leon S. Kennedy es mencionado en un local de Raccoon City con el nombre Leon S. Kennedy Guns And Ammo. Algo que los diseñadores de producción decidieron incluir y provocó especulaciones sobre la existencia de Leon en el mundo de esta película. Elementos comunes de los juegos se encuentran en la película como la máquina de escribir usada para registrar las partidas, los candados y llaves que el jugador debe encontrar. En la película existen algunos de los elementos que el jugador va encontrando como el aerosol para sanar y las plantas curativas. Pero de los muchos elementos que se encuentran ocultos, Bryan se limita solo a usar las municiones que suelen ser de los recursos más importantes de los videojuegos y cuyo diseño de la caja es igual que en Resident Evil 4. Al igual que en los juegos, Bryan va encontrándose con distintas armas. Empieza primero con una pistola, luego pasa a usar una escopeta y al final una ametralladora. Curiosamente, la ubicación y posición en que Bryan encuentra la escopeta es igual que en el primer y cuarto juego. El disparo accidental que le da Bryan a Paul es una alusión a Resident Evil 4. Específicamente los momentos donde al intentar salvar a Ashley Graham de sus captores, el jugador puede dispararle a la chica por accidente. Bryan comete el error de omitir la búsqueda de otros objetos importantes que necesita para su desventura. Lo hace para evitar el peligro y pensándolo bastante bien, la película trata a Bryan como si fuera un novato jugando al Resident Evil por primera. Intenta utilizar armas de fuego sin ser un experto y basándose solo en los videojuegos. Así que de forma metafórica, Bryan es un jugador jugando Resident Evil por primera vez y sus reacciones ante las terroríficas experiencias son como las de un recién iniciado en el juego. Él toma las mismas decisiones que un jugador novato suele tomar. Evadir el peligro es una de ellas y buscar la solución fácil también. Los candados y la búsqueda de las llaves son usados como alusión a los rompecabezas de los juegos. Bryan los evita de la misma forma en la que un jugador novato preferiría evitar los rompecabezas y las exploraciones extensas, ya que estos suelen ser los momentos más tediosos de los juegos. La película no cuenta con rompecabezas y exploraciones muy extensas, pero son aludidas de forma implícita como situaciones que Bryan prefiere omitir. Estas decisiones que Bryan toma dificultan más su situación y son equivalentes a las decisiones que pueden conducir al jugador de los juegos al final malo o al fin del juego, solo que en este caso no hay un botón para retomar la partida. La historia de la película termina siendo corta y la experiencia breve. Podría haber sido mucho más extensa, pero lo que cuenta tiene sentido dado quien es el protagonista. Los personajes que protagonizan los juegos son personas expertas en combate y entrenamiento militar con posibilidades de sobrevivir. Es sabido que en el mundo de los juegos, los civiles duran muy poco y Bryan es un civil que corre la misma suerte. Así que lo que la película hace es contar el desastre de Raccoon City desde la perspectiva de alguien que solo sería un NPC más del montón en los juegos. Aunque al final también se la puede considerar la historia de origen de uno de los muchos infectados o de uno de los jefes más letales que se suelen enfrentan en los juegos. Esto hace que haya un parecido con la historia de Matt Addison en la saga de Anderson. El mensaje de voz que Bryan graba para Michelle es un evidente equivalente a los mensajes de víctimas fallecidas que el jugador va encontrando en los juegos para obtener información
La historia de la película es algo que podría situarse durante los eventos de Resident Evil 2, pero el escenario es diferente. La película se ambienta en un clima de invierno mientras el segundo y tercer juego transcurren en otoño. También está el hecho de que la película se ambienta en 2026 y solo el juego Resident Evil Requiem se ambienta en esa fecha, ya que Resident Evil 2 y 3 se ambientan en 1998. Estos detalles pueden ser vistos como contradicciones, pero al igual que la serie de Netflix, la película no es parte del canon principal de los videojuegos y transcurre en una realidad alterna. La franquicia de Resident Evil tiene su propio multiverso que comenzó a forjarse cuando los juegos y la versión de Anderson empezaron a construir sus propias mitologías en las entregas posteriores. La película se distancia de varias historias de los juegos, pero en esencia tiene la identidad de los primeros juegos. Lo que le da bastante peso a la película es que la ejecución sigue la misma estructura y mecánica de los juegos. Los primeros 20 minutos se sienten como un prólogo extendido bien elaborado que parece sacado de los juegos. La película usa planos iguales a los que se ven en los juegos. Se puede notar que la cámara replica planos enfocados desde el hombro de Bryan hasta el plano en primera persona. La película consigue replicar de forma precisa los planos en primera y tercera persona de los juegos. Eso hace que la película se sienta como un partido sacado de los videojuegos y los caminos que Bryan va tomando para continuar, están estructurados como un escenario de Resident Evil. Es evidente que la historia de la película toma bastante inspiración del Resident Evil 2, Resident Evil 3 y da la sensación de que también toma algo de Resident Evil: Outbreak al punto de sentirse como un spin-off. La idea de usar un civil como protagonista principal claramente se basó en Resident Evil 7: Biohazard con el que la franquicia introdujo por primera vez a Ethan Winters. Lo curioso es que este juego sufrió el mismo prejuicio de los fanáticos al igual que esta película. Pero al igual que la adaptación de Anderson, se ha demostrado que el mundo de Resident Evil puede ser contado desde la perspectiva de nuevos personajes y no necesita depender siempre de los personajes originales. Hay momentos referentes a dos escenarios pertenecientes a los primeros juegos. Bryan llega a un estacionamiento que recuerda al de Resident Evil 2 y llega a un hospital que recuerda a Resident Evil 3. Ambos juegos conducen a los laboratorios subterráneos de Umbrella como último nivel y la película cambia la ubicación del laboratorio al posicionarlo como el piso más alto del hospital. Aunque es un laboratorio pequeño, tiene la misma estructura que los laboratorios del segundo y tercer juego. La forma en que la vacuna es creada es similar a cómo el jugador va creando el antídoto en dichos juegos. El tiempo contrarreloj al que Bryan es sometido tras ser infectado sigue el mismo ejemplo de Resident Evil 4 cuando Leon y Ashley son infectados por la Plaga y tratan de buscar una manera de salvarse. Lo que diferencia a esta película de sus antecedentes es que no recurre mucho a los zombies. En esta película los zombies son pocos y se le da más prioridad a las mutaciones provocadas por la infección apoyándose bastante al horror corporal. Por ese lado, la película se basó en Resident Evil 4 donde los infectados más recurrentes no son zombies ordinarios como en los juegos anteriores. La película no especifica el virus que provoca el desastre y es fácil pensar que podría tratarse del virus T o G. Pero los infectados muestran manifestaciones de tentáculos parasitarios similares a las plagas de Resident Evil 4. En ese juego el virus principal es un parásito conocido simplemente como la Plaga y en esta película parece que ese parásito es el causante principal. Aunque la película toma las mutaciones del virus G y las infecciones por medio de mordidas del virus T. Según Cregger, se trata de una versión más potente del virus T. La película recurrió bastante a criaturas grotescas inspiradas en los jefes de la franquicia y los diseños que se les ha dado están muy bien conseguidos. El gore y los efectos especiales se han hecho bastante bien y pudieron capturar todo ese horror grotesco y biológico de la franquicia. Los Cerberus de los juegos y adaptaciones previas se descartaron y la película recurrió a un canino inspirado en los Colmillos de Resident Evil 4 y los Adjule de Resident Evil 5. La criatura que persigue a Bryan está inspirada en el Revenant de Resident Evil Revelations 2 y en Nyx de Resident Evil Outbreak: File #2, pero su concepción en la película claramente se inspiró en The Thing de John Carpenter. Esta criatura persigue a Bryan de la misma manera en que Leon S. Kennedy era perseguido por Mr. X y Jill Valentine era perseguida por Nemesis. Como otro guiño a los juegos, la película presenta un enjambre de ratas infectadas haciendo referencia a las mismas que provocaron el brote de Raccoon City en los juegos. De las monstruosidades restantes que aparecen en la película se pueden identificar a criaturas basadas en el Fat Molded de Resident Evil 7: Biohazard y el Baby de Resident Evil Village. La película reserva para el final una mutación que recuerda bastante a la de William Birkin en Resident Evil 2 y al Nyx.
La idea de la película resulta ser un giro interesante porque ofrece una historia que cualquiera de las víctimas de Raccoon City podría haber tenido. Muchas víctimas o daños colaterales de cualquier película o serie son personas que antes de los incidentes tuvieron una vida propia. La curiosidad a veces hace preguntar cómo habrá sido la vida de esa víctima antes de incidente, aun si se tratase de un personaje de fondo. La película de Cregger ofrece algo muy cercano a la respuesta a esa duda. Narran un evento desastroso desde los ojos de una víctima o personaje de fondo es algo que no se había hecho y la película se atrevió a tomar ese camino ofreciendo un giro genuino. Aunque no tenga muchos elementos icónicos de los juegos, la película tiene el espíritu y la esencia de los juegos. Lo más favorable es la experiencia que ofrece y es que la película tiene un nivel de terror puro que no decepciona. El tono atmosférico consigue replicar el nivel de horror de los juegos y tiene esa sensación de horror de supervivencia que los caracteriza. Desde luego que el ambiente se basa mucho en la estética actualizada que comenzó a usarse tras la recreación del primer juego y da la misma sensación que se experimenta al jugar los juegos por primera vez. La película es lo bastante tensa para incomodar y provocar miedo. Ahí el tono sigue el mismo ejemplo de la versión de Roberts, pero de forma mucho más potente dando terror puro. La iluminación y la fotografía fueron manejados bastante bien para generar ese efecto. Cregger aplicó la misma atmosfera que en Barbarian y eso sirvió mucho para replicar la terrorífica experiencia de los juegos. Lo que también ayudó bastante al terror de la película es la partitura de Ryan y Hays Holladay que se ha vuelto difícil de olvidar. La partitura se siente bastante retro y tiene la vibra de una película de horror de los años 80. La musicalización tiene un tono analógico que encaja con el de un videojuego de terror y toma inspiración de las partituras de los juegos originales. Pero lo más evidente es que la partitura tiene la esencia del estilo de John Carpenter que fue tan popular en el cine de horror de los 80. Este estilo pudo tener un resurgimiento gracias a las películas Drive y Beyond The Black Rainbow hasta que It Follows la impulsó como un nuevo recurso ambiental a mediados de los 2010. Es indiscutible que la banda sonora es otro gran punto fuerte para la película. El resultado final logra ser una experiencia de horror de supervivencia puro y sólido que hace que la película sea una adaptación espiritual de los juegos bien conseguida. De hecho, mejora bastante la propuesta de Johannes Roberts que pudo plasmar el horror y el absurdo de los juegos a una película de serie B pura. Cregger plasma bastante el terror de los juegos de forma pura y convierte las ideas absurdas de los juegos en algo realmente perturbador o usa el humor para acomodar bien el absurdo de serie B de la franquicia. El humor sirve para aliviar un poco la tensión debido a que la experiencia de la película es un terror puro bien controlado. Así que después de la fuerte tensión y los sustos que se presentan, el humor llega para calmar un poco el miedo y prepararse para la siguiente escena. La película podría considerarse mejor que sus predecesoras, pero el único detalle es su duración. Zach Cregger comentó que tuvo que eliminar varias escenas humorísticas por temor a que afectaran el ritmo de la película. Aunque pudo haber sido una buena decisión, la película se siente corta y la experiencia es lo bastante potente como para decir que tendría que haber sido más extensa. Consigue replicar la experiencia de los juegos y deja la sensación de que tendría que haber durado más tiempo. Se nota que Cregger quiso limitarse a hacer una película de horror breve, pero podría haber ido mucho más lejos como hizo con Weapons. Al igual que la serie de Netflix y la adaptación de Roberts, esta película se siente más bien como un capítulo 1 y todavía tiene mucho más que ofrecer. Así que este reinicio actuó más bien como el comienzo de algo nuevo para la franquicia más aferrado al espíritu de los videojuegos.
Resident Evil de Zach Cregger es una película que ha logrado ser la misma experiencia de horror que en los juegos y eso es un logro para la franquicia. Cada adaptación de la franquicia ha decidido adaptar los elementos de los juegos a su manera, pero jamás perdiendo de vista el lado absurdo y de serie B del concepto original. La versión de Zach Cregger hace lo mismo, pero enfocándose bastante en el terror que le da identidad a los juegos. Al actuar como una experiencia sólida igual a los juegos dejando de lado solo la acción, la película funciona muy bien como una adaptación espiritual de Resident Evil. Decir que es la mejor adaptación de la franquicia es darle mucho crédito porque las adaptaciones anteriores tenían más elementos de los juegos, pero promete bastante como adaptación y película de horror. Toda la experiencia de terror puro sin respiro y la estructura exacta de los juegos hace que la película sea otra digna obra de la era dorada del cine de videojuegos. No es la adaptación que algunos fans esperaron, pero si la que otros supieron valorar de forma justa. Mi calificación final para esta película es un 9/10.