Amy (Kate O'Flynn) es una entregada trabajadora social que vuelca todo su esfuerzo diario en proteger a los colectivos más vulnerables. Tras sufrir una dura ruptura sentimental, la joven decide mudarse al piso de Rosie (Alice Bailey Johnson), su alegre amiga de la infancia. Compartiendo hogar y profesión asistencial, ambas intentan sobrellevar el agotamiento y la falta de empatía del sistema público. Paralelamente, los padres de Amy observan con inquietud el rumbo afectivo de su hija mientras afrontan su propia crisis doméstica. La tranquilidad familiar se quiebra definitivamente cuando el padre, Geoff (Paul Jesson), empieza a mostrar los primeros síntomas de demencia. Ante este difícil panorama, Amy y su madre, Birdie (Marion Bailey), deben hacer frente al doloroso deterioro físico y mental del patriarca. En medio de la sobrecarga laboral y el dolor personal, la protagonista encuentra refugio y desahogo en la calidez y el humor de su fiel amiga. De este modo, la trama reflexiona sobre la compasión, la solidaridad cotidiana y la fragilidad del cuidado mutuo frente al paso del tiempo.
