Escasez de personalidad, susto y miedo.
No veo 'Hokum' con buenas expectativas aunque en redes sociales se haya vendido como una experiencia inquietante, caótica y cargada de suspense. Lo que me frena desde el inicio es su parecido --copia, plagio, coincidencia, llámese como se quiera--, con la estética de Black Phone. No es en la historia, sino en la atmósfera oscura, el uso de la máscara y el juego del sótano. Puede que no sea más que un recurso de la propia película, pero la careta es prácticamente un leitmotiv de la que no se puede desprender la obra de Scott Derrickson; la comparación es inevitable.
McCarthy me promete suspense, tensión muy sostenida y llevada al límite, con una incomodidad, un pulso acelerado... pero no he encontrado nada de eso. Más bien, casi me quedo dormido. La trama no es que me atrape especialmente en ningún punto y, eso ha hecho que mi atención se disperse constantemente. No encuentro el impacto emocional del que tanto se habla.
La película de McCarthy construye un relato sobre un escritor que lidia con los fantasmas de su pasado mientras se hospeda en un hotel, para esparcir las cenizas de sus padres. A eso se le añaden capas de folclore de bujería propio de Irlanda y secretos oscuros del lugar. El problema no es la ambición de querer abarcar tanto en una misma historia, sino el cohesionarlo. La historia principal se desarrolla con características muy similares a El resplandor, y casualmente, con el hotel, como una influencia evidente que imposibilita al propio film a encontrar una personalidad propia.
El resultado es una mezcla de subtramas que intentan converger en algún punto, pero que no lo hacen correctamente. Las últimas secuencias tienen lógica según la línea narrativa, pero no justifica claramente lo anterior. Y en cuanto al terror, es algo más cercano al terror paródico propio de Sam Raimi en Arrástrame al infierno. Hay escenas diseñadas para el susto, pero que no surten efecto. No existe la sorpresa, porque puedo adivinar toda la película antes de que ocurra. El poco terror que tiene parece que se conforma de sketches que no intentan hacer gracia, pero que diluye cualquier temor que pudiera sentir el espectador.
Lo único sólido es Adam Scott. Su interpretación funciona dentro del tono, aunque me cuesta desligarlo de su imagen cómica en Niños grandes, con su personalidad estúpida, tonta y sin dos dedos de frente. En 'Hokum' es muy distinto. Encarna a alguien áspero, oscuro e incluso con rasgos psicópatas. Sin él, probablemente la película habría sido bastante peor.
Echo en completa falta toda una exploración profunda de la brujería que se promete desde el inicio. Hay ideas interesantes, pero no se desarrollan como quería. En ese sentido, esperaba algo tipo El conjuro o La bruja, pero es todo derivado a cosas completamente distintas. No es tanto lo que cuenta, que tampoco está tan mal, sino lo que parecía que iba a contar. Así que tampoco me parece una mala película, pero sí una que se queda en tierra de nadie. Es entretenimiento ligero de tardeo, sin pretensiones. Creo que sería más estimulante ver toda la filmografía de Annabelle incluyendo La monja, que volver a ver ésta.