El precio de la red
Críticas
4,0
Muy buena
El precio de la red

Esto es importante, pero estarás viendo un vídeo de María Pombo

por Andrea Zamora

Las probabilidades de que leas este texto son mínimas. Es casi una carambola que estés observando estas frases. La razón es que están escritas y el texto es largo. Exigen tiempo, algo de paciencia y, sobre todo, atención. Esa que, hoy día, está enfocada en vídeos cortos de Instagram y TikTok o en tuits de X y posts de Facebook. Leer unos cuantos párrafos de seguido se ha convertido en un acto de rebeldía porque va en contra de lo que empresas como Meta buscan: que pases mucho tiempo en sus redes sociales. Para eso tienen sus triquiñuelas. No hay que olvidar que vivimos en un sistema capitalista y aquí, el que tiene dinero, quiere siempre más. ¿Priorizar al usuario? ¡Bah! Prefiero hacerme millonario.

Eso es lo que descubrió Frances Haugen en 2019 mientras trabajaba para Facebook. Decidió contárselo a un periodista del Wall Street Journal, Jeff Horwitz, y el resultado fue la publicación de los conocidos como The Facebook Files, una serie de reportajes en los que se revelaban las salvajadas que hacía Facebook con sus usuarios: afectaba negativamente a la salud mental de adolescentes, el algoritmo favorecía la difusión de desinformación y publicaciones polarizantes y daban un trato de favor a famosos y políticos. Hay más, pero para que te hagas una idea de dónde estás metido. El trabajo de Haugen y Horwitz ahora es una película, El precio de la red, que funciona como secuela de una de las obras maestras del siglo XXI: La red social (2010). Esta última corría a cargo de David Fincher en la dirección y tenía a Aaron Sorkin en el guion. La secuela es toda de Sorkin: como cineasta y como escritor.

Jeremy Strong como Mark Zuckerberg en 'El precio de la red' Sony Pictures
Jeremy Strong como Mark Zuckerberg en 'El precio de la red'

El precio de la red es un 'thriller' periodístico que sabe mantener la tensión y la atención y que, si nos ponemos algo quisquillosos, podría pasar por una película de terror. No creo que nadie pueda terminar este filme sin pensar en lo dañinas que son las redes sociales para todo: la salud, la sociedad y la democracia. Si eso era lo que Sorkin quería provocar, lo ha conseguido.

Mikey Madison y Jeremy Allen White dan vida a Haugen y Horwitz, y lo hacen de forma correcta, sin sobresalir demasiado. Jeremy Strong se mete en la piel de Mark Zuckerberg y, aunque pone de su parte y cumple, la caracterización no ayuda. Su aspecto chirría. No parece real. Te saca de la película. El precio de la red, que también tienes puntos cómicos, no sobresale por sus interpretaciones y tampoco es el Sorkin más afilado, pero sí es el más crítico y denunciante. El recuerdo vuela a su serie periodística The Newsroom (2012), que también sabía cómo mantener la presión y la tensión.

Sorkin pinta un retrato nefasto de Zuckerberg y sus trabajadores más fieles. Facebook, por supuesto, también queda fatal. Y no se olvida de cómo la red social estuvo involucrada en el asalto al Capitolio de Estados Unidos en 2021. El cineasta esboza un problema moral, el de la libertad de expresión, pero deja bastante clara su postura.

El precio de la red es una llamada de atención: le hemos dado demasiada importancia a las redes sociales. El algoritmo rige nuestras vidas. Qué miedo.

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