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actuación brillante, crítica social insólita e iluminación y puesta en escena irreplicable. Ofrece la visión desde un prisma roto de la toxicidad de las relaciones modernas.
Lo de siempre, película estúpida que te la venden como joya oculta. Una película deconstructiva, insana, que no aporta nada posiitivo al alma. Me dejé engañar por algún critico, que decía que era "divertida", y las opiniones de espectadores que deben tener un vacío en sus vidas como para valorar tan bien este cine retorcido y desagradable. Diálogos sin sentido y malsonantes, momentos de extrema violencia y situaciones grotescas que en la vida real no durarían, pero se le da el beneficio de provenir de un guion donde la magia negra oculta en un artículo de venta libre y que concede un deseo hace de las suyas, o sea pura fantasía sin explicación. Me da tristeza ver que haya gente que alabe este tipo de cine. Pero lo peor es haber visto algún padre con hijos de doce años en la sala de cine, eso sí que es deprimente, incluso me indignó. Si quieres paz mental no vayas a verla. He visto películas de terror paranormal con más sentido. Lo único que se salva son las buenas interpretaciones de los protagonistas. Esta es mi opinión despues de verla. Solo espero quitármela de la cabeza en poco tiempo y seguir disfrutando de la vida.
Es la primera vez y la primera película que me deja un mal cuerpo pero mal cuerpo, es sin duda alguna una de las mejores películas de Terror de la década, Obsession me ha encantado muchísimo pero muchísimo, extraordinaria, aterradora y intensa de principio a fin, una película que te hará tener pesadillas. Es que lo de esta película no sé ni cómo describirla de verdad, todo de ella me pareció tremenda y espeluznante, lo que el director Curry Barker ha hecho es una película que quedará para el recuerdo. La dirección es puramente magnífica, un guion muy original y bien currado, la ambientación es de las más espeluznantes que he visto en el género, el terror es extremo y aterrador me asusté muchísimo y Inde Navarrette por dios está extraordinaria y terrorífica como Nikki, su actuación es de las mejores del género y de momento la mejor del año, lo de esta mujer es magistral, se merece ser nominada a los próximos Oscar.
En resumen Obsession sin duda alguna es la mejor película de Terror del año, será todo un clásico.
La amo infinita pero infinitamente❤️
En resumen Obsession sin duda alguna es la mejor película de Terror del año, será todo un clásico.
La amo infinita pero infinitamente❤️
Secuestro emocional
Bear (un nombre de pila -o batería- estúpidamente traducido en el doblaje español como "Oso") es un joven tímido e introvertido que trabaja en una tienda de música, y que está profundamente enamorado en secreto de su amiga y compañera de trabajo, Nikki. Desesperado por su anhelo romántico no correspondido, Bear adquiere un misterioso objeto sobrenatural llamado "El sauce llorón" que tiene la capacidad de conceder deseos. Sin medir las consecuencias, pide que Nikki se enamore de él "más que de nada en este mundo". El hechizo funciona de inmediato, pero el sueño idílico se transforma rápidamente en una pesadilla: el amor implantado en Nikki muta en una conducta irracional, asfixiante y profundamente perturbadora. La enfermiza devoción de ella borra los límites de su cordura, desatando una espiral de violencia y posesión obsesiva que amenaza con destruir la vida de ambos y de quienes los rodean.
"Obsession" es, en algunos detalles, la gran revelación del cine de terror contemporáneo. Con un presupuesto sumamente ajustado de apenas 750,000 dólares, el director Curry Barker logra lo que muchas superproducciones de Hollywood añoran: edificar una atmósfera de tensión apoyada estrictamente en la fuerza de las ideas, la frescura de la puesta en escena y la crudeza de la narrativa.
Barker se apodera de referencias cinematográficas de los 80 y muestra la clásica premisa de la manipulación mágica ("The Monkey's Paw", de W. W. Jacobs) trasladándola a un terreno psicológico sumamente incómodo. El horror se convierte en algo visceral, psicológico y existencial, y nos enfrenta a las aterradoras aristas del ego humano, intentando demostrar que obligar a alguien a amarte no nace de la devoción, sino del ansia de control y del miedo patológico a la soledad o al rechazo.
Por último, un humilde consejo para un Curry Barker talentoso que jamás leerá esta crítica, y que aún se halla en los compases incipientes de su carrera: el abuso del "stinger" sonoro es el síntoma de un mal endémico que mezcla pereza narrativa, psicología conductista y las consabidas presiones comerciales de Hollywood. No caigas en la tentación de replicar los tics más tramposos de M. Night (coñazo) Shyamalan. En su lugar, exprime esa creatividad estética y cinematográfica que tienes en pleno desarrollo. Huye definitivamente de los acordes efectistas y pierde el miedo al silencio. Recuerda que el verdadero horror habita en la quietud de obras maestras como "Nosferatu", "Les Diaboliques" o "La semilla del diablo".
Bear (un nombre de pila -o batería- estúpidamente traducido en el doblaje español como "Oso") es un joven tímido e introvertido que trabaja en una tienda de música, y que está profundamente enamorado en secreto de su amiga y compañera de trabajo, Nikki. Desesperado por su anhelo romántico no correspondido, Bear adquiere un misterioso objeto sobrenatural llamado "El sauce llorón" que tiene la capacidad de conceder deseos. Sin medir las consecuencias, pide que Nikki se enamore de él "más que de nada en este mundo". El hechizo funciona de inmediato, pero el sueño idílico se transforma rápidamente en una pesadilla: el amor implantado en Nikki muta en una conducta irracional, asfixiante y profundamente perturbadora. La enfermiza devoción de ella borra los límites de su cordura, desatando una espiral de violencia y posesión obsesiva que amenaza con destruir la vida de ambos y de quienes los rodean.
"Obsession" es, en algunos detalles, la gran revelación del cine de terror contemporáneo. Con un presupuesto sumamente ajustado de apenas 750,000 dólares, el director Curry Barker logra lo que muchas superproducciones de Hollywood añoran: edificar una atmósfera de tensión apoyada estrictamente en la fuerza de las ideas, la frescura de la puesta en escena y la crudeza de la narrativa.
Barker se apodera de referencias cinematográficas de los 80 y muestra la clásica premisa de la manipulación mágica ("The Monkey's Paw", de W. W. Jacobs) trasladándola a un terreno psicológico sumamente incómodo. El horror se convierte en algo visceral, psicológico y existencial, y nos enfrenta a las aterradoras aristas del ego humano, intentando demostrar que obligar a alguien a amarte no nace de la devoción, sino del ansia de control y del miedo patológico a la soledad o al rechazo.
Por último, un humilde consejo para un Curry Barker talentoso que jamás leerá esta crítica, y que aún se halla en los compases incipientes de su carrera: el abuso del "stinger" sonoro es el síntoma de un mal endémico que mezcla pereza narrativa, psicología conductista y las consabidas presiones comerciales de Hollywood. No caigas en la tentación de replicar los tics más tramposos de M. Night (coñazo) Shyamalan. En su lugar, exprime esa creatividad estética y cinematográfica que tienes en pleno desarrollo. Huye definitivamente de los acordes efectistas y pierde el miedo al silencio. Recuerda que el verdadero horror habita en la quietud de obras maestras como "Nosferatu", "Les Diaboliques" o "La semilla del diablo".
Obsession (2025).
"Amor mío, lo nuestro va a funcionar."
Seguimos con los estrenos de óperas primas de cineastas noveles con incipientes talentos.
En esta ocasión, nos encontramos ante un filme de terror, donde la interesante premisa que se nos presenta trata sobre la enfermiza fijación de una guapa joven por su mejor amigo tras un “hechizo” provocado por éste.
Recibida excelentemente por crítica y público, la película, de poco más de 100 minutos de metraje, nos mantiene expectantes ante el errático comportamiento de la chica hacia su amante y sus amigos, donde sus imprevisibles acciones, como si del mismísimo Donald Trump se tratara, no dejarán a nadie indiferente.
Aun sin estrellas en el reparto, la actuación de la novia obsesionada es fantástico; cambios de humor, gritos, gestos, agresiones, miradas, escatología... todo un arsenal de reacciones inesperadas que logran mantener la atención hasta el final de este drama de bajo presupuesto escrito, editado y dirigido por el estadounidense Curry Barker.
Raúl Cabral.
Puntuación personal: 6,5
"Amor mío, lo nuestro va a funcionar."
Seguimos con los estrenos de óperas primas de cineastas noveles con incipientes talentos.
En esta ocasión, nos encontramos ante un filme de terror, donde la interesante premisa que se nos presenta trata sobre la enfermiza fijación de una guapa joven por su mejor amigo tras un “hechizo” provocado por éste.
Recibida excelentemente por crítica y público, la película, de poco más de 100 minutos de metraje, nos mantiene expectantes ante el errático comportamiento de la chica hacia su amante y sus amigos, donde sus imprevisibles acciones, como si del mismísimo Donald Trump se tratara, no dejarán a nadie indiferente.
Aun sin estrellas en el reparto, la actuación de la novia obsesionada es fantástico; cambios de humor, gritos, gestos, agresiones, miradas, escatología... todo un arsenal de reacciones inesperadas que logran mantener la atención hasta el final de este drama de bajo presupuesto escrito, editado y dirigido por el estadounidense Curry Barker.
Raúl Cabral.
Puntuación personal: 6,5
Obsesión, cuidado con lo que deseas
Una inquietante historia sobre hasta dónde somos capaces de llegar para conseguir nuestros deseos más profundos… incluso si el precio es vender el alma.
Barker no se corta demasiado, aunque durante buena parte de la película administra el horror corporal con cierta moderación. Pero cuando decide ir al grano, lo hace sin anestesia. Hay varias escenas especialmente brutales que golpean precisamente por su aparición repentina.
Cruda, incómoda y bastante retorcida, porque aquí Barker no tiene demasiadas contemplaciones con ninguno de sus personajes.
Y para rematar, un final absolutamente desquiciado.
Una inquietante historia sobre hasta dónde somos capaces de llegar para conseguir nuestros deseos más profundos… incluso si el precio es vender el alma.
Barker no se corta demasiado, aunque durante buena parte de la película administra el horror corporal con cierta moderación. Pero cuando decide ir al grano, lo hace sin anestesia. Hay varias escenas especialmente brutales que golpean precisamente por su aparición repentina.
Cruda, incómoda y bastante retorcida, porque aquí Barker no tiene demasiadas contemplaciones con ninguno de sus personajes.
Y para rematar, un final absolutamente desquiciado.
Recomiendo a todo el que le guste el cine de terror que vea esta peli. No es la típica película de sustos, es de las que dan mal rollo. Muy buena!
La película parte de una fantasía muy antigua —desear que alguien te quiera— y la convierte en algo enfermizo. Obsession funciona porque entiende que el problema no es el amor excesivo, sino la desaparición de la voluntad del otro. Lo que podría haber sido un simple cuento de “ten cuidado con lo que deseas” termina convirtiéndose en una película sobre posesión, identidad y consentimiento.
Lo que más me ha impresionado es Inde Navarrette. Su interpretación sostiene buena parte del horror porque consigue transmitir dos estados a la vez: por fuera puede parecer entregada, obsesionada o completamente dominada por una emoción; por dentro deja pequeñas señales de miedo, rigidez y desconexión. Hay momentos en los que parece estar cumpliendo una conducta que no le pertenece, como si una parte de ella siguiera observando desde dentro. Esa contradicción resulta mucho más inquietante que cualquier susto.
Ahí está también la gran idea de la película: obligar a alguien a amarte destruye precisamente aquello que hace que el amor tenga valor. Si eliminas la posibilidad de decir que no, de cambiar de opinión o de marcharse, ya no queda amor, sino control. Obsession convierte esa fantasía romántica en una forma de horror corporal y psicológico, y cuanto más literal se vuelve el deseo, más desagradables resultan sus consecuencias.
Curry Barker maneja bien el tono porque nunca se limita a una sola cosa. Hay terror, humor negro, momentos incómodos y violencia, pero la película no pierde del todo la tristeza que hay debajo. Esa mezcla podría haber resultado ridícula, pero funciona porque la historia se toma en serio el sufrimiento de sus personajes incluso cuando abraza ideas extremas.
Michael Johnston también funciona porque su personaje no queda reducido a un monstruo plano. La película entiende que una decisión egoísta puede nacer de una inseguridad reconocible y, aun así, provocar un daño enorme. Eso hace el conflicto más incómodo: comprender la necesidad afectiva no significa justificar lo que se hace con ella. La película se mueve bastante bien en esa frontera.
Visualmente tampoco necesita grandes alardes. Lo más eficaz está en los cuerpos, las miradas, los silencios y la manera en que una situación aparentemente íntima puede transformarse en algo opresivo. Barker sabe que una sonrisa puede dar más miedo que un grito si el espectador sospecha que esa sonrisa no pertenece realmente a quien la está mostrando.
También me gustó que la película no convierta sus reglas sobrenaturales en un manual. Hay una lógica de deseo, castigo y consecuencias, pero lo importante no es entender cada mecanismo como si fuera ciencia, sino aceptar que cada intento de controlar el problema genera otro. Esa estructura de deseos mal formulados conecta con los cuentos clásicos, pero aquí se adapta a un miedo muy contemporáneo: querer a una persona como si fuera un objeto diseñado para satisfacerte.
No todo es perfecto. Hay momentos en los que la película se acerca mucho al exceso, y algunas decisiones están claramente pensadas para provocar una reacción fuerte. También hay una cierta simplicidad moral en la premisa: sabemos muy pronto que algo profundamente equivocado está ocurriendo. Pero la puesta en escena y, sobre todo, Navarrette consiguen que esa evidencia no elimine la tensión.
Para mí, lo mejor de Obsession es que la protagonista nunca se convierte simplemente en “la chica obsesionada”. La película conserva la sensación de que existe una persona detrás de esa conducta, alguien que está siendo desplazado de sí mismo. Por eso da pena además de miedo. Y cuando una película de terror consigue que me preocupe más por la identidad de un personaje que por el siguiente susto, ya ha ganado bastante.
Obsession me ha parecido una película de terror muy potente, retorcida y bastante más triste de lo que aparenta. Puede partir de una premisa conocida, pero encuentra una forma propia de llevarla hacia el control, la cosificación y la pérdida de identidad. Y tiene en Inde Navarrette su arma definitiva: ella lo borda hasta el punto de que, por momentos, parece que lo que le ocurre está pasando de verdad.
Lo que más me ha impresionado es Inde Navarrette. Su interpretación sostiene buena parte del horror porque consigue transmitir dos estados a la vez: por fuera puede parecer entregada, obsesionada o completamente dominada por una emoción; por dentro deja pequeñas señales de miedo, rigidez y desconexión. Hay momentos en los que parece estar cumpliendo una conducta que no le pertenece, como si una parte de ella siguiera observando desde dentro. Esa contradicción resulta mucho más inquietante que cualquier susto.
Ahí está también la gran idea de la película: obligar a alguien a amarte destruye precisamente aquello que hace que el amor tenga valor. Si eliminas la posibilidad de decir que no, de cambiar de opinión o de marcharse, ya no queda amor, sino control. Obsession convierte esa fantasía romántica en una forma de horror corporal y psicológico, y cuanto más literal se vuelve el deseo, más desagradables resultan sus consecuencias.
Curry Barker maneja bien el tono porque nunca se limita a una sola cosa. Hay terror, humor negro, momentos incómodos y violencia, pero la película no pierde del todo la tristeza que hay debajo. Esa mezcla podría haber resultado ridícula, pero funciona porque la historia se toma en serio el sufrimiento de sus personajes incluso cuando abraza ideas extremas.
Michael Johnston también funciona porque su personaje no queda reducido a un monstruo plano. La película entiende que una decisión egoísta puede nacer de una inseguridad reconocible y, aun así, provocar un daño enorme. Eso hace el conflicto más incómodo: comprender la necesidad afectiva no significa justificar lo que se hace con ella. La película se mueve bastante bien en esa frontera.
Visualmente tampoco necesita grandes alardes. Lo más eficaz está en los cuerpos, las miradas, los silencios y la manera en que una situación aparentemente íntima puede transformarse en algo opresivo. Barker sabe que una sonrisa puede dar más miedo que un grito si el espectador sospecha que esa sonrisa no pertenece realmente a quien la está mostrando.
También me gustó que la película no convierta sus reglas sobrenaturales en un manual. Hay una lógica de deseo, castigo y consecuencias, pero lo importante no es entender cada mecanismo como si fuera ciencia, sino aceptar que cada intento de controlar el problema genera otro. Esa estructura de deseos mal formulados conecta con los cuentos clásicos, pero aquí se adapta a un miedo muy contemporáneo: querer a una persona como si fuera un objeto diseñado para satisfacerte.
No todo es perfecto. Hay momentos en los que la película se acerca mucho al exceso, y algunas decisiones están claramente pensadas para provocar una reacción fuerte. También hay una cierta simplicidad moral en la premisa: sabemos muy pronto que algo profundamente equivocado está ocurriendo. Pero la puesta en escena y, sobre todo, Navarrette consiguen que esa evidencia no elimine la tensión.
Para mí, lo mejor de Obsession es que la protagonista nunca se convierte simplemente en “la chica obsesionada”. La película conserva la sensación de que existe una persona detrás de esa conducta, alguien que está siendo desplazado de sí mismo. Por eso da pena además de miedo. Y cuando una película de terror consigue que me preocupe más por la identidad de un personaje que por el siguiente susto, ya ha ganado bastante.
Obsession me ha parecido una película de terror muy potente, retorcida y bastante más triste de lo que aparenta. Puede partir de una premisa conocida, pero encuentra una forma propia de llevarla hacia el control, la cosificación y la pérdida de identidad. Y tiene en Inde Navarrette su arma definitiva: ella lo borda hasta el punto de que, por momentos, parece que lo que le ocurre está pasando de verdad.
El trailer me pareció muy interesante y tenía muchas ganas de verla.
Supongo que conceptual e inicialmente no tenía claro si lo del sauce de los deseos era la razón real, o una coincidencia paranoica del chaval ante la "progresiva" obsesión de la chica (que al final, de progresiva no tiene nada).
Una vez estoy viendo la película, parece que va bastante claro que la dirección tira por lo mágico, lo que a mi gusto subjetivo le quita bastante interés, pues creo que esperaba una cosa más psicológica y elaborada.
No digo que la película tenga que ser mala por esto, habrá a quien le guste la idea... A mí mismo, si se hubiera enfocado de otra manera, pero como digo, no sé si por su tono o por qué, me esperaba algo más psicológico.
Vale, no pasa nada, terror fantástico, ok.
Pero es que es incoherente, gente. Mucho.
No sólo el personaje de ella, incluso el chico, no tienes claro si la quiere, si le tiene miedo pero aún así la quiere, si está él más desesperado que ella, ni en qué orden hace según qué actos...
Como la conversación con su amigo en el coche, el colega le dice al prota que visto desde fuera parece que él se esté aprovechando de la (presunta) inestabilidad emocional de la chica (que tampoco se explica cuál debería ser, pero supongo que ellos interpretan que está pasando por algún trance emocional, ¿aunque a razón de qué?); y acto seguido le dice que si quiere ir a su fiesta de esa noche, que puede, pero que lo haga solo, que le diga a la chica que es "una noche de chicos" y si es una relación sana, ella lo podrá soportar.
¿Pero no acaba de decir que parece que se aprovecha él de ella? ¿En qué momento cambia el "leitmotiv" de ser él el problema a serlo ella?
Es extraño, sentí perderme en la conversación. Aunque supongo que la gente "normal" no analiza estás minucias.
Los comportamientos de la chica los compro dentro del paquete de "hechizos de amor no natural", ¿pero y los demás amigos? Parece que siguen con sus vidas con normalidad, sólo algún comentario en alguna llamada (sin spoiler): -Aquello que te dijo no es cierto, no sé qué le pasa, está muy rara.-
Y con eso parece que ya cumplen, o al menos la película no tiene interés en mostrar la coherencia de su entorno, porque tiene más fijación en mostrar la relación de la pareja; cosa que comprendo, pero me resulta extraña.
¿La chica sólo es perturbadora con el tío... Con nadie más? ¿Y en el curro, no notan nada?
De hecho no es hasta la mencionada "noche de chicos" que ya se muestra que sí, la tía es así de inestable, y ahí sí, todos se quedan flipando...
Pero llega tarde. Porque la pareja lleva saliendo, no, viviendo juntos, hace ya tiempo.
Es un desarrollo extraño y paralelo.
Luego lo que es el "terror", se basa en "te hablo mona, de repente lloro que parece que me estoy riendo, y a h o r a eeEMPIEZO A GRITAAAAR!!!...Y vuelvo a hablar normal mientras doy algún golpe con una puerta o con lo que tenga a mano, como quien no quiere la cosa".
Y en medio de ese caos: -Oye por cierto, no deberías cocinar al gato, me ha molestado un poquito...
Sí, lo pillo, no se atreve a enfrentarse a ella, pero se desarrolla mal, sobre todo cuando acto seguido hace o dice cosas que muestran que, pese a todo, sigue quiero que sea su novia. Así que mi empatía se rompe, y es difícil seguirla así.
Algunas de las caras perturbadoras de la chica incluso me arrancaron una risa, creo que hasta cierto punto es el propósito del propio film para mostrar lo loca que está en plan comedia negra. Así que no lo vi como un fallo, pero lo que sí vi es que todo el concepto de terror se limita a la bipolaridad de un personaje "hechizado".
Y el tío sigue con ella...
Podríamos entender que tiene miedo a dejarla, pero ni es la razón, al menos no inicialmente, pues tras los despuntes de locura, ella le vuelve a hablar normal, le da un besito, y a él parece que se le pasa... No sé cuál de los dos está más loco.
En cualquier caso, a los 20 minutos se podría haber resuelto toda la cosa rápidamente; si aceptamos que en ese universo existe la magia, pues tan sencillo como comprar otra barrita de esas y desear que las cosas vuelvan a la normalidad.
Pero claro, no habría película... Y para que la haya, yo me tengo que tragar el 80% de metraje restante viendo lo que ya ha empezado sin convencerme mucho, hasta llegar al punto de desconectarme de la película y ver con impasibilidad, pues no veo por dónde cogerla, ni aceptándola como terror fantástico.
Así que, lo que de verdad me ha dado un escalofrío, es ver una nota tan alto.
En fin, supongo que ya no puedo esperar una buena película de ningún género, viendo la sociedad que tenemos... Me quejaba yo de "Crepúsculo", y lo que quedará por llegar...
Flipando me hallo... Qué solo me siento a veces, de verdad.
Supongo que conceptual e inicialmente no tenía claro si lo del sauce de los deseos era la razón real, o una coincidencia paranoica del chaval ante la "progresiva" obsesión de la chica (que al final, de progresiva no tiene nada).
Una vez estoy viendo la película, parece que va bastante claro que la dirección tira por lo mágico, lo que a mi gusto subjetivo le quita bastante interés, pues creo que esperaba una cosa más psicológica y elaborada.
No digo que la película tenga que ser mala por esto, habrá a quien le guste la idea... A mí mismo, si se hubiera enfocado de otra manera, pero como digo, no sé si por su tono o por qué, me esperaba algo más psicológico.
Vale, no pasa nada, terror fantástico, ok.
Pero es que es incoherente, gente. Mucho.
No sólo el personaje de ella, incluso el chico, no tienes claro si la quiere, si le tiene miedo pero aún así la quiere, si está él más desesperado que ella, ni en qué orden hace según qué actos...
Como la conversación con su amigo en el coche, el colega le dice al prota que visto desde fuera parece que él se esté aprovechando de la (presunta) inestabilidad emocional de la chica (que tampoco se explica cuál debería ser, pero supongo que ellos interpretan que está pasando por algún trance emocional, ¿aunque a razón de qué?); y acto seguido le dice que si quiere ir a su fiesta de esa noche, que puede, pero que lo haga solo, que le diga a la chica que es "una noche de chicos" y si es una relación sana, ella lo podrá soportar.
¿Pero no acaba de decir que parece que se aprovecha él de ella? ¿En qué momento cambia el "leitmotiv" de ser él el problema a serlo ella?
Es extraño, sentí perderme en la conversación. Aunque supongo que la gente "normal" no analiza estás minucias.
Los comportamientos de la chica los compro dentro del paquete de "hechizos de amor no natural", ¿pero y los demás amigos? Parece que siguen con sus vidas con normalidad, sólo algún comentario en alguna llamada (sin spoiler): -Aquello que te dijo no es cierto, no sé qué le pasa, está muy rara.-
Y con eso parece que ya cumplen, o al menos la película no tiene interés en mostrar la coherencia de su entorno, porque tiene más fijación en mostrar la relación de la pareja; cosa que comprendo, pero me resulta extraña.
¿La chica sólo es perturbadora con el tío... Con nadie más? ¿Y en el curro, no notan nada?
De hecho no es hasta la mencionada "noche de chicos" que ya se muestra que sí, la tía es así de inestable, y ahí sí, todos se quedan flipando...
Pero llega tarde. Porque la pareja lleva saliendo, no, viviendo juntos, hace ya tiempo.
Es un desarrollo extraño y paralelo.
Luego lo que es el "terror", se basa en "te hablo mona, de repente lloro que parece que me estoy riendo, y a h o r a eeEMPIEZO A GRITAAAAR!!!...Y vuelvo a hablar normal mientras doy algún golpe con una puerta o con lo que tenga a mano, como quien no quiere la cosa".
Y en medio de ese caos: -Oye por cierto, no deberías cocinar al gato, me ha molestado un poquito...
Sí, lo pillo, no se atreve a enfrentarse a ella, pero se desarrolla mal, sobre todo cuando acto seguido hace o dice cosas que muestran que, pese a todo, sigue quiero que sea su novia. Así que mi empatía se rompe, y es difícil seguirla así.
Algunas de las caras perturbadoras de la chica incluso me arrancaron una risa, creo que hasta cierto punto es el propósito del propio film para mostrar lo loca que está en plan comedia negra. Así que no lo vi como un fallo, pero lo que sí vi es que todo el concepto de terror se limita a la bipolaridad de un personaje "hechizado".
Y el tío sigue con ella...
Podríamos entender que tiene miedo a dejarla, pero ni es la razón, al menos no inicialmente, pues tras los despuntes de locura, ella le vuelve a hablar normal, le da un besito, y a él parece que se le pasa... No sé cuál de los dos está más loco.
En cualquier caso, a los 20 minutos se podría haber resuelto toda la cosa rápidamente; si aceptamos que en ese universo existe la magia, pues tan sencillo como comprar otra barrita de esas y desear que las cosas vuelvan a la normalidad.
Pero claro, no habría película... Y para que la haya, yo me tengo que tragar el 80% de metraje restante viendo lo que ya ha empezado sin convencerme mucho, hasta llegar al punto de desconectarme de la película y ver con impasibilidad, pues no veo por dónde cogerla, ni aceptándola como terror fantástico.
Así que, lo que de verdad me ha dado un escalofrío, es ver una nota tan alto.
En fin, supongo que ya no puedo esperar una buena película de ningún género, viendo la sociedad que tenemos... Me quejaba yo de "Crepúsculo", y lo que quedará por llegar...
Flipando me hallo... Qué solo me siento a veces, de verdad.
Posiblemente, sea la película más nominada de este año. Es súper incómoda de ver por lo bien que crea la atmósfera. Realmente es una película que se trata de un monstruo y él es el protagonista. Terrible asco me dio el nivel de narcisismo que proyectó y, en sí, como la trama, si te pones a pensar, es más oscura de lo que se puede notar.
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