Posiblemente, sea la película más nominada de este año. Es súper incómoda de ver por lo bien que crea la atmósfera. Realmente es una película que se trata de un monstruo y él es el protagonista. Terrible asco me dio el nivel de narcisismo que proyectó y, en sí, como la trama, si te pones a pensar, es más oscura de lo que se puede notar.
Una inquietante historia sobre hasta dónde somos capaces de llegar para conseguir nuestros deseos más profundos… incluso si el precio es vender el alma.
Barker no se corta demasiado, aunque durante buena parte de la película administra el horror corporal con cierta moderación. Pero cuando decide ir al grano, lo hace sin anestesia. Hay varias escenas especialmente brutales que golpean precisamente por su aparición repentina.
Cruda, incómoda y bastante retorcida, porque aquí Barker no tiene demasiadas contemplaciones con ninguno de sus personajes.
Y para rematar, un final absolutamente desquiciado.
Me sorprendió muchísimo. No esperaba que una película de terror pudiera dejarme pensando tanto después de terminarla. Y lo mejor es que no necesita depender constantemente de jump scares o de los clichés habituales del género. El terror viene de una sensación mucho más incómoda: ver a alguien que parece humano, pero cuyo comportamiento poco a poco deja de sentirse humano. La actuación de Nicky me pareció espectacular. Hubo momentos en los que literalmente estaba asustada en mi cama pensando “Dios mío, qué bien actúa esta mujer”. La película consigue que le tengas miedo al personaje, pero después también sientas pena por ella, especialmente cuando empiezas a entender que la persona que está detrás de todo eso no es exactamente la Nicky que conocíamos. Hay algo muy trágico en verla perder su identidad mientras otra cosa ocupa su luego está el protagonista, que me cayó fatal. Siento que mucha gente podría interpretar la historia como “un hombre que cometió un error y terminó atrapado por una mujer obsesionada”, pero yo lo vi de una manera muy diferente. Este hombre tuvo muchísimas oportunidades para detener todo y no lo hizo. Continuó porque necesitaba sentirse deseado, especial e importante. Incluso cuando ya era evidente que Nicky estaba completamente fuera de control, su preocupación seguía siendo si ella realmente lo amaba. Para mí, él no estaba enamorado de Nicky tanto como estaba enamorado de la idea de ser amado por Nicky. Y ahí está una de las cosas más interesantes de la película: a veces no queremos a una persona, sino a la versión de esa persona que satisface lo que nosotros necesitamos. Por eso el “ten cuidado con lo que deseas” del final me parece mucho más interesante que el típico mensaje de una historia sobrenatural. Él consiguió exactamente aquello que quería, pero cuando finalmente lo tuvo, ya no era lo que realmente deseaba. También me dio muchísima rabia que murieran personajes que realmente no tenían por qué pagar por las decisiones de él. El final me pareció agridulce: entiendo por qué termina como termina y considero que él recibe consecuencias que se ganó, pero me hubiera gustado que esas consecuencias no arrastraran a tanta gente inocente. En general, me gustó muchísimo más de lo que esperaba. Es terror, sí, pero también es una película sobre obsesión, ego, idealización y la diferencia entre amar a una persona y amar lo que esa persona te hace sentir.
Bear (un nombre de pila -o batería- estúpidamente traducido en el doblaje español como "Oso") es un joven tímido e introvertido que trabaja en una tienda de música, y que está profundamente enamorado en secreto de su amiga y compañera de trabajo, Nikki. Desesperado por su anhelo romántico no correspondido, Bear adquiere un misterioso objeto sobrenatural llamado "El sauce llorón" que tiene la capacidad de conceder deseos. Sin medir las consecuencias, pide que Nikki se enamore de él "más que de nada en este mundo". El hechizo funciona de inmediato, pero el sueño idílico se transforma rápidamente en una pesadilla: el amor implantado en Nikki muta en una conducta irracional, asfixiante y profundamente perturbadora. La enfermiza devoción de ella borra los límites de su cordura, desatando una espiral de violencia y posesión obsesiva que amenaza con destruir la vida de ambos y de quienes los rodean.
"Obsession" es, en algunos detalles, la gran revelación del cine de terror contemporáneo. Con un presupuesto sumamente ajustado de apenas 750,000 dólares, el director Curry Barker logra lo que muchas superproducciones de Hollywood añoran: edificar una atmósfera de tensión apoyada estrictamente en la fuerza de las ideas, la frescura de la puesta en escena y la crudeza de la narrativa.
Barker se apodera de referencias cinematográficas de los 80 y muestra la clásica premisa de la manipulación mágica ("The Monkey's Paw", de W. W. Jacobs) trasladándola a un terreno psicológico sumamente incómodo. El horror se convierte en algo visceral, psicológico y existencial, y nos enfrenta a las aterradoras aristas del ego humano, intentando demostrar que obligar a alguien a amarte no nace de la devoción, sino del ansia de control y del miedo patológico a la soledad o al rechazo.
Por último, un humilde consejo para un Curry Barker talentoso que jamás leerá esta crítica, y que aún se halla en los compases incipientes de su carrera: el abuso del "stinger" sonoro es el síntoma de un mal endémico que mezcla pereza narrativa, psicología conductista y las consabidas presiones comerciales de Hollywood. No caigas en la tentación de replicar los tics más tramposos de M. Night (coñazo) Shyamalan. En su lugar, exprime esa creatividad estética y cinematográfica que tienes en pleno desarrollo. Huye definitivamente de los acordes efectistas y pierde el miedo al silencio. Recuerda que el verdadero horror habita en la quietud de obras maestras como "Nosferatu", "Les Diaboliques" o "La semilla del diablo".
Lo de siempre, película estúpida que te la venden como joya oculta. Una película deconstructiva, insana, que no aporta nada posiitivo al alma. Me dejé engañar por algún critico, que decía que era "divertida", y las opiniones de espectadores que deben tener un vacío en sus vidas como para valorar tan bien este cine retorcido y desagradable. Diálogos sin sentido y malsonantes, momentos de extrema violencia y situaciones grotescas que en la vida real no durarían, pero se le da el beneficio de provenir de un guion donde la magia negra oculta en un artículo de venta libre y que concede un deseo hace de las suyas, o sea pura fantasía sin explicación. Me da tristeza ver que haya gente que alabe este tipo de cine. Pero lo peor es haber visto algún padre con hijos de doce años en la sala de cine, eso sí que es deprimente, incluso me indignó. Si quieres paz mental no vayas a verla. He visto películas de terror paranormal con más sentido. Lo único que se salva son las buenas interpretaciones de los protagonistas. Esta es mi opinión despues de verla. Solo espero quitármela de la cabeza en poco tiempo y seguir disfrutando de la vida.
#52moviesin52weeks #59 #2026 #Obsession #PeacockTV ¿De que trata? Partiendo de la premisa de "ten cuidado con lo que deseas", un joven enamorado de su compañera de trabajo, que lo tiene en la friendzone, en un momento de desesperación pide que ella lo ame más que a nada del mundo... Y la caga. ¿Me gustó? ¡Me encantó! La mejor película y actuación que he visto este año, en una historia que te asfixia, te enoja, te da risa y te da pavor... Cuántas personas no conoces que están en una relación con paralelos a la que la película te describe! La cinematografía es impresionante, los cambios de luz cuando enfocan a Nikki (así se llama nuestra protagonista) y solo la escuchamos, como cambia de personalidad de un segundo a otro, la banda sonora, todo ejecutado estupendamente por un director de 26 años! Es una joya de película, original aunque basada en una historia muchas veces explotada, pero nunca tan bien hecha. ¿Recomendable? De verdad, es de lo mejor del año y la actuación de quién hace de Nikki es impecable, es la película. Si querés ver a la futura nominada a los premios de enero a marzo que estás esperando!!! Tiene de todas las posibles.
Después de ver la repercusión que esta película ha tenido en la taquilla mundial y de las buenas críticas recibidas, sobre todo por parte de el público, por fin pude ir a verla. Obsession es una lección al Hollywood actual, sobre que no se necesitan presupuestos millonarios para hacer una buena película. Basta con tener un buen guión, una dirección con un propósito claro (en este caso generar suspense, terror psicológico y algún que otro alivio cómico) y buenas interpretaciones. Una película magistral, con momentos de muy mal rollo y con unas lecturas sobre el comportamiento humano muy interesantes, además de algún momento que, en mi opinión, van a convertirse en clásicos dentro del cine de terror.
Mis mayores elogios para Obsession que la dirige un muchacho de 26 años quien hace apenas unos dos o tres años subía sketches y cortos de terror a YouTube. Eso ya marca de entrada un criterio, pues lo que se ve en pantalla no tiene nada de amateur: es una obra que, en calidad de producción, se codea sin problema con el cine hollywoodense de prestigio, y para eso están los números de taquilla para demostrarlo.
La película se hizo con un presupuesto de apenas dólares y ya lleva recaudados más de 430 millones alrededor del mundo. Convirtiéndose en uno de los mayores éxitos financieros que ha dado el terror moderno. El rodaje apenas duró 26 días, en California, con un equipo relativamente pequeño y jugándosela al trabajo práctico más que a los efectos digitales. Curry Barker asumió prácticamente todo: la dirección, el guion y la supervisión de montaje (algo que ya es casi una firma de los cineastas que vienen de YouTube, acostumbrados a hacerlo todo con las uñas).
Obsession es un proyecto sobresaliente debido a su premisa. Usa el clásico "cuidado con lo que deseas" y construye el terror psicológico a raíz de algo tan cotidiano como un amor no correspondido hasta retorcerlo. Bear cree amar a Nikki, pero lo que desea es controlarla, y toda la historia gira sobre su confusión. Por eso el terror funcionaría incluso si se le quitara el aspecto mágico, porque Bear retrata una dependencia emocional extrema, incapaz de aceptar el rechazo, y Nikki es una proyección de ese deseo imposible. En esto se desvela el tema de la película: la diferencia entre amar y poseer.
Barker decide evitar el terror oscuro de convención. Este aspecto solo se ve en momentos concretos cuando Nikki está en sus puntos más psicodélicos. Por demás, hay luz natural en abundancia. Es decir, el horror pasa justo por delante y sin esconderse en sombras abrumadoras.
En términos de estructura, la película empieza como una comedia romántica indie que va mutando hacia una caja de rompecabezas grotesca. Bear no aprende ni cambia sus errores, sino que se va revelando como un narrador poco confiable incluso para él mismo, convencido de estar haciendo lo correcto mientras comete actos cada vez más cuestionables. Si algo le pesa un poco a la película es que ese tercer acto cae en repeticiones que le restan algo de fuerza al ritmo, aunque el impacto visual de sus momentos más violentos compensa bastante.
Bear es, en el subtexto de su personaje, un depredador disfrazado de "buen chico". Su pasividad frente al deterioro de Nikki es una decisión de guion. Se queda con ella cuando debería temerle, en parte porque disfruta de la atención que antes nunca había tenido. Ian, su mejor amigo, es el espejo de esa misma hipocresía: unas veces valida las peores decisiones de Bear y otras se pone la máscara de la voz moral, sin ser mejor persona que él.
Hay quienes la ven como un retrato del "terror incel", donde el monstruo es la creencia de merecer el cuerpo y el afecto de una mujer; hay otros que prefieren hablar de cobardía emocional más que de masculinidad tóxica; y hay quienes argumentan que, como los deseos mágicos no existen en la vida real, la metáfora pierde algo de piso al querer decirnos algo sobre el mundo real desde una premisa tan fantástica.
Por último, hay que hablar de Inde Navarrette, porque su actuación es la columna vertebral técnica del proyecto: físicamente exigente, acabó ganándose un puesto entre las grandes actrices del cine y muy pronto la veremos en películas de gran marca comercial. Sin haber cobrado un gran dineral y con un curriculum un poco sutil, la actriz se una a un conjunto de aspectos que, al reunirse todos, hacen de Obsession una lección de cómo una idea bien ejecutada pesa más que cualquier presupuesto.