Cuando Taylor está a punto de obtener la libertad condicional tras años de buena conducta, la llegada de un nuevo compañero de celda amenaza con arruinarlo todo. Dee, imprevisible y hermético, irrumpe en su rutina cuidadosamente construida, alterando el frágil equilibrio que Taylor ha mantenido para demostrar que merece una segunda oportunidad. A medida que la convivencia se vuelve cada vez más tensa, Taylor comienza a sospechar que Dee oculta intenciones que podrían poner en peligro no solo su expediente, sino también su seguridad dentro de la prisión. Entre desconfianza, secretos y enfrentamientos inevitables, ambos hombres se ven atrapados en un juego psicológico donde cada decisión puede tener consecuencias irreversibles.
1:51