Dos años después de perder a su hijo, la arquitecta Otone (Haruka Ayase) intenta superar la dolorosa pérdida. Afligida por la tragedia, decide acoger un androide de reemplazo de la empresa REbirth. El hogar recibe a un niño robot que réplica exactamente la apariencia de su pequeño Kakeru (Rimu Kuwaki). Su esposo Kensuke (Daigo) se muestra distante y escéptico frente a la llegada del autómata. Pese a las restricciones técnicas de la máquina, la relación de la pareja con el robot comienza a transformarse. La situación da un giro cuando Kensuke sospecha que el androide conserva recuerdos sobre la tragedia. En paralelo, el pequeño autómata entabla relación con otros niños androides que planean formar su propia comunidad. De este modo, la vivencia familiar plantea profundos dilemas sobre el duelo y la naturaleza de los afectos.
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