El documental está dirigido por Skye Borgman, una directora con experiencia en películas de investigación y documentales de crimen real.
El documental analiza cómo se desarrolló la relación entre Hildebrandt y Franke, cómo se mezclaron influencias terapéuticas y de redes sociales y qué factores psicológicos y sociales permitieron que se produjera el abuso.