El milagro de los 19 millones de dólares: Guillermo del Toro logró que un modesto 'thriller' fantástico luciera como una superproducción y ganara a Christopher Nolan
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Solo alguien con verdadero talento como el mexicano es capaz de hacer ver genial una producción humilde

Hay directores que necesitan una buena cantidad de dinero para sacar adelante la película que tienen en mente. Christopher Nolan, por ejemplo, requirió 250 millones de dólares para que la idea de La odisea que quería hacer fuese una realidad. Le quedó muy bien, todo sea dicho, pero hay otro tipo de cineastas que consiguen hacer lo máximo con lo mínimo y Guillermo Del Toro es uno de ellos.

En 2017 estrenó La forma del agua, una película por la que recibió el León de Oro en Venecia y varios premios Oscar, incluyendo el de Mejor Película y Mejor Director. Tiene aún más mérito si pensamos en que tan solo costó 19,4 millones de dólares. Para que te hagas una idea, las grandes producciones suelen estar entre 100 y 200 millones de dólares. Más de eso, son superproducciones -Marvel, Star Wars y las grandes marcas-, por encima de eso se considera medio o, directamente, indie -que, por cierto, es por donde suelen moverse Blumhouse y A24-.

Del Toro no solo sacó adelante la cinta con un presupuesto humilde, sino que la enfrentó ante los grandes nombres de la industria y le arrebató la estatuilla a Dunkerque, de Nolan. El mexicano ya sabía lo que era rodar con esas cifras porque una década atrás era lo mismo que le había costado hacer El laberinto del fauno. Ahora, además, tenía mucha más maña como director.

Los trucos de alguien con talento

Para lograrlo, como contó en una masterclass en el Festival de Cine de Málaga, utilizó varios trucos. Por ejemplo, las costosas secuencias de inicio y fin de la película, que transcurren en las profundidades, no utilizaron ni una sola gota de agua. Del Toro recurrió a un viejo truco teatral llamado "húmedo por seco". El método consistió en llenar el set de humo, utilizar proyectores para simular la luz refractada del agua, echar aire con ventiladores a la ropa de los actores y suspender todos los objetos y personajes con alambres, filmándolos en cámara lenta. Esto creó un efecto muy operático, teatral y bello sin los altísimos costos de grabar bajo el agua.

Fox Searchlight Pictures

La única secuencia submarina real fue la del baño que se inunda, pero no contaban con el presupuesto ni el permiso para construir o usar un tanque gigante de agua. Caminando por el estudio, Del Toro encontró cuatro vigas metálicas tiradas en el piso, midió la distancia entre ellas y se dio cuenta de que encuadraban perfectamente con la lente de aspecto 1.85:1 que iba a utilizar. Decidió construir una alberca "a la mexicana" ajustada exactamente a esas cuatro vigas, utilizando madera (triplay), cinturones de nailon y bloques de silicón. El set del baño se construyó de ese tamaño exacto y, en lugar de llenarlo, sumergieron el cuarto entero dentro de esta alberca improvisada.

Otra maniobra clave fue aprovechar los recursos de The Strain, una serie de televisión de Fox que se estaba grabando en los mismos estudios. Aprovechando que había foros pagados que quedaban vacíos entre la tercera y la cuarta temporada, Del Toro pidió permiso para utilizarlos.

Esto le vino genial para hacer que la producción fuera rentable. Tras su experiencia con La cumbre escarlata, que costó 55 millones de dólares y el estudio la promocionó engañosamente como una película de terror para intentar recuperar rápido la inversión, el director aprendió la lección. Si La forma del agua hubiera costado 55 o 60 millones, los estudios habrían exigido venderla empacada como un blockbuster de acción o monstruos convencionales.

Como dice el viejo dicho, "más sabe el diablo por viejo que por diablo".

Sara Heredia
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.
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