Rodado de noche durante tres años en las azoteas de Tel Aviv, este largometraje documental examina la realidad del conflicto. La película desvela en detalle los sistemas detrás del asesinato masivo y calculado de civiles palestinos en Gaza. Los directores indagan en cómo funciona por dentro una estructura que permite la deshumanización total de un grupo de personas. El relato aborda las revelaciones sacadas a la luz en los meses posteriores a los ataques del 7 de octubre. La investigación periodística de la obra fue desarrollada en colaboración con medios como The Guardian, +972 Magazine y Local Call. Más allá de las pruebas y las palabras dichas, la cinta explora aquello que no se dice y el sentido del silencio. Desde su posición, los cineastas asumen la obligación de examinar el sistema del que su propio país es responsable. De este modo, la propuesta apela a la sociedad con la premisa de que romper ese silencio depende de todos.