En julio de 1997, el trágico secuestro de Miguel Ángel Blanco (Pol Monen) a manos de ETA convulsiona a toda España. Tras la noticia, su padre Miguel Blanco (José Luis García Pérez) y su madre Consuelo Garrido (María Botto) afrontan dos días de profunda angustia. A su lado, su hermana Mari Mar Blanco (Laia Manzanares) vive la desesperante cuenta atrás desde la más absoluta intimidad familiar. Paralelamente, el alcalde de Ermua, Carlos Tororika (Asier Etxeandia), canaliza la indignación e impulsa la movilización ciudadana ante el chantaje. A medida que el tiempo se agota, la angustiosa experiencia de la familia trasciende el hogar para convertirse en el dolor de todo un país. Miles de ciudadanos vencen el miedo y se echan masivamente a las calles con las manos blancas levantadas como símbolo de rechazo al terror. La sociedad se une unánimemente en una ola de solidaridad sin precedentes para reclamar la inmediata liberación del joven. De este modo, la narración reconstruye desde la perspectiva humana dos jornadas decisivas que transformaron a toda una nación.
