El 13 de julio de 1997 es una fecha que pocos, especialmente en la sociedad vasca, olvidarán. Fue el día que Miguel Ángel Blanco, concejal de Ermua por el Partido Popular fue asesinado por la banda terrorista ETA. Su caso, televisado a cada nuevo avance, mantuvo al país en vilo durante los días en que transcurrió el secuestro y, aunque había esperanza de que saliera con vida, terminó de la peor manera posible. Esto supuso un antes y un después para la banda y para España.
Se ha hablado de ello muchas veces, pero no desde la perspectiva de la familia. Ahora acaba de comenzar el rodaje de El hijo de todos, una película dirigida por Álvaro Brechner y protagonizada por Pol Monen, Laia Manzanares, Asier Etxeandia y María Botto, entre otros, que pone el foco en la parte más íntima.
Sony Pictures
"ETA no ha matado a mi hijo, ha matado al hijo de todos"
Como recoge la nota de prensa, la película retrata cómo esas 48 horas de pura angustia cambiaron la vida de una familia y sacaron a las calles a millones de personas pidiendo su liberación. El título de la película está cargado de significado. Sale de las palabras que dijo su madre, Consuelo Garrido: "ETA no ha matado a mi hijo, ha matado al hijo de todos".
"Esta es la historia de cómo se perdió el miedo. De cómo, en medio de la angustia, nació una esperanza colectiva. De cómo millones de personas hicieron suyo el destino de Miguel Ángel Blanco, un joven al que la inmensa mayoría no conocía, pero por cuya vida salieron a la calle. Es la historia de una familia y de la solidaridad de todo un país", cuenta el director.
El equipo ha querido ser lo más respetuoso posible con los hechos al mismo tiempo que se ceñía a la realidad. "Cuando me reuní con Mari Mar Blanco en el Senado, hace ya más de un año, sentí miedo. Y ahora, a punto de rodar, ese vértigo sigue presente entre los productores. Ficcionar esta historia supone para todos una enorme responsabilidad", asegura la productora, María Luisa Gutiérrez, "La película parte del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero su historia quiere representar también el dolor de todas las víctimas del terrorismo y de sus familias; un dolor distinto en cada caso, pero compartido por demasiadas personas. Y queremos recordar también la impotencia de toda una sociedad frente al terror y la extraordinaria unión que nació aquellos días, cuando miles de personas salieron a la calle con sus manos blancas como única arma".
La colaboración de Mari Mar, hermana del fallecido, ha sido clave para que el proyecto saliera adelante. "Siempre entendió que, para transmitir una verdad profunda, el cine tendría que recurrir muchas veces a algo que, literalmente, no es verdad: la ficción. De cada encuentro con ella, guionistas, director, actores y productores hemos intentado recoger cada recuerdo y cada detalle para dotar a la película de verdad y humanidad. Queremos que quienes no vivieron aquellos días comprendan lo que significaron, que se acerquen no solo al dolor de una familia, sino al de todas las familias que sufrieron el terrorismo", continúa la productora.