Jack Reacher
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ceciliska
ceciliska

7 usuarios 13 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 15 de enero de 2013
Cine negro ambientado en la epoca actual. un thriller muy interesante y con buen final. Me ha gustado mucho, pense que seria la tipica de accion, pero es mucho mas emocionante y con un guion mas elaborado. Muy recomendable.
cine
Un visitante
3,5
Publicada el 14 de enero de 2013
La pelicula m a gustado, lo unico q es un poco lenta, xo para pasar la tarde en el cine esta bien
Manuel García de Mesa
Manuel García de Mesa

17 usuarios 9 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 14 de enero de 2013
Jack Reacher (USA, 2012), de Christopher McQuarrie.

Hay que reconocerle a Tom Cruise que es un hombre de cine, un animal cinematográfico. Podrá gustar más o menos (su filiación a la Cienciología no debe impedir valorar de un modo justo su trabajo) pero hay que reconocer que es incansable y nos ha ofrecido un buen puñado de películas memorables. No sólo tiene una considerable carrera como actor, donde queda claro su carisma (con algunos tropiezos importantes, por supuesto), además ha producido trabajos propios y de otros cineastas como Cameron Crowe o Robert Towne, por no mencionar su entusiasmo a la hora de recorrer el mundo vendiendo sus productos con la mayor de las predisposiciones.

La asociación del actor con Christopher McQuarrie, el guionista predilecto de Bryan Singer, a la hora de levantar un proyecto como Jack Reacher, la creación literaria del británico Lee Child (cuyo verdadero nombre es Jim Grant), no ha sido baladí. Al margen de que entrarían en cierta sintonía con ocasión al rodaje de Valkiria (Valkire, USA, 2008), de Bryan Singer, McQuarrie, tras ganar el óscar al mejor guión original por Sospechosos Habituales (Usual suspects, USA, 1995), también de Singer, debutó en la realización con la nada despreciable Secuestro Infernal (The Way of the gun, USA, 2000), un thriller áspero, duro, seco, sin concesiones, de gran violencia, con ecos de Sam Peckinpah. La adaptación a la pantalla de la novena novela de Child sobre el exoficial de la policía militar del ejército de EEUU, es una consecuencia coherente con el mencionado debut del guionista y realizador, y sorprende por su falta de pretensiones, si exceptuamos la chulería de Cruise en la piel del duro personaje principal, si bien es cierto, por otra parte, que la misma va intrínseca en el personaje. Resulta curiosa la modestia del planteamiento y del resultado, donde los 130 minutos de metraje devienen en muy entretenidos, sin la necesidad (irrenunciable en el policiaco actual) de contener grandes set pieces, o enormes y elaboradas secuencias de acción, pese a tratrse, como sin duda es, un vehículo de lucimiento para Cruise.

McQuarrie mira al cine con el que creció, el cine norteamericano de los setenta y ochenta. En ese sentido, y sin perjuicio de que otros títulos actuales, como Mátalos suavemente (Kill’em softly, USA, 2012), de Andrew Dominik, miran hacia esas décadas, su segunda película (como la primera) se desmarca completamente de la acción actual estilo Bourne, cuyo sello viene en el uso y abuso de la música electrónica y el empleo mareante del steadicam, que impide ver claramente lo que ocurre en pantalla. Por el contrario es el punto de vista puesto en el cine de los setenta sobre todo, el que marca la estética cool y sobria de la adaptación de la novela Un disparo. Dos ejemplos claros de ello son la excelente secuencia donde el meticuloso francotirador primero recorre con la mira de su fusil y luego dispara sobre los cinco blancos sin móvil aparente, que apunta, salvando las distancias, a Pánico en el Estadio (Two-Minute warning, USA, 1976) y la persecución automovilística nocturna que recuerda la excelente escena, también nocturna, que abre Driver (The Driver, USA, 1978), de Walter Hill. Además, la pelea final bajo la lluvia donde el héroe deja de lado su arma para luchar cuerpo a cuerpo con el villano desarmado, recuerda el combate final de Arma Letal (Letal Weapon, USA, 1987), de Richard Donner.

McQuarrie, tanto en el guión como en la puesta en escena, realiza un tratamiento seco y directo, plagando la trama con brillantes frases de “tipo duro”, que de un modo muy sarcástico la revisten con una pátina de crítica a la justicia, la actuación policial, o el uso de las armas en la sociedad estadounidense, subrayando el desencanto de la mirada de la vida civil de un militar de élite tras de años en Irak. En tales aspectos, la cinta funciona bastante bien.

Toda una novedad en una película de estas características viene dada por el coprotagonismo de una abogada penalista (la letrada Helen Rodin, interpretada por la actriz británica Rosamund Pike), defensora del marine James Barr, sobre quien recaen todas las sospechas iniciales del múltiple asesinato antes referenciado, que une sus fuerzas a Reacher en la investigación que ambos emprenden, en aras de aclarar los hechos, casi como si una buddy movie de los 80 se tratase. Un buen elenco de secundarios de la talla de Richard Jenkins (en la piel del fiscal del distrito y padre de Helen), Robert Duvall, o el realizador alemán Warner Herzog (en la piel del inquietante villano ruso apodado The Zec), dan la oportuna réplica a los protagonistas y redondean esta inteligente propuesta, que abre el apetito de futuras adaptaciones literarias del personaje.
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