[...] La película nos cuenta varias historias entrelazadas, el tema recurrente y el que da origen a toda la trama es el fin de la civilización por culpa de la sequía y la hambruna, consecuencia de la sobreexplotación de La Tierra. Esto lleva a buscar la solución en el espacio, la exploración espacial como única salida a los problemas de la humanidad, abandonar este planeta, cuyos recursos son insuficientes y colonizar nuevos planetas más allá de nuestro sistema solar. Por otro lado, la relación de Cooper con su familia a través del tiempo y el espacio, sobre todo con su hija Murph.
Para escribir el guion, los hermanos Nolan tuvieron el asesoramiento del físico teórico Kip Thorne, sobre todo en los temas relacionados con los agujeros de gusano y la relatividad, para que fuera lo más preciso posible. Thorne puso dos condiciones para su colaboración: no violar ninguna ley física, y que todas las especulaciones surgirían de la ciencia y no de la creatividad de un guionista. Debió quedar satisfecho con el resultado, porque además de asesor científico, terminó siendo productor ejecutivo de la película.
Sin embargo, Interstellar no es sólo una película de ciencia-ficción, sino que también es una historia sobre las relaciones humanas que nos hace pensar sobre el futuro que le depara a la humanidad. Gracias a un drama emocional magníficamente construido y a las estupendas interpretaciones de su amplio elenco, donde destaca Matthew McConaughey, que continua “on fire”, pero también Jessica Chastain, Anne Hathaway, Matt Damon, Michael Caine, John Lithgow, Casey Affleck (a pesar de tener una participación menor), hasta la joven Murphy interpretada por la genial Mackenzie Foy.
Hay varias cosas que me han gustado mucho, como que no se explique porque el planeta se encuentra en esas condiciones, lo bien planteado que está todo el tema relacionado con los agujeros negros y cómo se comporta el tiempo en ellos, el rendimiento de McConaughey, el sentido del humor de TARS, la perfecta combinación entre la inmensidad del cosmos y los momentos más íntimos y, sobre todo, que es altamente entretenida. Aunque también tiene sus puntos negativos, como la duración, casi tres horas es demasiado, incluso para Nolan, puede resultar demasiado ambiciosa y corres el riesgo de que te estalle la cabeza si intentas poner orden en el bucle final.
A pesar de sus defectos, Interstellar es una estupenda película, tan reflexiva como fascinante, que no deberíais perderos.