Basada en la historia verdadera de Tommy Steele, considerado como el Elvis británico y la primera sensación rockera en las islas durante los 50. Aunque él se empeñaba en tener un carácter distinto a Elvis.
Para intentar vender la película al público americano, se contó con un breve cameo del popular disc jockey Hunter Hancock, que programaba mucha música rock and roll. Sin embargo, la música que pinchaba se diferenciaba mucho del estilo más "blanco" de Tommy Steele.