Para promover la película el actor y cómico Eddie Griffin destrozó un Ferrari que costó millones. Además, el productor Daniel Sadek donó su Porsche para que fuera destruido en una escena espectacular.
Redline fue uno de los tírulos anteriores de Fast and Fast and the furious: A todo gas (2001).
En el 'opening' de la película se puede ver un cartel en el que pone “Quick Loan Funding”, el nombre de la compañía del guionista y productor.