El director quería evitar cualquier efecto hecho por ordenador o los efectos especiales de post-producción para no alejarse de la realidad. Por lo que todos los trucos y explosiones se hicieron directamente en el rodaje.
Death Race fue producida por Tom Cruise y su antigua socio Paula Wagner. También en la producción encontramos a Roger Corman, que ya ofició esta posición en la versión original de la película.
Paul W.S. Anderson adquirió los derechos de la película anterior en 1994. Y ha tardado catorce años en pensar y trabajar para al fin lograr el resultado que quería.