El <> es el principal problema.
Veo 'Apolo 13' por primera vez en medio de todo el ruido mediático que rodea la operación Artemis II. Llego a esta experiencia con un recorrido limitado por el cine espacial: 'Interstellar' hace un par de años y '2001' hace unos meses. Tirando de la escasez problemática de haber visto poco del género y de los prejuicios, siempre he tenido la sensación de que muchas películas sobre naves espaciales --sin contar 'Star Wars', que también las he visto--, y rodeos lunares se quedan en intentos fallidos, apoyados en efectos visuales y especiales pobres o en una épica falsa que no se sostiene por sí misma. Pero esta vez decido dar una oportunidad porque tengo el DVD y me animo a darle un visionado.
Aquí no hay una búsqueda constante de impresionar visualmente con sus inmensos espacios, con sus impresionantes naves de diseño o elementos universales para sumergirme en los "rincones" del entorno, ni se busca el asombro visual como fin en sí mismo. Sin embargo, ese aspecto funciona. Los efectos poseen una cualidad casi invisible: no llaman la atención, pero mantienen la credibilidad. La ingravidez, los movimientos dentro de la nave, la sensación de aislamiento... todo está lo suficientemente bien hecho como para que no dude de lo que veo. Y no puedo evitar comparar esta obra con los mastodontes de Nolan y Kubrick en cuanto a resultados. Aquellas aspiran a lo monumental --en Kubrick nunca mejor dicho--, a lo filosófico, a lo trascendental. 'Apolo 13' parece más interesada en la situación errática y en su procedimiento.
Mi principal dificultad y estoy seguro que de la de muchos también, es lo intelectual. La película trabaja mucho con jerga técnica constante, un lenguaje que no es familiar para mí. Tampoco se convierte en un gran obstáculo para mi accesibilidad a su historia. El comportamiento físico de los actores y la claridad con la que se organizan las acciones me permiten entender lo esencial sin necesidad de descifrar los términos. Es como seguir una conversación en otro idioma pero entiendo palabras claves y con subtítulos: no comprendo cada término, pero sí el sentido. Y no es un defecto, sino un punto necesario para la autenticidad de lo que se cuenta. El guion no se puede quedar en un "la nave se queda sin energía y sin oxígeno". Claro que el limitado conocimiento en física no es problema de la película, sino mío.
Tom Hanks es cercano, reconocible y reconfortante. Tiene su carisma y no es estridente. Pero hay momentos concretos donde esa naturalidad juega en su contra. La famosa línea <> aparece despojada de la gravedad que yo esperaba: su entonación, al menos con esa interpretación, roza muy ligeramente. La frase no me permite asumir todo el peso histórico que arrastra. No arruina la escena, ni mucho menos, pero me hace sentir disonancia. No me ocurre por ejemplo con 'Casablanca', que al mencionar París me siento emocionado. El "lo dijo". De todas formas, Hanks nunca ha sido un actor que me fascine --ni siquiera en 'Forrest Gump', película de la que nunca he entendido tanto positivismo--.
Del resto de personajes no puedo hablar demasiado porque ninguno me ha calado. Siento que son todos arquetípicos, funcionales y prácticos. No hay un solo rostro con el que diga "joder, qué pedazo de actor". Simplemente están ahí tratando de cumplir sus órdenes tanto dentro como fuera del guion.
Donde la película funciona realmente es en generar impacto. Dejo de observar desde fuera. Siento el mismo encierro que nuestro trío protagonista, la misma presión que los controles de mando y la misma incertidumbre que todo el público bajo el pesado techo del pánico. La nave pasa a ser tangible, asfixiante, y el espacio exterior deja de ser un concepto artificial para ser una amenaza. Incluso sabiendo por dónde irán los tiros, la tensión se mantiene. No depende de un giro inesperado, sino de la acumulación de problemas.
Y sigo la historia de manera interesada, pero no consigue dejar huella en mí. No me cala. No siento un impacto transformador, ni una sacudida interna que me obligue a replantearme cualquier mínima cosa. Y es que en el fondo, 'Apolo 13' no deja de ser una buena película. Entiendo la finalidad de esta obra, porque no busca otra cosa sino contar la historia que rodea el problemático viaje a la luna tras el gran acto de Armstrong. No será una historia que trascienda ni sea inolvidable, pero a veces sí que siento que estoy ahí, en mitad de la nada, deseando llegar sano y salvo a casa.