Horror de película. Exhibición sin tregua de violencia, armamento, odio y rencor. Pareciera sacada de una mente psicópata a la que le estimula sexualmente la violencia. Camuflada además con tintes " espirituales" para promover la violencia. Carente de un argumento coherente, solidario y empático. Película llena de símbolos cabalísticos. Únicamente se salvan los efectos especiales. Una pena que la gente se meta esta porquería de películas en la cabeza.
Dicen que segundas o terceras partes no son buenas, en este caso no es que no sea buena, es realmente muy buena. Para mí, aunque parece más de lo mismo (no olvidemos que es una continuación) esta peli es mucho más emocionante, más trepidante, más espectacular que sus predecesoras, tanto es así, que sus 3 horas pasan, volando. BRAVO JAMES CAMERON !!!!
Increíble tras tres horas de película me quedé con ganas de más casi podría decir que es la mejor de las tres. Ansiosa por ver la siguiente, James Cameron no falla.
Esta tercera entrega eleva la saga a un nivel más alto, más intenso y más trascendente. La historia se vuelve más profunda y más arriesgada, explorando los rincones más complejos de Pandora y del corazón de sus personajes. Aquí no todo es luz: hay tensión, conflicto interno, decisiones dolorosas y consecuencias reales que marcan un punto de no retorno. Pandora deja de ser solo un paraíso visual para convertirse en un mundo vivo, vasto y contradictorio, donde la belleza convive con la oscuridad y donde cada elección tiene peso. Avatar 3 se atreve a mostrar esa complejidad con una narrativa poderosa que desafía al espectador y lo invita a reflexionar. Visualmente, la película alcanza una grandeza casi mítica. Cada plano parece una pintura en movimiento, cada sonido y cada silencio construyen una experiencia inmersiva total. La tecnología no deslumbra por sí sola: sirve a una historia que busca emocionar, sacudir y permanecer en la memoria. Pero lo más impactante es su profundidad emocional y espiritual. Avatar 3 habla de identidad, lealtad, sacrificio y esperanza en medio del conflicto. Es una película que duele, que conmueve y que deja huella, recordándonos que incluso en la lucha más oscura puede existir sentido y propósito. Esta no es una simple continuación: es una obra valiente, madura y monumental, que redefine la saga y confirma que Avatar sigue siendo una de las experiencias cinematográficas más grandes jamás creadas.
"Lo que cuenta no es el tamaño del perro, sino su coraje." Tres años después de "Avatar: El Sentido del Agua", se estrena en nuestros navideños multicines la tercera parte de la costeada saga dirigida por James Cameron.
Con un presupuesto de nada menos que 250 millones de dólares (algo superior a la anterior entrega), el director, productor y coguionista de dicha obra cinematográfica vuelve a hacernos partícipes durante más de tres horas de su espectáculo visual, tan fascinante como nos tiene acostumbrados, inundado por elaborados CGI desarrollados una vez más por la americana Industrial Light & Magic y la oceánica Weta Workshop.
Repiten papeles: Sam Worthington como el marine Jake Sully transformado definitivamente en Na'vi, la bella Zoe Saldaña como su pareja, el incombustible septuagenario Stephen Lang, más sarcástico que nunca y Kate Winslet. Sigourney Weaver tiene una breve aparición y la nieta de Chaplin, la española Oona Chaplin, interpreta a la principal villana Na'vi de la película.
"Cuando montas a la bestia, te conviertes en la bestia." La historia vuelve a incidir en la crítica ecológica que pudimos ver en "Avatar" y en la cinta de 2022, mientras sigue insistiendo en los horrores de la colonización por parte de las civilizaciones avanzadas sobre los pueblos menos desarrollados, o simplemente más débiles (léanse europeos por América o África o más recientemente, hebreos por Palestina, Gaza y Cisjordania).
Me encanta! Soy fan de esta saga desde la primera película, y aunque a ser sincera pensé que no iba a estar bien del todo, fue increíble!!!! me encantó