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    Assassin's Creed
    Críticas
    3,0
    Entretenida
    Assassin's Creed

    Un preámbulo para todos

    por Paula Arantzazu Ruiz

    Detractores y aficionados estarán de acuerdo en señalar que el salto a la gran pantalla de Assassin’s Creed podía haber ido más lejos, aunque esa afirmación hay que tomarla con cautela. Primero porque la relación entre el universo de los videojuegos y el del cine no ha sido la óptima desde que uno y otro ámbito empezaran a buscar puntos de encuentro; segundo porque como sucede con las sagas exitosas que saltan al cine, se trata de una adaptación que tiene el difícil doble cometido de contentar a fans y atraer al público mayoritario. Y, en ese sentido, la película dirigida por Justin Kurzel y protagonizada por Michael Fassbender, Marion Cotilliard y Jeremy Irons, entre otros, cumple bien sus objetivos.


    Assassin's Creed - Cartel
    Dejando de lado las sempiternos lamentos de la poca suerte del mundo del videojuego en la gran pantalla y desde un punto de vista estrictamente cinematográfico (servidora no es especialmente aficionada a los videojuegos), cabe señalar, antes que nada, que la historia de Assassin’s Creed no inventa mucho en lo que a narrativa se refiere, porque más bien propone una variación de la historia del primer videojuego. Kurzel se ha apoyado en los fundamentos de aquella pieza, pero al mismo tiempo ha introducido cambios sustanciosos. Si en aquella historia el protagonista era Desmond Miles, en la cinta seguimos a Callum Lynch (Michael Fassbender). Y si ambos viajan al pasado a través del dispositivo tecnológico Animus, en la película esta máquina también ha sido actualizada. De hecho, en la cinta de Kurzel el presente ocupa más espacio en la diégesis narrativa –en las salas de la Fundación Abstergo, en Madrid–, entorpeciendo en algunos momentos el ritmo del suspense, pero se trata de una decisión consciente y que deber ser valorada en su justa medida: Assassin’s Creed funciona como prólogo de una hipotética saga –en ocasiones parece uno de esos preámbulos que preceden a los videojuegos– y como tal arranca in media res con el fin de situar al espectador. Desde el presente se nos explica qué es la hermandad de los Assassins y qué es el Fruto del Edén, reliquia que salvaguardan contra la orden de los Templarios en una de las variaciones narrativas más reseñables pero también más desaprovechadas. La segunda innovación a subrayar tiene que ver con el dispositivo del Animus, tal y como se ha indicado, que en vez de ser una camilla, como en el videojuego original, es aquí un sistema mecánico que agarra a Callum por la cadera y se conecta a su red neuronal para provocar que el recuerdo inducido le posea hasta tal punto que el protagonista reproduce con su cuerpo los movimientos del ancestro invocado. A mi juicio se trata de una innovación plástica que otorga mucho poderío visual al concepto del Animus, que ya no es una tecnología sólo de visualización, sino que activa una suerte de resortes en el personaje básicos para su resurrección como Assassin.


    Como se ha señalado, haber optado porque el presente de Assassin’s Creed tenga más peso en el relato que las escenas del pasado no acaba de beneficiar a la película. No sólo porque la narrativa del presente a veces está ensimismada, sino porque las secuencias de regresión y, por tanto, protagonizadas por Aguilar, el antepasado de Callum, son apabullantes. Ya sea por la estupenda recreación de la España del 1492, entre esotérica y fanática, a las persecuciones sin aliento que escenifican mucha de la iconografía del videojuego –las carreras por los tejados, la visión a ojo de águila, el salto de fe, el juramento de los Assassins–, estamos ante secuencias de acción notables. Ahora bien, son escasas.

    Discusión aparte merece el extraño final anticlimático, que no se desvelará en estas líneas, pero que sí parece querer subrayar ese carácter a contracorriente que marca el resultado de esta adaptación. Es obvio que un corolario tal cumple la función de invitar al público a esperar otro nuevo capítulo de la saga, pero también revela que Assassin’s Creed no pretende sólo ser una película que adapta un videojuego, sino algo más grande.

     

    A favor: El esfuerzo por encontrar un equilibrio para contentar a fans y provocar la curiosidad de nuevos espectadores.  

    En contra: La poca presencia en el corte final de secundarios tan potentes como Javier Gutiérrez, Hovik Keuchkerian o Michael K. Williams.

     

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    Comentarios

    • gustavo
      esta bien una parte pero la pelicula fue muy mala , resumieron todo en un segundo horrible , hubieran echo la idea , de sacarla x partes y personajes de todos los assasins creed , 1, 2, Brotherhood, Revelations,3, Rogue 4 y Unity, y sindicate. hubieran puesto empeño en la 1 en la historia , y seguirla con la 2 y demas , tenian ya la idea plasmada acomodada con el orden de los video juegos y lo ignoraron la cagaron , si se centraran x video juegos x partes la uno estaria buena pero la 2 de ezio hubiera sido brutal :) , y asi los fans esperarian la salida de cada una y tendrian mucho material para producir y grabar
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