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    Kingsman: Servicio secreto
    Nota media
    4,3
    1009 notas incluyendo 35 críticas
    distribución de 35 críticas por nota
    7 críticas
    9 críticas
    14 críticas
    1 crítica
    1 crítica
    3 críticas
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    35 críticas de usuarios

    Adolfo Garcia Gonzalez
    Adolfo Garcia Gonzalez

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    4,0
    Publicada el 8 de marzo de 2015
    Acción a raudales, unas luchas espectaculares y unas actuaciones sobresalientes. Si eres de los que te gusto Kick-Ass esta te va encantar. Hasta SAMUEL L esta gracioso. MUY RECOMENDABLE PARA PASAR UN RATO MUY BUENO!
    Pedro J.
    Pedro J.

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    3,5
    Publicada el 30 de julio de 2015
    Personalmente me gusto porque no esperaba mucho, un final un poco desacorde con la peli pero en general estuvo bien
    JOSE72
    JOSE72

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    2,0
    Publicada el 6 de marzo de 2015
    Pese a que no puedo por menos que ver más defectos que virtudes al final esta “Kingsman” tiene su gracia por lo menos de cara a futuras secuelas. Defectos….a saber….. resulta cansino ese tono sobre la “superioridad” de la forma de vida británica (sobre todo si no eres británico)….. resulta cansina esa parte de academia a lo Harry Potter-Juego de Ender (que si no eres un crio o un adolescente pues como que tampoco)…….resulta cansino volver a ver a Samuel L. Jackson repetir su enésima versión de su personaje de Pulp Fiction (pese a que a veces haga gracia)…….resulta casino volver a ver a Michael Caine haciendo un papel que al final resulta un tanto de adorno…… resulta cansino volver a ver un guion imitando a los de James Bond (porque pese a lo que se diga varias veces en la película: sí, si es una de esas películas) …….y pese a todo hay momentos que te llaman la atención, como algunas frases del guion, pero sobre todo desde el punto de la dirección algunas escenas de acción como la de la Iglesia la cual resulta visualmente una de las más originales de los últimos años…...ahora bien, clasificarla de casi "Obra Maestra" (casi 5 estrellas) por parte de algunos críticos vamosssssss...................
    Beatriz López Velasco
    Beatriz López Velasco

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    4,0
    Publicada el 25 de febrero de 2015
    Los escritores Dave Gibbons y Mark Millar y el director Matthew Vaughn son viejos conocidos, ya colaboraron juntos en 2010 cuando Vaughn adaptó otra novela gráfica suya (Kick-Ass). Si en aquella ocasión parodiaban el género de los súper héroes, ahora le toca el turno a los elegantes espías británicos, al más puro estilo James Bond. Un elegante homenaje con mucho encanto, entretenido y muy, muy divertido, parecen conceptos contradictorios, pero la formula funciona. La película se mueve en las normas del género pero, a la vez, rompe con las reglas para elevar las expectativas y ofrecer un gran espectáculo. Acción, violencia, algo de sátira política y el toque de humor inglés, todos los elementos bien combinados y equilibrados para una película divertida y muy entretenida. Ya he mostrado aquí mi devoción por Colin Firth con anterioridad (El discurso del rey, Un hombre soltero), de nuevo vuelve a desplegar todo su encanto de caballero inglés, elegante, educado, correcto, pero esta vez sorprende al verse convertido en héroe de acción. No recuerdo haberle visto nunca luchando, si exceptuamos las divertidas peleas con Hugh Grant en las dos entregas de El diario de Bridget Jones. En Kingsman le veremos en su faceta más violenta, peleando, luchando y matando sin despeinarse ni arrugar su impoluto traje, armado con su paraguas o descargando toda su furia en una iglesia de Kentucky, una escena impagable. Le acompañan un gran elenco de actores secundarios como el veterano Michael Caine, el infalible Mark Strong, Samuel L. Jackson es el villano con sus retorcidos proyectos megalómanos, Sofia Boutella con sus letales piernas biónicas es su ayudante y también hay cabida para una breve participación de Mark Hamill (¡ay! qué lejos quedó Luke Skywalker). Taron Egerton es el joven aprendiz de agente, perfecto en el papel de chico problemático, algo arrogante pero con buen corazón, al que dan la oportunidad de hacer algo útil con su vida. La única pega es que, quizás, sea la persona que peor luce una gorra rapera. Kingsman es una película de espías tan elegante como irreverente que os va a sorprender gratamente. No os levantéis antes de tiempo pues os perderéis un divertida escena post créditos.
    Josemi M.
    Josemi M.

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    4,0
    Publicada el 2 de enero de 2016
    Pelicula inequivocamente inglesa, con lo mejor del tôpico inglės: humor negrîsimo, espîas privados, formalmente perfecta. Se cumplen todos los requisitos que exige una buena película: identificación con el personaje, acción inteligente, un guión currado, unos personajes conocidos,...Resulta irreverente, genial la escena de la iglesia y de la madre que quiere matar a su hijita. Encima tiene una traca final espléndida e historias dentro de la historia, como la evolución de la princesa escandinava. En fin, una peli para Disfrutar, en mayúscula e imposible para Hollywood.
    Lourdes L.
    Lourdes L.

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    3,5
    Publicada el 16 de marzo de 2015
    "El mundo está cambiando, por eso los aristócratas tienen cada vez menos carácter"; este aristócrata y toda su encantadora corte tienen carácter de sobra, simplemente observa, con gusto, este desfile osado, valiente y artístico, gamberrismo chistoso de parodia constante que se amolda a su propio estilo, con un héroe vestido a medida, un contrincante con gorra y zapatillas deportivas, un chaval que aspira a caballero y una ambientación brutal, de exquisitez llamativa, redondeada espléndidamente por su intuitiva y acorde banda sonora que, no sólo hacen justicia al cómic sino que, lo superan y homenajean con creces. Se prepara una fiesta sorpresa, fin de aprendizaje de alegría, transgresión, desmadre y locura, no todos están invitados, sólo grupo selecto que sepa elegir bien la entrada y el asiento, hay que pasar duras pruebas, decidir sin lamento y, sólo tras mostrar tu habilidad y destreza para escoger con acierto e inteligencia, te serán dadas las coordenadas, lugar y hora para gozar de un espectáculo fabuloso de diversión y fantasía, ritmo y pasión combinado magistralmente con elegancia, estilo y sabiduría donde, bebiendo un poco de muchas películas, se consigue una excepcional recreación de un mundo seductor, audaz e intrépido que ni el martini de James Bond, ni el Big Mac de McDonald's ni la tortilla española. "Nada como un argumento exagerado e histriónico", de inicio ardiente con un espléndido Dire Straits y Free Bird entre medias, donde encontrar a un agente sastre que ¡ríete tú de Pierce Brosnan en Panamá!, en busca de su pupilo sucesor que ¡ni Daniel Craig lo tuvo tan difícil para ello!, una sintonizada acción de armonía visual y danza calculada que se mueve entre la recordada Matrix y el siempre esquivo Jackie Chang, veloz, panorámica, milimétrica y estilizada en la cual, con gracia, talento y soltura es imposible dejar de ver fantasmas por todas partes de recuerdos añejos queridos, tratados con respeto, en un trabajo ingenioso, creativo, desprendido, radiante fruto de la magnífica unión Matthew Vaughn/Jane Goldman que se saborea a cada paso como un niño melómano que abre los ojos, sonríe, se queda atónito, explosiona con cada escena ascendente y donde, por una vez, ¡más es mejor! "Hemingway dijo...,la verdadera nobleza está en ser superior a tu yo anterior"; sin duda, objetivo logrado pues la presentación que realiza de superagente Kingsman, con detalles y lecturas de todos sus hermanos previos que le antecedieron, es portentosa, eficaz, diestra y concienzuda, un carismático y distinguido Colin Firth que adiestra, sin apenas despeinarse o que se muevan sus gafas -¿acaso se le caía el sombrero a Walker Texas Ranger en el cumplimiento de su deber, se quitaba su gabardina Colombo o perdía la descarada sonrisa Will Smith, con sus gafas negras, al cuidado de la seguridad mundial?- a un Taron Egerton como aspirante al trono que debe lucir el traje, los zapatos, gemelos y paraguas con la misma dedicación y arte que su inolvidable mentor, un guasón Samuel L. Jackson de malo millonario que quiere salvar al mundo a través de criba genocida que elimine residuo de población desechable y, un desfile de anécdotas a degustar, aventuras a rastrear, fotogramas a vibrar y una potencia, rapidez y vigor que, aún reconociendo que resulta larga, se compensa con una traca final de ruido exquisito y fascinante surrealismo, orquesta de sublime luz, sonido y color al ritmo soberbio de una voladura de cabezas de genialidad inmensa en un baile, de enérgico compás de un destructivo videojuego, donde estallar, al tiro sonoro de una mascletá, las cabezas opulentas de los ricos y poderosos con mirada alucinada de sonriente alegría eufórica. "Los modales hacen al hombre" y, esta versión de un 007 juvenil, presentada por tan fructífero tándem director/guionista es exquisita, de gran placer en su consumo, de apetencia admirable en sus imágenes, de fervor perplejo en su original conejo sacado de la chistera, brío y emoción, agilidad y maestría, inteligencia y humildad de no necesitar preguntar dónde ir porque sabe dónde va y cómo llegar, portentoso camino de golpes, muertes, fanfarronadas y caricaturas de gran pericia, coraje y honor que no sólo entretiene sino que eclipsa, nubla y acelera en su atractiva violencia, devoción garantizada, simpático andar de cómica base y compañía genial. Subidón de adrenalina con momentáneas paradas moderadas que, instantáneamente, cogen de nuevo el vuelo, no te arrepentirás de haberla visto/lamentarás no haberlo hecho. Empieza la cuenta atrás, todos en su sitio, silencio..., 3,2,1, ¡se rueda!..., por suerte, ya no hay marcha atrás. Disfruta de esta excelente ocurrencia.
    Gerardo M.
    Gerardo M.

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    4,0
    Publicada el 9 de marzo de 2015
    Por los buenos modales Una película que empieza con el “Money For Nothing” de Dire Straits y prosigue con unos soberbios títulos de crédito, cuya única pega es que duran muy poco, promete quizá demasiado en un corto periodo de tiempo. A partir de aquí, existen dos opciones. O se queda en esa promesa y no va a más, o lo mejor está por venir. Lo nuevo de Matthew Vaughn, afortunadamente, sigue el segundo camino, confirmándole como un excelente adaptador de cómics al celuloide –no he leído la novela gráfica original, pero el resultado como film es brillante- tras resucitar la saga mutante marvelita y llevar a la gran pantalla con una sobredosis de ingenio otra obra icónica de Mark Millar, bastante más freak y trash, como “Kick-Ass”. “Kingsman: Servicio Secreto” es una versión carente de complejos del espía de toda la vida, de los famosos J.B. que ha dado el cine -con James Bond y Jason Bourne a la cabeza- o la pequeña pantalla -ese reivindicable Jack Bauer-, con sus gadgets, sus misiones imposibles y su licencia para matar de la manera más espectacular y rocambolesca imaginable. Pero todo con una flema marcadamente british. Porque este film destila esa pomposidad tan insoportable de los británicos, defendiendo que los buenos modales, incluso con gotitas de incorrección política cada vez más frecuentes y agradecibles, hacen al hombre. Y excavando bajo su superficie encontramos incluso un discurso subversivo en el que los poderosos merecen ver explotadas sus cabezas en un espectáculo de fuegos artificiales de luces y colores. Uno de sus grandes aciertos es su reparto, completamente entregado al despiporre. Han acertado de lleno con la elección de Taron Egerton como joven protagonista repleto de carisma, con Colin Firth como estandarte de la caballerosidad y la elegancia británicas, con Samuel L. Jackson dando rienda suelta a sus ansias megalómanas, con Mark Strong en un rol bondadoso al que no nos tiene acostumbrados, y con la presencia siempre imponente de un Michael Caine que vuelve a rememorar sus tiempos como Harry Palmer. Todo ello coronado por escenas para el recuerdo –en la retina quedará grabada esa apocalíptica pelea a muerte en la iglesia-, un sentido del ritmo que va in crescendo, un humor a medio caballo entre la inteligencia y el absurdo, su propia concepción de las escenas de acción, y un nulo sentido del ridículo. Pese a no ser su mejor trabajo, sí es el más libre de su director. Se nota que Fox le ha dado carta blanca, y lo aprovecha hasta exprimirlo, pero sin agotarlo, haciendo suyas todas las referencias de las que se vale. Su espíritu se resume en una sola escena, en la que un agente secreto y el villano conversan sobre los tópicos del cine de espías, y ya entonces dejan claro que lo que están viendo los espectadores no se parece a ninguna otra cinta de su género, a pesar de que recoge esos mismos tópicos de los que se mofa, y de que tiene cierto aroma a ya visto con anterioridad. “Kingsman” ofrece 120 minutos de puro divertimento sin cortapisas y una parodia de las películas de espionaje. Pero no una parodia cualquiera. Estos caballeros de la mesa redonda aúnan lo viejo y lo nuevo como no se ha visto antes. Y con respeto, transformando la parodia en homenaje. Los modales importan. A favor: su inagotable derroche de ingenio para el entretenimiento En contra: habrá quien la vea más como una parodia que como un homenaje
    pilaralvarez
    pilaralvarez

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    4,5
    Publicada el 10 de julio de 2015
    Kingsman: Servicio Secreto es una película de acción y espionaje dirigida por Matthew Vaughn, director de Kick-Ass: Listo para machacar y X-Men: Primera generación. La película está basada en el cómic de Mark Millar. Harry Hart (Colin Firth) es un agente secreto británico que trabaja para Kingsman, una agencia de espías cuya tapadera es una sastrería. Eggsy (Taron Egerton) es el hijo de un ex-compañero de Harry. Cuando el joven se mete en un lío, él aprovecha para reclutarlo para la agencia. Mientras tanto, Valentine (Samuel L. Jackson), un conocido millonario, anda trazando su malvado plan contra la humanidad. Impresionante de principio a fin. Las peleas son sin duda lo mejor; a pesar de que la cámara no para de moverse, la imagen es clara y no produce sensación de mareo, lo que es de agradecer. Humor, acción para dar y regalar, y un suspense que te hace pasar un mal rato (como la escena de los paracaídas), hacen de esta película una reinvención del género de espías muy digna. Aquí Colin Firth ha podido deslumbrar como no lo había hecho en estos últimos años; con su aire británico, muy James Bond. Samuel L. Jackson también es digno de destacar en su papel de villano, poco convencional, pero con una personalidad perversamente atractiva. El resto de este maravilloso elenco lo completan Taron Egerton, Sofia Boutella, Michael Caine y Mark Strong (además de una pequeña intervención de Mark Hamill).
    La Taverna del Mastí
    La Taverna del Mastí

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    3,5
    Publicada el 3 de junio de 2015
    GENIAL HOMENAJE AL CINE DE ESPÍAS Cabe decir que el espionaje es un tema bastante recurrente en la historia del cine, y más en la sociedad actual, en que los avances tecnológicos permiten que nuestras conversaciones sean escuchadas y nuestra imagen registrada, hasta extremos insospechados. La saga de James Bond, creada por Ian Fleming, posiblemente sea la más conocida, y actualmente también son dignas de mención las de Misión Imposible y Bourne; sin embargo, no ha habido ningún filme de espías, centrado en un protagonista adolescente, que esté a la alturas de las circunstancias, hasta ahora. Ya que la película que nos concierne, titulada "Kingsman. Servicio Secreto", basándose en la novela gráfica "The Secret Service" creada por Dave Gibbons y Mark Millar, se centra en un delincuente adolescente que se mueve por los barrios bajos de Londres y que pronto verá como su vida da un giro de 180 grados gracias a la ayuda de un misterioso hombre. De criminal pasa, casi inexplicablemente, a encontrarse en la lista de los espías más importantes del país, protegiendo en secreto las calles que antes usaba únicamente en su beneficio propio. Huelga decir que la elección del director Matthew Vaughn ha sido más que acertada, ya que cuenta con algunas incursiones similares, tales como "Kick Ass: Listo para machacar" o "X-Men primera generación", que lo hacen estar sumamente preparado para abordar una cinta de estas características. Vaughn imprime un ritmo endiablado, adapta la historia de manera inteligente, y la dota con una factura técnica elegante y con estilo. También es destacable su lujoso elenco actoral, en el que podemos encontrar a Colin Firth, en el que confieso que nunca le había visto repartir tanta estopa, siendo una sorpresa muy gratificante; de hecho, se puede destacar cierta secuencia dentro de una iglesia que al más puro estilo "KIll Bill" de Tarantino, en la cual Firth reparte hasta quedarse solo. Asimismo, encontramos a un divertidísimo Samuel L. Jackson, en un rol que me ha recordado vagamente al que realizó en "Django Desencadenado" (Quentin Tarantino, 2012), hay también un curioso 'cameo' de Mark Hamill (el Luke Skywalker de la trilogía original de Star Wars); además de un notable Mark Strong y un sobresaliente (como siempre) Michael Caine, que le aportan categoría al filme. Es de agradecer la gran cantidad de guiños y referencias a la saga de James Bond, así como de algunos clásicos del cine, como "My Fair Lady" (George Cuckor, 1964), sirviendo a modo de homenaje; al igual que el tono cómico, histriónico y delirante por momentos de su premisa, y mención especial para las canciones de los ochenta que componen la banda sonora, que en ciertos momentos, consiguen ser todo un puntazo nostálgico, sobretodo el "Money for nothing" de los Dire Straits que abre el filme, y el rabioso solo de guitarra de "Free Bird" de los Lynyrd Skynyrd en la secuencia eclesiástica. En definitiva, "Kingsman: Servicio secreto" es una genial y recomendable parodia-homenaje al cine de espías, repleta de vigorosas secuencias de acción con sus dosis de truculencia, y una premisa inteligente que propicia que se desmarque del resto de propuestas similares.
    cine
    Un visitante
    3,5
    Publicada el 7 de septiembre de 2018
    A medida que los juguetes sádicos se van, prefiero los artilugios espía que Harry Hart (Colin Firth) desata en Kingsman: El servicio secreto a todo lo que Christian Gray saca de su habitación de dolor en Fifty Shades of Grey. Pero, oye, ese soy solo yo. Atrapado entre James Bond y la versión parodia de Austin Powers, Kingsman es un combo de acción y comedia de alto octanaje que respira una dulce y surrealista nueva vida en el juego de espionaje en pantalla grande donde Bond conoce a Jason Bourne y Jack Bauer. Adaptado de la serie de comics de Mark Millar y Dave Gibbons de 2012 y dirigido por Matthew Vaughn con el mismo ingenio que trajo a Kick Ass, Kingsman está por todas partes, a veces en detrimento. Pero no querrá perderse las sorpresas que deleita al brotar.
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