Bandoleros sin ritmo
por Eulàlia IglesiasJake Scott pretendió llevar a cabo con el cine de capa y espada lo mismo que consiguió Guy Ritchie con el cine de gángsters: una actualización para una nueva generación de espectadores criados mamando vídeos de la MTV. Plunkett y Macleane, un noble arruinado y un espabilado que quiere hacer las Américas, unen fuerzas para dedicarse al bandolerismo. El primero aporta sus buenas maneras para infiltrarse en los círculos de la alta sociedad y el segundo su destreza para birlarles seguidamente le dinero.
Scott pretende combinar la agilidad del cine de bandoleros de época, el humor de la comedia picaresca, el encanto del romanticismo galante y rebozarlo todo con un tono muy finales del siglo XX. Sin embargo, este director proveniente del mundo de los videoclips no consigue insuflar encanto ni sentido de la aventura a las peripecias de estos dos buscavidas a quien prestan su rostro el entonces rey del cine británico Robert Carlyle y el atractivo Jonny Lee Miller.
A favor: Ken Stott como el malvado policía.
En contra: resulta muy plomiza para ser un film de capa y espada.