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decatur555
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4,0
Publicada el 16 de septiembre de 2026
Me gustó bastante, aunque entiendo que pueda desesperar. Es rarísima, seca, incómoda y muy Lanthimos: nadie habla ni reacciona como una persona normal y, aun así, ese mundo disparatado dice cosas reconocibles sobre la pareja, la soledad y presión por encajar.
La idea de partida es buenísima: si no encuentras pareja en un plazo determinado, te convierten en el animal que hayas elegido. Lo inquietante no es solo la norma, sino la normalidad con la que todos la aceptan. Elegir ser langosta, perro o pony parece rellenar una casilla de formulario. La barbaridad funciona porque el sistema la trata como trámite.
El hotel es una pesadilla educada. Todo está reglado: deseo, compatibilidad, sexo, masturbación, conversaciones, bailes y caza de solitarios. La escena de John C. Reilly con la mano quemada por masturbarse resume esa lógica cruel: has roto una norma íntima, así que toca sanción física. Nadie parece escandalizado.
También es brutal la prueba sexual a David, con la camarera restregándose contra él para medir su reacción. No tiene nada de erótico; es humillante, mecánico y frío. El cuerpo se convierte en expediente. Lo importante no es lo que desea, sino si responde como el sistema espera.
Me hizo gracia y pena lo de Jessica Barden. En cuanto la reconoces como la zumbada de The End of the F***ing World, ya no la sueltas. Aquí tiene esa mezcla de fragilidad, rareza y peligro que le encaja muy bien. Su personaje se agarra a una compatibilidad absurda, como todos, porque en ese mundo cualquier rasgo compartido vale más que una emoción verdadera.
La rubia convertida en pony también es una idea ridícula y tristísima. Desde fuera piensas que alguien así podría encontrar pareja fácilmente, pero esa es justo la broma cruel: la belleza no te salva si no encajas en la casilla correcta. Una persona entera queda reducida a consecuencia burocrática de no haber emparejado a tiempo.
El suicidio de la mujer que se tira desde la ventana resulta durísimo por lo frío que es. No hay gran melodrama; hay fracaso, desesperación y una reacción casi indiferente. Hasta eso parece otra consecuencia del protocolo.
Cuando David intenta emparejarse con la mujer sin corazón, la película se vuelve más siniestra. Él finge no sentir para sobrevivir, pero descubre lo que significa estar con alguien realmente incapaz de compasión. Que ella mate a su hermano y aparezca con las piernas llenas de sangre como si nada es grotesco. Y cuando lo llevan ante la directora por haber llorado, la idea queda clara: el dolor humano importa menos que la coherencia del perfil.
El paso al bosque es muy inteligente porque no convierte a los solitarios en los buenos. Huir del hotel no significa llegar a la libertad, sino entrar en otra dictadura. En un lado te obligan a tener pareja; en el otro te prohíben enamorarte. Dos sociedades opuestas, pero igual de vergonzosas: ambas convierten una decisión íntima en regla colectiva.
Léa Seydoux funciona muy bien como líder de ese otro autoritarismo. Su mundo parece rebelde, pero también castiga el deseo. Lanthimos no se queda en “la sociedad nos obliga a emparejarnos”; también critica la rigidez contraria, esa idea de que necesitar a alguien es una traición a la independencia.
La relación entre David y la mujer miope es bonita dentro de la rareza porque nace como un intento de encontrar algo auténtico en medio de reglas absurdas. Pero incluso ahí la película es cruel: ellos también necesitan una característica común para justificar el vínculo. Han escapado de los sistemas, pero no de la lógica que esos sistemas les han metido en la cabeza.
Por eso el final me parece tan bueno y tan triste. Cuando él se plantea quedarse ciego porque ella ha quedado ciega, la película lleva al extremo la idea de compatibilidad obligatoria. La duda de si se atreve, si huye o si se queda paralizado en el baño es perfecta. Ella esperando en el restaurante lo vuelve todo más incómodo y humano.
La segunda parte me parece menos redonda que la del hotel, y entiendo a quienes dicen que la premisa se estira demasiado. A veces Lanthimos parece disfrutar tanto de su propio dispositivo que la película se vuelve fría de más. Pero esa frialdad también forma parte de su fuerza: hace que lo absurdo parezca normal y que lo normal parezca monstruoso.
No me recordó demasiado a Bugonia. Allí veía más nervio, caos y delirio; aquí todo es más geométrico, muerto y conceptual. Pero sí se reconocen obsesiones comunes: reglas absurdas, violencia social, cuerpos sometidos y personajes atrapados en sistemas que deforman lo humano.
Al final, me queda como una sátira muy original, incómoda y potente sobre la obligación de tener pareja y también sobre la obligación contraria de no necesitar a nadie. Tener pareja debería ser una elección, no una prueba de normalidad; estar solo también. Langosta exagera algo que existe: esa presión de “¿y tú para cuándo?” convertida aquí en castigo, animal y pesadilla.
Langosta, tiene tanto de surrealista como de perturvadora. Es una película con un relato escándaloso y soez, pero al mismo tiempo magnífico y emocionante. Tal es la locura que por momentos te ries y en otras sufres por la intensidad y la violencia que transmite el film. En conclusión, Yorgos Lanthimos debe dirigir al menos un capítulo de Black Mirror
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4,5
Publicada el 28 de enero de 2024
Luego de despesgar su carrera con excepcionales películas en Grecia, Yorgos Lanthimos estrena en el Festival de Cannes de 2015 su primer largometraje inglés. Logrando con esto no solo llegar a un radio mayor de personas y hacer que su cine sea más internacional, si no que también logra lo que para mí es su mejor película hasta ese momento, estrenandose con el idioma internacional de una manera alucinante. La fotografía es espectacular, se notan los casi quince años de experiencia de Lanthimos frente a una cámara. Es aquí donde para mí consagra su estilo artístico único y tan característico, con esos planos generales tan amplios y tan emotivos como un primer plano, o esos back shot tan míticos del director. Colin Farrell es el afortunado para interpretar a su primer protagonista en su nueva aventura, y lo hace mejor imposible demostrando su alto nivel de interpretación. Narrativamente la película es una locura, y consigue llevar el ritmo adecuado para que sea perfecta. Al igual el toque de raro o turbio que le da Lanthimos a sus películas sigue permaneciendo presente aunque claramente mucho menos que en sus primeras películas. La trama narra la historia de David (Colin Farrell), un hombre soltero debido al abandono de su mujer que vive en un futuro no muy lejano en el que las personas solteras son internados en un hotel durante 45 días, para luego ser transformado en el animal que quieran. Una obra espléndida y un roce a la obra maestra este film de Lanthimos.
Que inteligentes son algunos, y ahora, algunas y algunes...!
A veces, me da por ver alguna película de directores de estos mal llamados "independientes" porque creo que si te gusta el cine tienes que arriesgarte a ver de todo, porque no le vas a decir NO simplemente porque ser un diferente y porque a lo me mejor te enseñan una forma de hacer cine que te sorprenda.
En este caso esta claro que hay que ser muy pero que muy inteligente para llegar a alcanzar la sutileza de la soledad, el hastío, la tristeza y el mundo distopico que nos presenta este cineasta. Se supone que es un estudio sobre las relaciones humanas,,, un algo así como si dices: "Qué pasaría si en un mundo X se dieran estas condiciones Y? cual seria el resultado?" haciendo luego un evidente paralelismo entre el mundo irreal que se propone y el mundo real en el que vivimos.
Pues a mi sinceramente mas allá de un montón de asfixia y aburrimiento este filme no me produce nada. Si es lo que pretende conseguir... lo ha logrado. Pero es evidente que la vida ni en soledad ni en pareja es lo que el director expone. es muchísimo mas compleja mucho mas bonita y porque no decirlo mucho mas terrible que lo que el presenta.
Es el tipo de películas como las que dirigidas por colegas de profesión estilo: Krzysztof Kieslowski con su trilogía Blanco, Azul, Rojo, son de esas que en una reunión de "progres" ,"super hipster" y "cool" uno de ellos te dice:
No conoces a Yorgos Lanthimos??? y tu dices NO, quien coño es ese tío? y te responde el director de Langosta!!?? y tu sigues con la misma cara de capullo.
Pagaría por ver por un agujerito la tormenta de ideas para escribir este guión. Jajajajajajajajaja. No había visto nada parecido desde "Las Colinas tienen ojos". Jajajajajajaja. Mis respetos a los que pusieron dinero para producir todo esto. -A que no pones pasta para esto? -Que no? SUJÉTAME EL CUBATA!
Una propuesta muy interesante que muestra el inicio del estilo de este director. No es la mejor, pero se agradece sacar a su estupendo elenco de la zona de comfort.
Es una película que al principio te atrapa de cierta forma, tiene aspectos muy raros y que te sacan de onda, si estás relaciónado con películas de culto y raras, te gustará, buen final.
Realmente mala. Muy mala.creo que si el objetivo de una pelicula es entretener. Esta hace todo lo contrario. Somo sentí ganas de conocer al director y darle un puñetazo en la cara por desperdiciar 2 horas de mi vida.