Todo aquel que critica esta película por no seguir un Canon de época, ¿no entiende que está hecho completamente a propósito? Relaciona una historia de antaño con la situación actual en muchos países. Y a los que no les gusta la actuación de los actores les recomiendo ir a ver la versión de Disney con zorros y leones.
Solo el aburrimiento que ha traído el COVID me podía incitar a ver esta película, un juego estético de video-juego bastante naif para intentar contarnos de forma original un clásico del cine y la leyenda. El problema ocurre cuando la originalidad se transforma en distorsión y la propaganda subliminal contra cualquier principio de nuestra civilización occidental. Llegando al ridículo iconoclasta contra el cristianismo, tocando todos los palos de la nueva moralidad (multiculturalismo, lucha de clases, derrumbe revolucionario de cruces, maniqueísmo ricos-pobres anacrónico de una trivialidad y candidez enternecedora...). Un subproducto adoctrinador que destroza todo lo de épico y legendario que había en Robin de los bosques, triste no encontrar a aquel monje conocido como pequeño Juan, y en su lugar tropezarnos con un guerrero sarraceno. Robin se revolverá en su tumba.