El gran problema de esta película.
El mayor problema de 'Five Nights at Freddy’s' radica en su incapacidad para funcionar como adaptación. Aunque Scott Cawthon, creador de la saga, nunca confirmó muchas de las teorías formuladas por los fans, el público esperaba ver reflejado al menos el espíritu del juego: esa tensión constante, ese miedo que se siente al observar las cámaras sabiendo que, en cualquier momento, algo puede saltar desde la oscuridad. La película, sin embargo, se aleja de esa esencia y propone una historia que no conecta con nadie.
La trama principal —un grupo de personas intentando arruinar el trabajo del protagonista destruyendo el local— se siente artificial, sin motivaciones claras ni relevancia dentro del universo del juego. En lugar de replicar la experiencia de vigilancia y angustia que caracteriza a 'Five Nights at Freddy’s', la película opta por un enfoque más convencional, perdiendo así la atmósfera opresiva y paranoica que tanto definía la franquicia.
Eso sí, hay un punto en el que la cinta brilla con fuerza: el diseño de los animatrónicos. Su aspecto es impresionante, un auténtico deleite visual. No obstante, la decisión de presentarlos como figuras amistosas resulta desconcertante. ¿En qué momento se creyó que suavizar a las criaturas más temidas del juego era una buena idea? Los fans esperaban agresividad, amenaza y tensión, no ternura ni complicidad. Sin necesidad de convertir la película en un slasher, había margen para ofrecer un terror más intenso y fiel a la esencia original. En cuanto al lore, la película respeta algunos elementos clave, pero se siente como una interpretación libre más que una verdadera adaptación.
Aun con todo, 'Five Nights at Freddy’s' no es un desastre absoluto. Como producto de terror ligero funciona, entretiene y ofrece momentos visualmente potentes. Sin embargo, como adaptación, fracasa estrepitosamente. Pese a ello, espero con interés una segunda parte; el potencial está ahí, solo hace falta que alguien recuerde por qué estos animatrónicos nos daban tanto miedo. El elenco, aunque irregular, consigue mantener la película a flote y evitar que se hunda del todo.