UN GRAN FINAL, ES EL COMIENZO DE ALGO MÁS GRANDE.
Si “Endgame” sirvió como culminación a la historia de un proyecto de 10 años, también fue un homenaje a sus 21 películas previas. Con “Spider-Man: No Way Home” estamos frente al mismo caso. Un gran final para la trilogía de Tom Holland y un asombroso homenaje a nuestro amigo y vecino Spider-Man.
Los fans del personaje saldrán del cine con dolor de cabeza de tantas emociones. Habiendo ido al preestreno, he podido palpar la reacción de los fans más acérrimos y las sensaciones generales, como las mías, han sido de euforia ante lo que estábamos viendo en la gran pantalla, reacciones muy similares a las vividas con Endgame. Con un segundo revisionado, creo que supera a la última entrega de “Avengers” y pelea el primer lugar en mi ranking de películas del MCU con “Infinity War”.
Las expectativas y el ruido que giraban alrededor de esta película han sido enormes, tanto en redes sociales, cómo por la campaña de filtraciones y rumores. Habiendo visto dos veces la cinta, sinceramente, Marvel ha conseguido no sólo cumplir con la complicada tarea que tenía ante sí, sino ir un paso más allá en cuanto a calidad y profundidad dramática en esta tercera entrega del arácnido de Tom Holland.
La crítica más recurrente que se ha hecho de este Spiderman del UCM era su inmadurez y torpeza. Esa sensación, promovida por el humor característico en Marvel y por el tono más ligero, de que eran películas con poco contenido dramático y tirando hacía la infantilización. Aunque, en mi opinión, esas críticas se hacían sin tener en cuenta la edad del personaje (15 años tiene Peter en Homecoming, y creo que es lógico que hiciera estupideces propias de su edad), hay que decir que, en esta ocasión, quién no estuviese contento con la falta de dramatismo y momentos épicos, va a quedar, creo, más que satisfecho ahora cuando vea lo que nos entrega "No Way Home".
La cinta nos muestra el paso de la adolescencia a la madurez del personaje y, con ese cambio tan importante en la vida de una persona, nuestro héroe enfrenta el peso de la responsabilidad que cae sobre sus hombros desde que decidió ponerse el traje.
Esa sensación de cambios importantes, de evolución del personaje, de obtener experiencias nuevas, pero perder otras, está presente desde casi el principio de la cinta y es el gran corazón de esta. Esta es una cinta sobre Peter Parker y su crecimiento como personaje, y se abraza a ese concepto hasta las últimas consecuencias.
Obviamente, es una cinta con muchísima acción. Que no da prácticamente tregua en ningún punto y que tiene, obviamente, Fan Service por doquier. Pero un fan Service bien utilizado. Aquí se utiliza de forma argumentalmente coherente y personalmente, puedo decir que lo he disfrutado muchísimo.
Las actuaciones están muy bien, Jacob como Ned resulta ser un buen alivio cómico, Zendaya en pequeñas dosis demuestra su capacidad actoral y cada escena que comparte con Tom, logran transmitir un carisma por la pareja. Holland logra trasmitir el peso emocional del personaje. Benedict Cumberbanch se luce como siempre. Jamie Fox, se le nota disfrutar de una pequeña redención con Electro, para Alfred Molina es como si hubiese seguido interpretando a Octavius. Pero lo de Willem Defoe como Duende Verde, es sublime, solo está presente 20 minutos en la película y logra transmitir esa sensación de tensión en la película.
Realmente, yendo un poco más allá de lo ya mencionado, creo que esta película no deja de ser una carta de amor a los fans del personaje y un homenaje a la historia cinematográfica de Spider-Man. El director, John Watts y los actores parecen conscientes de ello en todo momento. El cariño, respeto y admiración profesado hacía el trepa muros que se ve en la forma de rodar ciertos momentos, es tan amplio, que es muy sencillo emocionarse mientras vemos la cinta.
No queda nada más que añadir, creo sinceramente, que nos encontramos ante una película evento de altísima calidad. Sinceramente, espero que la disfruten tanto como lo he hecho yo.