Indomables
Críticas
3,5
Buena
Indomables

Aprender a jugar al póquer

por Andrea Zamora

Hay un truco en el póquer con el que es muy difícil perder. Hay que aplicarlo con algo de picaresca. También echarle mucho morro. Si te pillan, se acabó. Estás fuera. La clave es que el jugador esté informado. O lo que es lo mismo: hacer trampa. Vale con guardarse una carta, contarlas o tener un compinche que te chive, solo con pellizcarse el sombrero, cuál tiene que ser tu próximo movimiento. La victoria, de esta forma, parece segura, pero también es muy peligrosa.

Muriel y Julius, los protagonistas de Indomables, se conocen así en la década de los años 50: jugando al póquer. Ella, una joven independiente e inteligente, va a casarse con Lee, el agradable hermano de Julius. Este último ha vuelto de la guerra de Corea y el siguiente paso parece lógico: que los tres persigan el sueño de construir una vida juntos en California.

Todo es idílico, pero la vida, las ambiciones y los deseos se interponen y Julius termina en Las Vegas trabajando como vigilante de sala en un casino. Muriel, por su parte, se gana la vida como camarera, pero no ha olvidado la píldora de sabiduría que su cuñado le compartió: que el jugador tiene que estar informado. Escuchando las conversaciones de los clientes de la cafetería, Muriel apuesta en las carreras de caballos y gana bastante dinero.

Daisy Edgar-Jones y Jacob Elordi en 'Indomables' Ley Line Entertainment / FirstGen Content / Cor Cordium / Wavelength
Daisy Edgar-Jones y Jacob Elordi en 'Indomables'

La conexión entre Muriel y Julius, desde el momento en el que los dos se sientan a desayunar una mañana, se vuelve eterna. Sus vidas se convierten en un reflejo la una de la otra. Dos caminos paralelos que se encuentran de vez en cuando a través de alguna carta, una llamada de teléfono o una visita inesperada. Ambos se embarcan en un viaje de autodescubrimiento cuando Julius se enamora de Henry y Muriel encuentra en su vecina Sandra a una amante. 

Indomables, basada en la novela On Swift Horses de Shannon Pufahl, se permite ir despacio y dejar que su historia y sus tramas se cocinen a fuego lento. De otra forma, el filme no habría funcionado. Lo que destaca en esta película por encima de todas las cosas son las interpretaciones de su elenco: una impecable Daisy Edgar-Jones como Muriel, un carismático Jacob Elordi como Julius y un cordial Will Poulter como Lee. También Diego Calva y Sasha Calle como los amantes, respectivamente, de Julius y Muriel apuntalan las magníficas interpretaciones de todos los implicados.

El trabajo de Daniel Minahan en la dirección es inteligente al no caer en el melodrama facilón y no fuerza nada, dejando que los viajes de cada uno de los personajes sean los protagonistas. Hay felicidad, pero también una desazón provocada por el constreñir de una época y sociedad que obligaba a la comunidad LGBTQ+ a vivir escondida y construyendo, dentro de un mundo lleno de tabús, lugares de encuentro y de cuidado entre ellos.

Indomables es una película hermosa y noble de sabor dulce y amargo que termina de forma esperanzadora. Un interesante viaje de descubrimiento de unos personajes que hacen trampa en sus vidas para encajar en el mundo. El truco ha salido bien. 

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