La sustancia
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cine
Un visitante
3,0
Publicada el 20 de abril de 2025
Lo que empezó pareciendo una película basada en una temática relacionada con la clonación y el adrenocromo, tan mencionado en el ámbito del primado negativo, ha terminado por representar una especie de alegoría gore de la sombra de Carl Jung. Pero, él, nunca habló del parásito como si lo hizo Carlos Castaneda.
La sombra de Carl Jung está basada en aquella parte de nuestra identidad que es rechazada por nosotros mismos por no considerarla apropiada y haber asumido, o valorado, como turbios o inapropiados ciertos aspectos de ésta. Ese rechazo constante de nuestra identidad terminaría por convertirse en nuestra sombra que nos delata cuando menos lo esperamos mediante la manifestación de algún acto que no identificamos como propio. Para Carlos Castaneda, esta sombra se densifica y se convierte en un ente que podría ser físico, el parásito. El parásito representa lo que no aceptamos de nosotros por desear exactamente lo opuesto de lo que somos. En el caso de esta película consistiría en rechazarse de pleno a uno mismo por reprocharse, con absurda vileza, haber envejecido.
La trama consiste en que deciden sustituir a la protagonista, Demi Moore, en su propio programa de televisión porque creen que está mayor para continuar en él. No puede soportarlo y termina seducida por una sustancia milagrosa que al consumirse clonaría sus células para así verse rejuvenecida.
Hoy día, un porcentaje muy elevado de películas y series pueden ser explicados a través de la tradición Hermética y la alquimia, astrología y la numerología. Ciencias milenarias degradadas a “asuntos frikis” muy convenientemente desde hace unos 100 años.
Por citar la primera película que me viene a la mente, Alien, el octavo pasajero, película que todos conocemos, usaba ya la simbología a la que el cine de todos los tiempos nos tiene acostumbrados. El número 8 representa la transformación de Escorpio, el planeta Plutón y la casa 8 en astrología.
En la película, el número de la calle en la que se consiguen la sustancias es el 53, cuyos dígitos suman 8, así como la tarjeta con la que se abren la puerta de acceso y la taquilla 503. La película está repleta de simbología numérica, aunque no insistiré demasiado en los números, trataré de destacar un par de detalles para después ceñirme al argumento, sin más.
Desde la numerología, el número de teléfono 909-555-0199 simboliza el fin de un ciclo de la ilusión en la que el alma ha estado atrapada en el engaño mientras el parásito nos ha mantenido controlados a través de creencias, hábitos y estructuras impuestas. Este número representa la llamada al despertar, soltar la narrativa impuesta y enfrentar al parásito con conciencia de lo que somos.
Posteriormente, durante el minuto 12 al 13, números que encierran también un significado elocuente cuya aclaración aquí demoraría en exceso, la protagonista se encuentra con una última oportunidad para no caer en la tentación de vender su alma al diablo. O, lo que es lo mismo, dejarla en manos del parásito.
De repente, aparece un viejo amigo de la escuela que le pide una cita y le entrega su número de teléfono escrito en un papel tras haberle halagado, previamente, diciéndole conservar aún su belleza intacta. El número que le entrega 323-555-0102 simboliza el momento en que el alma empieza a sospechar que el mundo material es una prisión. Es el primer susurro del conocimiento oculto (gnosis) que invita a cuestionar la realidad impuesta por las entidades que te mantienen en el engaño y por tanto temen tu despertar.
Entre la mente y el corazón decide seguir a la vanidad que no proviene del corazón sino de la mente.
El proceso de transformación se pone en marcha. Demi Moore se inyecta el producto y, tras desmayarse, sale de su columna vertebral su otro yo oculto, joven y deseado. Una chica veinteañera con las carnes en su sitio que triunfa con la experiencia de la protagonista. Mientras una vive, la otra duerme, alternándose así una semana tras otra. Como las fases de la luna que duran siete días, el octavo día reaparece una de las dos tras inyectarse la sustancia del poder de la transformación.
El humano y su parásito alternándose en este plano de existencia. Pero, mientras la protagonista duerme, no es consciente de lo que vive el parásito. Hecho que desmonta el motivo de esta película pretendido como el deseo de la protagonista que en vez de sentir ella en sus carnes, de nuevo, el éxito para recrearse en su vanidad lo cede a una parte de sí misma que ni siente, ni controla.
El parásito empachado de éxito se da cuenta de que no soporta a su yo humano. Decide inyectarle, mientras yace tendida en el suelo, para robarle sus propios días de vida. Pero debe haber un equilibrio energético entre las dos, deben seguirse las fases de la luna, conocimiento alquímico y que obedece a los ciclos naturales de la vida en la Tierra. Aunque, en la película, no se dice absolutamente nada de esto.
Lo que sucede es que Demi Moore comienza a sufrir un envejecimiento acelerado ya que la energía, de más, que se apropia su otro yo, el parásito, se consume en ella sin haber movido un dedo de su cuerpo yacente.
De este modo, se apela al principio de dualidad del libro el "Kybalion" que se basa en que todo cuanto existe lo hace definido por sus dos opuestos que se tocan. Volvemos a otro conocimiento alquímico basado en que debe respetarse un equilibrio entre ellas, el “bien” y el mal, la verdad y la mentira. Equilibrio en el que no hay ni puras mentiras, ni puras verdades sino un gama intermedia y gradual entre ambos polos. Todas las verdades son semi verdades, o semi mentiras, dentro de la misma escala gradual.
Debe existir un equilibrio entre los dos para evitar la polarización que daría lugar a una existencia efímera y fatídica en la que uno de los dos polos acabaría fagocitando al otro.
Ambas comienzan a sabotearse la vida de la otra durante su semana de existencia observando horribles panoramas en su entorno tras su despertar. Por ello, llaman al proveedor de la droga transformadora como si de Dios se tratase, como si fuera él quien tuviera que decidir por ellas, como la voz de su conciencia o su propia voluntad. Evidentemente, están llamando al demiurgo, demonio o ángel caído cuyo eterno objetivo es el de imitar a dios. Haciendo caso omiso al hecho de que el poder de generar de la nada se encuentra junto al espíritu y no separado de él.
Entramos, aquí, en una matización cuya explicación daría para escribir un libro, pero, básicamente, se reduce a la idea de que llevamos siglos acostumbrados a delegar nuestro poder en falsas creencias y la adoración de imágenes o iconos ajenos a nuestro auténtico poder interior. El insidioso concepto de la religión como dogma obviando el verdadero significado de la palabra, religar. Descubrir en nosotros mismos el espíritu en busca de su unión con la materia. Se trata de la idea de que dios es amor, lo cual, no nos convertiría en seres extremadamente humildes y pusilánimes, sino en activos defensores del amor.
Llega un momento en la película durante el sabotaje mutuo entre las dos en que la protagonista ha envejecido tanto que adopta el deplorable aspecto de anciana de 120 años. Por tanto, decide acabar con la vida del parásito que yace dormido en el suelo, pero se arrepiente. En dicho momento, despierta el parásito y le sorprende con la jeringa letal medio vacía sujeta en la mano e interpreta lo obvio. Así que se levanta del suelo y le propina a la anciana una insistente y brutal paliza que no soportaría ni el mismo Rocky Balboa y, tras ello, parte al estudio para grabar el tan ansiado programa de Nochevieja. De repente, comienza a perder varios dientes frente al espejo del camerino, así que decide regresar a la casa y administrarse el resto de la dosis de clonación de, estrictamente, un solo uso. Después de hacerlo, se transforma en una masa ingente de carne adquiriendo un aspecto deforme que nada tiene que envidiar al hombre elefante con la agravante de tener como un apéndice en la espalda, concretamente, la cara de Demi Moore gritando. Vuelve al plató de cine ocultando su aspecto y cuando se escucha su voz en el micrófono todo el mundo grita, acabad con el monstruo. Revientan al parásito y éste riega con su sangre a todo el público presente. Lo siguen reventando, pero se regenera. Decide huir y lo atropella un camión esparciendo sus restos por el suelo. Solamente permanece el rastro de la cara de la protagonista que al ver su estrella en el suelo del paseo de la fama decide sonreír y exhalar su último aliento sobre ella.
El final parece remarcar la vanidad extrema de la protagonista que aprovecha hasta el último aliento vital para rememorar aquellos pasados momentos de gloria sobre la estrella que una vez la encumbró. Lo hace rodeada de tres palmeras en forma de triángulo desde donde un rayo de luz del sol vuelve a hacerla brillar.
Lo que esta película representa, en mi opinión, es una nueva manera sutil e inteligente de interpretar cómo el demiurgo en forma de parásito trata de imitar al humano apoderándose de su cuerpo. El parásito dejaría de habitar el cuerpo humano para darse exactamente el proceso inverso, es decir, un humano parasitando al propio parásito. Además, rodeado en pleno escenario de decenas de chicas entre quienes ilusoriamente pretendería pasar desapercibido. Nos habrían mostrado un parásito dándose un baño de masas y, al acto, tras haber sido golpeado, compartiría toda su roja esencia sobre los rostros de los espectadores presentes.
No faltando la presencia de sangre durante toda la película, este final tan rematadamente gore parece sobrar. Son momentos de violencia gratuita que recuerdan a la psicopatía de Tarantino, pero con la diferencia de tratarse de escenas en las que el protagonista no es humano. Es un parásito. Todas estas escenas finales son surrealistas, desagradables e incapaces de despertar un mínimo de empatía en el ser humano, ya que el verdadero protagonista es la oscura sombra del parásito, el otro lado de la luz. El eterno imitador de la conciencia humana se acerca más que nunca a su deseo mediante su propia experiencia densificada en un monstruo que contiene al humano.
La grabación de este sórdido espectáculo podría, únicamente, suscitarle placer y deleite al mismísimo parásito. Por tanto, parece haberse dirigido obedeciendo los pormenores exigidos por éste, representados explícitamente en ciertos momentos estratégicos del montaje final. Detalles en los que se observa, casi en una misma toma, una recreación compulsiva y exacerbada en presentar carnes arrugadas en contraste con turgentes carnes de juventud. Una exhibición de contrastes que parecen juzgar y castigar una vanidad humana tergiversada y enfermiza que no se corresponde con la realidad.
La repugnante violencia gratuita que el espectador presencia sin cesar no proviene de una mente racional humana. Más bien de quienes pretenden achacar su propia frialdad y falta de corazón al ser humano como si se tratase de una cualidad inherente al mismo. Comienza a ser una constante representar al ser humano de una forma cada vez más decadente en los medios audiovisuales.
Las películas, hoy, no suelen estar dirigidas por un solo director, hay muchas cabezas pensantes detrás. Muchas de estas películas son auténticas obras de arte en cuyo montaje final se plasma con sutileza, en unos casos, y mal gusto, en otros, la intención de quien manda entre bastidores. No captar dichas intenciones no quiere decir que no existan, significa que podríamos no entenderlas. Asuntos turbios como el que nos ocupa no son fáciles de asimilar, aunque ellos sí hayan sido capaces de transmitirlo.
Natalia Matar
Natalia Matar

11 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 7 de abril de 2025
“La sustancia” es una película que impacta profundamente.

Desde el principio, la violencia explícita y las escenas intensas crearon una experiencia difícil de mirar, pero con un propósito claro. La historia, casi enteramente a cargo de una sola actriz, mantiene la tensión de manera original, incluso en momentos muy íntimos.

Una de las escenas más poderosas refleja los pensamientos intrusivos y autodestructivos de la protagonista, una representación cruda de los conflictos internos que todos enfrentamos en algún momento.

El final me pareció algo exagerado, pero comprendí que era una forma valiente de la directora para enfatizar su mensaje.Una película que incomoda, pero que invita a reflexionar sobre la autopercepción y los límites del sufrimiento.
Miguel Gordo
Miguel Gordo

19 usuarios 148 críticas Sigue sus publicaciones

1,0
Publicada el 5 de julio de 2025
Un horror. Desagradable, asquerosa, no le saco nada positivo. El papel de Demi Moore tampoco me parece muy bueno, inexpresiva. Menos mal que la vi en movistar y no tuve que pagar por ella.
Ozonero
Ozonero

113.450 usuarios 1.430 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 5 de marzo de 2025
Partiendo de una premisa en la que subyace una crítica feroz a cómo trata el mundo del espectáculo a la mujer cuando madura, "La Sustancia" es una película muy particular, con una estética en cierto modo "Lynchiana", por momentos con colores y ángulos que podrían recordar al Giallo o al más reciente cine de Winding Refn, y en ciertos aspectos que no vamos a desvelar podría recordar a Brian Yuzna o al cine de terror ochentero del estilo. El trabajo de las protagonistas es sensacional, especialmente el de Demi Moore (una pena la oportunidad perdida de un Oscar) y en definitiva es una película con un trasfondo muy crítico, una estética muy bien adaptada al film y un desenlace que a buen seguro no es para todos los públicos.
Elvis Del Valle
Elvis Del Valle

250 usuarios 768 críticas Sigue sus publicaciones

5,0
Publicada el 2 de marzo de 2025
Después de años de ausencia de la gran pantalla, Demi Moore regreso nuevamente con una obra maestra moderna del cine de terror que retrata la lucha interna que muchos sufren al tratar de encajar en una sociedad donde lo único que importa es la apariencia externa. The Substance es una refrescante película de horror corporal que actúa como una cruda sátira sobre cómo los estándares de belleza han hecho que se valorice más la apariencia por encima de la individualidad.

Coralie Fargeat presenta una deslumbrante visión que toma inspiración de David Cronenberg y la plasma en una experiencia cinematográfica bastante deslumbrante. Los planos y la fotografía no son lo único admirable, la directora hace acercamientos de primer plano y un acertado uso del sonido para generar sensaciones. La banda sonora de Raffertie es una magistral composición que tiene bastante glamour. La película tiene un sabor único que no se ha visto en otras películas y se siente muy fresca. A pesar de abordar un tema que otras películas han tocado, la manera en que lo hace le da bastante originalidad. El maquillaje que se usa para la belleza de Sue y el decaimiento de Elisabeth es asombroso. Nada más se usaron unos toques de CGI, pero el maquillaje es admirable al nivel de muchas películas de los años 80. Podría decirse que la historia en sí es bastante sencilla, pero el mensaje de la película y el profundo desarrollo de ambas protagonistas le da bastante potencia.

Aunque Elisabeth y Sue son la misma persona, el desprecio que Elizabeth siente y el deseo de tener la aprobación de los demás por medio de la perfección, dan lugar a que Sue se manifieste como un doppelganger. La película se convierte en una historia similar a Jekyll & Hyde, pero tirando más por el lado de The Nutty Professor. Para entender la comparación, The Substance es protagonizada por una mujer que es descartada por ser una mujer mayor y no tener juventud. Algo que es irónico, pues Demi Moore aún es atractiva a pesar de tener unos 60 años. El punto aquí es que Elisabeth vive en una sociedad donde la belleza es un producto que se puede explotar y cuando se gasta, termina siendo desechado. Dicha sociedad implanta la idea de que para poder encajar y ser valorado, hay que cumplir obligatoriamente los estándares de belleza que la sociedad demanda para ganar un alto prestigio. Al ser una mujer de 50 años, Elisabeth es desechada y eso hace que ella deje de sentirse valorada provocándole un vacío existencial. The Nutty Professor de Eddie Murphy no está lejos de esta idea sobre tener que ser bello para sentirse aceptado. En esa película, Sherman Klump es un hombre con sobrepeso que se siente infravalorado y menospreciado por su físico. Eso lo lleva a recurrir a la fórmula que lo convierte en un joven viril con excelente físico. Con The Substance pasa lo mismo cuando Elisabeth decide recurrir a La Sustancia para convertirse en la bella Sue. Ambas personajes simbolizan el conflicto interno que la protagonista siente y sus dos versiones se convierten en dos personalidades separadas. Elisabeth empieza a envidiar a Sue por su belleza y la admiración que está recibiendo y cuando decide terminar con ella, no puede porque se convierte en su único medio para tener la aceptación de los demás. Esto ya sería una metáfora de ese ser que muchos fingimos ser en los medios o en las redes para tener la aprobación de los demás. Fingiendo ser algo que no somos en realidad, pero acabamos siendo dependientes de esa imagen para no perder nuestro lugar en la sociedad. Sue siente desprecio hacia Elisabeth porque ella es esa vejez que muchas mujeres que se sienten perfectas o que se preocupan por su aspecto no desean. Ella es la materialización de ese autodesprecio que Elisabeth se tiene. Sue es ese sentimiento de negación hacia el envejecimiento y que siempre quiere vivir en la ilusión de ser eternamente bella. El monstruo que surge en los últimos minutos de película aun con ese sueño de ser admirada hasta el final, completa la metáfora de esta película. Claro que hay momentos humorísticos que pueden rayar en lo absurdo. La escena del portero puede parecer ilógica, pero no se sabe si eso realmente paso al ver a la criatura ilusionando con el recibimiento que tanto anhela.

Tras toda la analogía, La Sustancia a la que Elisabeth recurre es claramente una metáfora sobre los cosméticos y las cirugías a las que las personas se exponen para mantener esa belleza perfecta que no quieren perder. Al no aceptar que todos envejecemos, ya sea por vanidad o por depender bastante de la aprobación de los demás, no aprendemos a aceptarnos tal como somos. Eso lleva a que terminemos recurriendo a métodos que pueden ser dañinos para nuestra salud y llevarnos a nuestra propia destrucción. The Substance refleja cómo las jóvenes que desean encajar en una sociedad superficial acaban recurriendo a productos o cirugías para perfeccionar sin importar los riesgos de salud. Más aún en una generación donde las niñas jóvenes desean alcanzar la belleza perfecta usando cosméticos para adultos que pueden perjudicar su salud. La estrella de Elisabeth al inicio y al final de la película dejan en claro que a esta sociedad no le importa nuestra salud, ya que solo nos ve como consumidores o simples productos. The Substance acaba siendo una asombrosa película que sabe transmitir una cruda realidad sobre nuestra sociedad y demuestra que el cine de terror puede dejar un valioso mensaje como otras películas. Mi calificación final para esta película es un 10/10.
J. Herrera
J. Herrera

1 críticas Sigue sus publicaciones

0,5
Publicada el 1 de marzo de 2025
La gente que alaba está película han tomado drogas y de mala calidad , es un vídeo clip cutre.
Planos más de la industria del videoclip que del cine , no es una película es una....
Luis Alberto Serrano
Luis Alberto Serrano

7 usuarios 46 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 27 de febrero de 2025
Me encantó el 99% de la película. Eso ya es mucho más de lo que se puede pedir para verla. Pero es que, desde que empezó y le vi todas las alegorías a mi maestro Kubrick, ya me tenía ganado. Esos planos simétricos con encuadres de ventanas alternativas y ausencia de sonido me motivan. Mucho más que, yendo avanzando las tramas, te das cuenta de que la principal es hacer un homenaje a ese cine de vísceras que tiene su público fiel. Por eso, esta cinta le gustará a muchos y a otros (a todo el grupo que la vieron conmigo) les parecerá horrenda. Para empezar, si la quieren ver, tienen que tener en cuenta una premisa para no llevarse a engaños: van a ver sangre, mucha sangre.

El contexto en el que se mueve es la despiadada crítica al mundo de la televisión, el star-system y al exceso de ego que te lleva a ser peor persona de lo que te gustaría. Yo, que dejé de trabajar en TV cuando me intentaron obligar a hacer cosas que iban contra mis principios, la entiendo a la perfección. Sé de otros que no tuvieron tanta madurez y tragaron. No se puede exigir a una persona que pida disculpas a la estrella para que todo se apacigüe, cuando ha sido ésta la que ha intentado agredir. Pues esas cosas pasan.

Coralie Fargeat, su directora, ha conseguido con su breve currículo colarse en el olimpo de las diosas de Hollywood. Y eso no es fácil. Me parece que la transgresión de esta cinta, mezclada con el gran cuidado por los detalles, la hacen merecedora de los reconocimientos. El mío, seguro. Quiero ver más películas de ella. ¡Qué mejor crítica le pueden hacer que esa! Y la elección de Demi Moore, ¿qué me dicen? No he logrado encontrar declaraciones de si fue la seleccionada para autoparodiarse por haber llevado una vida similar a la protagonista: una estrella en decadencia por la edad que lucha por volver a verse joven. No sé si premeditado, pero acertado, ya les digo que sí. La noche de los Óscar va a ser injusta por una razón. Ella o Karla Sofía Gascón (o las dos, que todo puede pasar) van a salir de la sala sin una estatuilla más que merecida. Su trabajo en esta película es impresionante. Vale que muchos me dirán que el trabajo lo hicieron los maquilladores, que por ellos sí apuesto para el gran premio, pero es que a mí me transmitió todo un abanico de sensaciones y miedos. Un personaje complejo y al límite que le valió el premio en los Critics Choice Awards (los premios de los críticos cinematográficos). Bien hecho hasta el punto de convertir este guion en algo que va a ser recordado mucho tiempo por añadirse merecidamente a la lista de películas de culto del cine de vísceras.

La historia está contada en tres actos. El de Elisabeth, en el que vemos a una estrella de TV en decadencia. Demi muestra su cuerpo espectacular para la edad que tiene. El segundo es el de Sue, donde su clon creado a partir de ella, pero mucho más joven y espectacular, toma el protagonismo. Brillante. Hasta aquí, la película me tenía atrapado. Los cambios de una vida en picado a la otra en ascenso es un pedazo de guion brutal. Es más, la interpretación que hace Margaret Qualley es de nominación al Óscar. Entre las que sí lo están, hay algunas que lo han sido con muchos menos méritos que ella. Su capacidad de seducción es impresionante y la conversión del personaje de dulce a malvado lo consigue acertadamente.

Y para acabar, no podemos dejar de hacer mención a todos los homenajes que se ven reflejados en esta película. Es uno de sus atractivos. En casi todas las secuencias hay algún detalle «copiado» de otras películas. Bravo, Coralie, porque hemos amado el mismo cine. Entre los que yo vi, puedo citar: los planos de Kubrick, durante toda la película; el plano de la ducha y el de la carita pegada al suelo mojado de “Psicosis”; el teléfono rojo, aunque esta vez no vuela a Moscú con Stanley; la lucha a patadas de “Kill Bill”; la transición entre mundos de “2001: Una odisea del espacio”; los pasillos y el aseo de “El resplandor”; el final muy de ”El hombre elefante”; Gollum buscando su «tesoro»; la clavada de jeringuilla en el corazón de “Pulp Fiction” y me encanta el momentazo de “La mosca” de Cronenberg que muere cuando la protagonista ve finalizada su carrera en la televisión, lo que significa su defunción y declive personal.

El 1% de la película que, no solo es que no me gustara, es que me pareció ridículo, es el tercer acto llamado Elisabesue, mezclando los nombres de los dos formatos de persona. Aquí es un homenaje a todas esas películas de la serie Z que nunca he podido con ellas. Solo recuerdo una que me hizo reír mucho. Lagrimones derramé con “Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro” en la época australiana de Peter Jackson. Pues, aquí, el colofón es igual de patético e increíble. Y que conste que no digo que esté mal. Lo que digo es que yo, o quizás usted, no somos el público para el que se ha diseñado ese final.

Aun así, puede ser la sorpresa de la noche y hasta el Óscar a la Mejor Película. Habla de cine, que eso encanta a los académicos y está perfectamente realizada. No las he visto todas, pero, si gana, me parecería acertado. Aunque solo sea por opinar y por pensar: tienen que verla.

NOTA: Despiadada crítica al mundo de la televisión… Le pongo un 9.
Adolfo Garcia Gonzalez
Adolfo Garcia Gonzalez

81.994 usuarios 771 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 24 de febrero de 2025
Los dos primeros actos bien, pero el tercero...
Tiene una interesante premisa al inicio de todo.
Algunos de sus planos son muy buenos, y están muy bien montados.
Tiene varios mensajes, aunque yo solo consigo encontrar dos, el resto se me han perdido al final. Porque el final es una locura sin sentido que acaba estropeando todo lo visto anteriormente.
Conclusión; ¡el final estropea todo!
Óscar?
Ni de coña!!
Demi Moore?
Muy bien!!
..PICARD..
..PICARD..

47.506 usuarios 1.239 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 6 de febrero de 2025
La directora gala Coralie Fargeat, autora de la «Revenge» de 2018, -y película que recomiendo para quien no la haya visto todavía, plena de intrínseca violencia corporal- en una nueva obra y en la que, como dice su cartel promocional original, es "Una absoluta puta locura", (si es que no lo fue ya en la mencionada anteriormente; que también, añado yo), y el estilo de filmación, de intensidad absorbente.

Psicología, misterio, terror, ciencia ficción, monstruosidad, retazos de humor negro y senilidad; todos esos géneros conforman, en su conjunto, «La sustancia» de esta producción del estudio Working Title, alejado de sus mediáticas creaciones de comedia y romance.

Un celuloide que protagoniza Demi Moore, que ve relanzada su carrera artística con este título y que, en mi opnión, podría convertirse en una cinta de culto... si es que no se encuentra ya así catalogada. Una sustancia muy SUSTANCIAL. .4️⃣/5. ••PICARD••
San Mbs
San Mbs

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1,0
Publicada el 2 de febrero de 2025
Absolutamente impactada por la película...pero para mal, muy mal. Lo que parecía una película con un hilo conductor muy interesante, acaba convirtiéndose en puro cine Gore. No sé cómo Demi Moore se prestó a participar en este circo. Sigo sin entender las nominaciones...es un sin sentido, como el final de la película.
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