... For Good
por Alicia P. FerreirósMe resulta fascinante que Jon M. Chu viera por primera vez Wicked, el célebre musical basado en la novela de 1995 de Gregory Maguire sobre la Bruja Mala del Oeste, antes de que llegase a representarse sobre los escenarios de Broadway por primera vez. Sucedió durante una función teatral previa a su debut, en San Francisco en 2003, y el entonces futuro cineasta asistió con su madre. Con solo 24 años y estudiando ya la carrera de cine, Chu no podía prever que dos décadas después se convertiría en el cineasta encargado de llevar el espectáculo que estaba viendo -y que terminaría siendo uno de los musicales más prestigiosos y populares de la historia- a la gran pantalla. Sin embargo, en su mente ya bullían ideas sobre lo que el lenguaje cinematográfico podría aportar que el escenario no permitía.
Por ello, al materializarse la oportunidad de ponerse tras la cámara del ambicioso proyecto, el director se propuso crear la película para su "yo del pasado", aquel joven estudiante de cine que abandonó el Curran Theatre con algunas imágenes imborrables: el entrelazado de las narrativas de El maravilloso Mago de Oz con la trama principal, Glinda flotando en su burbuja y, cómo no, los temas musicales más emblemáticos del show, 'Defying Gravity' y 'For Good'.
Finalmente, la primera entrega, Wicked, se estrenó en 2024, y el resultado fue sobresaliente. Una dirección artística impecable, coreografías deslumbrantes, interpretaciones luminosas de un reparto encabezado por Ariana Grande y Cynthia Erivo, y en esencia, una obra que exudaba respeto y admiración por el musical original de Broadway por cada uno de sus poros. En el ámbito comercial, el éxito también fue rotundo: con una taquilla de 759 millones de dólares, Wicked se posicionó como la quinta película más taquillera de 2024 y una de las protagonistas en los premios Oscar, obteniendo dos estatuillas de sus 10 nominaciones.
La secuela, Wicked: Parte 2, se enfrenta a un desafío considerablemente mayor: no solo estar a la altura de una primera parte que cautivó tanto a seguidores como a neófitos, sino que también que tiene la responsabilidad de dar un cierre concluyente y satisfactorio a la historia de Elphaba (Erivo) y Glinda (Grande) en un entorno argumental más sombrío que el de su predecesora. Este es el tramo que el propio Chu considera la verdadera esencia de la narrativa, tras la separación de caminos de las dos amigas inseparables al final de la primera cinta.
Al inicio de Wicked: Parte 2, ha transcurrido un lapso desde que Elphaba se marchó volando en su escoba, negándose a ser cómplice de la gran mentira del Mago, mientras que Glinda, su gran amiga, optó por quedarse. Unas decisiones que las han situado en bandos opuestos, tensando un vínculo de amistad que parecía inquebrantable.
Universal Pictures
Los conocedores del musical ya saben lo que les aguarda, pero podemos asegurar que quienes no lo han visto encontrarán varias sorpresas que no se limitan al desarrollo central de Elphaba y Glinda, sino también a la manera en que el relato de la Bruja Mala del Oeste confluye con los sucesos narrados en la clásica El maravilloso Mago de Oz de L. Frank Baum. Cómo la llegada de Dorothy a Ciudad Esmeralda y su reconocible camino por el paseo de baldosas amarillas se entrelaza con la historia de Elphaba para ofrecer una perspectiva única de la historia que todos conocemos.
Y es que, ya sea entre los habitantes de la ficticia y fantasiosa Ciudad Esmeralda o en el muestro propio en pleno siglo XXI, cualquier historia puede ser contada de la forma que más convenga, dependiendo de la perspectiva de aquellos que la relatan y respondiendo a sus intereses. Uno de los varios paralelismos que podemos extraer de una historia que en realidad, al margen de escobas voladoras, burbujas y zapatitos mágicos, no está tan lejos de otras que sentimos más cercanas.
Habiéndose filmado simultáneamente con la primera parte, Wicked: Parte 2 llega con un prestigio ya establecido con el que no contaba su predecesora -que superó con creces expectativas pero entonces nadie lo tenía tan claro-, pero aún sin el facrir sorpresa de ninguna manera decepciona: repite la calidad visual que ya se disfrutó en Wicked, con una puesta en escena igualmente brillante y extraordinaria en la que, de nuevo, Ariana Grande y Cynthia Erivo representan lo más destacado del largometraje.
Con la inclusión de dos números musicales inéditos que difieren del repertorio de Broadway que se integran a la perfección, el momento cumbre se encuentra, sin duda, en el icónico "For Good", que la película adapta con maestría.
Un desenlace emotivo y conmovedor que no solo pone el broche final a una historia cargada de empatía y sentimiento, sino que también consolida la obra que se convirtió en el musical de Broadway más célebre de todos los tiempos como una de las mejores películas musicales que jamás se han realizado.