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El último encargo funciona porque entiende bastante bien lo que quiere ser: una comedia de acción ligera, rápida y sin demasiadas pretensiones. No busca reinventar nada ni convertir su historia en algo trascendente. Quiere entretener durante hora y media con persecuciones, golpes, situaciones absurdas y dos protagonistas muy distintos obligados a compartir el mismo desastre. Y conmigo, en general, lo consiguió.
Lo que más agradecí fue encontrarme con un Eddie Murphy bastante más contenido de lo que esperaba. No aparece el Murphy más histriónico, el de la gesticulación constante y el chiste lanzado cada pocos segundos, sino uno que funciona mejor como contrapunto serio frente al caos que se va generando alrededor. Ese registro le sienta bien y permite que el humor nazca más de las situaciones y de la fricción entre personajes que de convertir cada escena en un monólogo.
Pete Davidson cumple precisamente la función opuesta. Su personaje es más inmaduro, impulsivo y propenso a empeorar cualquier situación, pero la película consigue que esa diferencia con Murphy produzca una dinámica simpática. No diría que estamos ante una pareja cómica memorable, pero sí suficientemente entretenida como para sostener el recorrido.
También ayuda que la película tenga claro que la acción debe pesar tanto o más que la comedia. Hay persecuciones, tiroteos y set pieces resueltas con eficacia, sin buscar un realismo especial. Todo funciona desde una lógica de aventura en la que la verosimilitud importa bastante menos que mantener el ritmo. Ese enfoque le beneficia: cuando intenta ser simplemente divertida, es cuando mejor funciona.
Keke Palmer aporta además bastante energía. Tiene presencia, sabe moverse dentro del tono de la película y ayuda a que el reparto no dependa únicamente del contraste entre Murphy y Davidson. Eva Longoria también suma carisma y familiaridad, aunque el guion no necesita dar demasiada profundidad a nadie para que el conjunto funcione.
La historia, eso sí, es bastante genérica. Utiliza piezas muy conocidas del cine de robos, las buddy movies y la comedia de acción. Hay coincidencias, giros y decisiones que no conviene analizar demasiado porque la lógica interna se resentiría enseguida. Pero tampoco sentí que la película me pidiera hacerlo. Su contrato con el espectador es bastante claro: aceptar el disparate y dejarse llevar.
Ahí está también su principal límite. Todo resulta tan funcional que pocas cosas dejan realmente huella. Las escenas de acción cumplen, las bromas entran mejor o peor y los actores tienen suficiente carisma, pero cuesta encontrar algo que haga que El último encargo destaque entre tantas películas construidas con ingredientes parecidos.
Tim Story dirige con oficio. Mantiene el ritmo, no deja que la película se vuelva demasiado pesada y sabe aprovechar a sus intérpretes. No hay una puesta en escena especialmente personal ni una gran idea visual detrás del conjunto, pero tampoco hace falta para que la película consiga lo que pretende.
Me gustó especialmente que el humor no se comiera la acción. Muchas comedias con estrellas cómicas terminan frenando cada escena para insertar una broma. Aquí hay bastante más equilibrio. Murphy puede estar serio, Davidson puede aportar el caos y la película puede seguir avanzando sin detenerse constantemente para recordarnos que también quiere ser graciosa.
Eso no significa que todos los chistes funcionen ni que el guion sea especialmente brillante. Hay momentos bastante previsibles y otros que dependen demasiado del carisma del reparto. Pero el conjunto mantiene una ligereza que hace que sus defectos molesten menos.
El último encargo me ha parecido bastante bien. No es una película que vaya a recordar durante años ni una nueva referencia de la comedia de acción, pero sí una propuesta eficaz y entretenida. Tiene ritmo, suficiente acción, humor sin excesos y un Eddie Murphy más contenido de lo habitual, algo que para mí fue una ventaja clara. Cumple, divierte y se va sin hacerse pesada. A veces no hace falta mucho más.
Lo que más agradecí fue encontrarme con un Eddie Murphy bastante más contenido de lo que esperaba. No aparece el Murphy más histriónico, el de la gesticulación constante y el chiste lanzado cada pocos segundos, sino uno que funciona mejor como contrapunto serio frente al caos que se va generando alrededor. Ese registro le sienta bien y permite que el humor nazca más de las situaciones y de la fricción entre personajes que de convertir cada escena en un monólogo.
Pete Davidson cumple precisamente la función opuesta. Su personaje es más inmaduro, impulsivo y propenso a empeorar cualquier situación, pero la película consigue que esa diferencia con Murphy produzca una dinámica simpática. No diría que estamos ante una pareja cómica memorable, pero sí suficientemente entretenida como para sostener el recorrido.
También ayuda que la película tenga claro que la acción debe pesar tanto o más que la comedia. Hay persecuciones, tiroteos y set pieces resueltas con eficacia, sin buscar un realismo especial. Todo funciona desde una lógica de aventura en la que la verosimilitud importa bastante menos que mantener el ritmo. Ese enfoque le beneficia: cuando intenta ser simplemente divertida, es cuando mejor funciona.
Keke Palmer aporta además bastante energía. Tiene presencia, sabe moverse dentro del tono de la película y ayuda a que el reparto no dependa únicamente del contraste entre Murphy y Davidson. Eva Longoria también suma carisma y familiaridad, aunque el guion no necesita dar demasiada profundidad a nadie para que el conjunto funcione.
La historia, eso sí, es bastante genérica. Utiliza piezas muy conocidas del cine de robos, las buddy movies y la comedia de acción. Hay coincidencias, giros y decisiones que no conviene analizar demasiado porque la lógica interna se resentiría enseguida. Pero tampoco sentí que la película me pidiera hacerlo. Su contrato con el espectador es bastante claro: aceptar el disparate y dejarse llevar.
Ahí está también su principal límite. Todo resulta tan funcional que pocas cosas dejan realmente huella. Las escenas de acción cumplen, las bromas entran mejor o peor y los actores tienen suficiente carisma, pero cuesta encontrar algo que haga que El último encargo destaque entre tantas películas construidas con ingredientes parecidos.
Tim Story dirige con oficio. Mantiene el ritmo, no deja que la película se vuelva demasiado pesada y sabe aprovechar a sus intérpretes. No hay una puesta en escena especialmente personal ni una gran idea visual detrás del conjunto, pero tampoco hace falta para que la película consiga lo que pretende.
Me gustó especialmente que el humor no se comiera la acción. Muchas comedias con estrellas cómicas terminan frenando cada escena para insertar una broma. Aquí hay bastante más equilibrio. Murphy puede estar serio, Davidson puede aportar el caos y la película puede seguir avanzando sin detenerse constantemente para recordarnos que también quiere ser graciosa.
Eso no significa que todos los chistes funcionen ni que el guion sea especialmente brillante. Hay momentos bastante previsibles y otros que dependen demasiado del carisma del reparto. Pero el conjunto mantiene una ligereza que hace que sus defectos molesten menos.
El último encargo me ha parecido bastante bien. No es una película que vaya a recordar durante años ni una nueva referencia de la comedia de acción, pero sí una propuesta eficaz y entretenida. Tiene ritmo, suficiente acción, humor sin excesos y un Eddie Murphy más contenido de lo habitual, algo que para mí fue una ventaja clara. Cumple, divierte y se va sin hacerse pesada. A veces no hace falta mucho más.
El Último Encargo me ha parecido un peliculon de principio a fin que me ha gustado muchísimo, recuerda mucho a las grandes películas de atracos de antes que vale mucho la pena verla. La película lo tiene todo diversión, entretenimiento y muchas risas, la dirección es buena, su historia es la misma de siempre pero es increíble de todos modos, el humor es super graciosísimo para no parar de troncharte, lo flojo de ella es su final que podría haber sido mejor, Eddie Murphy, Pete Davidson y Keke Palmer están increíbles y la química entre los tres es espectacular.
En resumen El Último Encargo es una gran, divertida y impresionante comedia de acción de atracos de principio a fin, un peliculon que vale mucho la pena verla.
La amo infinitamente❤️
En resumen El Último Encargo es una gran, divertida y impresionante comedia de acción de atracos de principio a fin, un peliculon que vale mucho la pena verla.
La amo infinitamente❤️
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