Hamnet
Críticas
5,0
Obra maestra
Hamnet

Historias contra el dolor

por Andrea Zamora

Hay un grito que rompe a Hamnet en dos. Es un aullido de dolor que rasga el tiempo y el espacio. Pesa tanto que el cuerpo se queda aplastado contra la butaca. Nunca has oído nada igual. En la pantalla, una madre acaba de perder a su hijo. El momento de la muerte del niño que da nombre a la película es el gran acento del filme de Chloé Zhao. Es el "antes de" y el "después de" sobre el que viven los personajes de esta historia.

Hamnet, la adaptación de la novela homónima de Maggie O'Farrell, es una película maestra en el retrato de lo cotidiano, del duelo, de la pérdida y de las formas de los humanos para lidiar con el sufrimiento. La historia tiene como protagonista a Agnes, la esposa de William Shakespeare, una mujer conectada profundamente con la naturaleza. Por eso Hamnet es una película con mucha tierra. En lo literal y en lo figurado.

Agnes y William tuvieron tres hijos, una niña y mellizos, pero la peste llegó a su casa y contaminó a su familia. Hamnet muere como consecuencia de la enfermedad y, mientras Agnes queda enterrada en el dolor con un marido que no habla sobre ese sufrimiento común, William utiliza el teatro como catarsis para enfrentarse a él. Al dramaturgo no se le da bien hablar. Ya lo avisa al inicio del filme. Para él, lo fácil es contar historias.

Un homenaje eterno

Imagen de 'Hamnet' Universal Pictures
Imagen de 'Hamnet'

Zhao consigue dotar a Hamnet de una naturalidad y verdad tan reales y a la vez tan extrañas que el filme tiene una característica casi alienígena. Todo eso ayudado por sus actores protagonistas Jessie Buckley y Paul Mescal. El corazón de la historia es ella y su compañero de reparto entiende el lugar que le corresponde en el relato. Mescal acompaña a Buckley, que es quien sustenta el peso narrativo de este drama. La intérprete atesora a Agnes con firmeza y la convierte en la fuerza principal de la película.

Hamnet es una gran adaptación de la novela de O'Farrell -la autora también coescribe el guion junto a Zhao- y, sin duda, la obra maestra de Zhao. A la directora le ha quedado un filme que vibra como la vida misma: es doloroso, pero bondadoso. Es triste, pero cordial. Es injusto, pero afectuoso. Es opresivo, pero catártico.

Hay una conclusión casi mágica en Hamnet. Si damos la versión de O'Farrell de la historia del matrimonio Shakespeare como buena, Hamlet no es otra cosa que un canto a un hijo muerto. Es increíble pensar que un hombre que nos saca siglos de edad escribió una obra de teatro como forma de enfrentar la pérdida y esta ha llegado hasta nuestros días contada de muchas formas y versiones diferentes. Es, de alguna forma, como un eterno homenaje a un niño de 11 años. Y es, también, un recordatorio de que necesitamos del arte para poder lidiar con las peculiaridades de la vida.

Hamnet es algo tan precioso que anticipas, cuando la estás viendo, la nostalgia y melancolía que va a provocarte en el futuro la experiencia que estás viviendo en el presente.

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