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decatur555
3 usuarios
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3,5
Publicada el 10 de agosto de 2026
La asistenta está bien. Es entretenida, tiene ritmo, buenos actores y sabe jugar con ese tipo de thriller doméstico en el que casi nadie es exactamente lo que parece. El problema, al menos para mí, es que buena parte de sus sorpresas dejaron de serlo bastante antes de que la película decidiera revelarlas.
No he leído la novela de Freida McFadden, así que llegaba sin conocer la historia. Aun así, después de haber visto tantísimas películas de suspense, relaciones tóxicas, casas perfectas y familias que esconden cosas, algunas situaciones se ven venir con bastante facilidad. No porque estén necesariamente mal planteadas, sino porque el género ya ha utilizado muchas veces mecanismos parecidos.
Eso puede cambiar completamente la experiencia según quién la vea. Si alguien llega sin demasiado equipaje de thrillers de este estilo, probablemente disfrute mucho más de sus giros. La película sabe colocarlos, cambia nuestra percepción de determinados personajes y consigue que algunas escenas anteriores adquieran otro significado cuando conocemos más información.
Sydney Sweeney funciona bien como Millie. Tiene esa mezcla de vulnerabilidad y desconfianza necesaria para que entremos en la historia con ella. Desde el principio sabemos que hay algo en su pasado y que aceptar ese trabajo supone una oportunidad que necesita aprovechar, aunque la casa a la que llega empiece muy pronto a transmitir la sensación de que algo no encaja.
Pero para mí Amanda Seyfried es quien se lleva buena parte de la película. Nina es un personaje diseñado para desconcertar y Seyfried disfruta muchísimo moviéndose entre distintos registros. Puede resultar encantadora, insoportable, imprevisible o directamente inquietante en cuestión de minutos. Esa inestabilidad es una de las cosas que mejor mantienen viva la película.
Brandon Sklenar también encaja en el juego, porque aquí prácticamente todos los personajes están construidos para que el espectador dude de ellos en algún momento. La película se divierte cambiando continuamente nuestras simpatías y sospechas.
Paul Feig dirige todo con bastante elegancia. La casa, la ropa, los espacios perfectamente ordenados y la apariencia de vida ideal contrastan continuamente con la sensación de que algo desagradable está sucediendo debajo. Visualmente es un thriller muy limpio, incluso demasiado bonito por momentos, pero esa artificialidad también forma parte de su personalidad.
La película funciona mejor cuando abraza su condición de entretenimiento pulp. Cuanto menos intenta parecer un gran drama psicológico y más se entrega al juego, los secretos y los excesos, más divertida resulta.
Hay situaciones bastante improbables y personajes que toman decisiones que existen fundamentalmente porque la trama necesita avanzar hacia el siguiente giro. Si uno empieza a analizar demasiado determinadas acciones, el mecanismo se vuelve bastante visible.
Pero tampoco creo que La asistenta quiera ser una película especialmente realista. Quiere atraparte, hacer que sospeches de todo el mundo y cambiar las reglas varias veces hasta llegar a un último tramo bastante más desatado.
Y ahí gana energía. Cuando deja atrás parte de la construcción inicial y las piezas empiezan a colocarse, la película se vuelve más divertida, más oscura y también más exagerada.
Mi problema sigue siendo la previsibilidad. No necesitaba haber leído el libro para intuir demasiadas cosas. Puede que simplemente sea consecuencia de haber visto mucho cine del género, porque reconozco que para alguien que llegue de nuevas varios de esos giros pueden funcionar perfectamente.
Eso no significa que la película esté mal. Al contrario: sabe entretener, está bien interpretada y tiene suficiente mala leche para no convertirse simplemente en otro thriller de plataforma que uno olvida mientras aparecen los créditos.
No es una película que me haya sorprendido demasiado, pero sí una que he visto con interés hasta el final.
Y en un género que vive precisamente de sorprender, eso tiene su mérito.
No he leído la novela (ni ganas después de ver semejante bodrio), pero si se parece algo a la película debe ser igual de mala.
Lo malo de estas películas de ¿suspense? son las reacciones y decisiones absurdas que van tomando los personajes para que el argumento tenga algo de sentido. Pero consigue justo lo contrario.
¿Y la banda sonora? Las canciones al estilo teenagers es para hacérselo mirar.
En fin, que si no eres muy exigente, te apetece ver a unos actores que están buenorros y no te importa perder dos horas de tu vida, a lo mejor (y con mucho esfuerzo) te puede gustar.
Película basada solo un una trama de suspense sin reivindicar ningun idealismo político y sin mensajes subliminales,tan solo una película entretenida y con mucho suspense y giros inesperados,solo me queda decir que mas cine asi por que los rollos woke ya fin una película libre de las mismas historias progres.
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3,5
Publicada el 22 de marzo de 2026
Sin lugar a dudas, destacar las interpretaciones. Una película de la que poco o nada se puede contar, en la que hay intriga, hay mansiones espectaculares, hay casas de muñecas y secretos, muchos secretos!!
Me enfrento con expectativas vertiginosamente altas, de las que suelen jugar a la contra. Me intrigaba profundamente ver qué tipo de energía podía emanar la pareja femenina entre Sydney Sweeney y Amanda Seyfried. Con Amanda arrastro cierta distancia emocional por culpa de una mala experiencia en 'Jennifer's Body', aunque fue culpa de la película que me pareció semejante bodrio, no de la actriz. Y con Sydney me ocurre algo parecido. La había visto en 'Madame Web' y en 'Immaculate'. Me gustó profusamente en el segundo caso. Tanto, que me dio pena que se acabara. Mis esperanzas se ven limitadas en cuanto a actuaciones.
El verdadero miedo no erradica en los actores, sino en la adaptación y la fidelidad al libro. Reconozco que la obra literaria no me entusiasmó, pero sí que fue un rato agradable de lectura cuando la historia comenzó de verdad. Espero ver en pantalla los espacios que me he imaginado leyendo, los gestos, las atmósferas, los silencios, todo. Quiero reconocer escenas sin sentir que me las rompen. Voy preparado para un tremendo chasco. Para una mísera y desagradable traducción de la hoja a la imagen.
Ocurre algo poco frecuente: esta película no solo cumple con los requisitos mínimos, sino que sobrepasa el umbral de mis expectativas.
Resulta ser una adaptación sorprendentemente fiel y respetuosa, casi obsesiva por su fidelidad. Las escenas son todas las importantes y necesarias. Están colocadas de la manera estructural original. Los personajes son como los imagino. Los escenarios respiran casi el mismo aire que percibo leyendo. Existe esa incomodidad y calma que me transmite la historia. Incluso los diálogos, a veces son las mismas palabras.
Por supuesto, hay cambios, pero son tan menores que incluso podría no percatarme de ellos. Lo que sí es claro y evidente, es la última trayectoria. Es otra, casi completamente distinta. Comparten esencia, pero tienen distinta forma. Voy sabiendo que es diferente a consecuencia chivatazos, pero de manera efectiva, logra gustarme. Es un rumbo más cinematográfico, más intenso, más gráfico y agresivo. Se atreve a ir un poco más allá, añadiendo capas de tensión y dramatismo que me doy cuenta de que eran necesarias.
Tampoco es perfecto todo. Hay fallos de lógica interna que me sacan del contexto de la escena y casi rompen la experiencia, pero sé que en el fondo, son decisiones conscientes. Simplemente, están ejecutadas de manera tan planificada, que es evidente el guion que se sigue. La coreografía pesa más que la naturalidad.
Son imperfecciones menores dentro de un conjunto sólido, detalles que me incomodan como espectador, pero no erosionan el impacto general. Claro que el impacto que siento leyendo no existe del mismo modo que viendo la película, al igual que tampoco existe para mí el factor sorpresa. Pero incluso así, logra hacerme sentir un poco tenso, aunque solo sea un poco.
Amanda Seyfried es poderosa, intensa, grotesca cuando es necesario, atrevida y fuerte. Su presencia no incomoda; tampoco es vacía. La energía oscila a veces entre lo seductor y lo perturbador. Es un papel exigente y ella consigue personificarlo; Sydney Sweeney no está a la altura de su compañera, pero tampoco se diluye. Es correcto, funcional y simplemente está ahí. Me la creo, a secas; Brando Sklenar, quien juega en otra liga. Su personaje quiere incomodar, provocar, generar tensión constante. A veces es más caricaturesco que lo quiere representar y transmitir.
La cinematografía es inesperada. Yo sabía que me iba a gustar la fotografía, lo que no esperaba son los movimientos de cámara que tan bien funcionan. Agradable a la vista. Lo que queda en una puesta en escena correcta, que respira y construye una historia.
Termino con satisfacción, consciente de qué tipo de película es, pero que igualmente disfruto. Espero la segunda parte, pero esta vez, sin ilusiones.
Este es mi primer contacto con Sydney Sweeney como protagonista y para impresión mía, me terminó convenciendo. Me demostró que tiene cierta versatilidad para transitar entre la vulnerabilidad y la violencia impulsiva. No es ni mucho menos de las mejores en su campo pero creía que sería peor de lo que vi. En The Housemaid los momentos más sobresalientes pasan cuando ella está en pantalla sosteniendo buena parte del peso dramático, sobre todo en el último tercio de la película hasta que Brandon muere, que para mí es el tramo más sólido.
Y el motor arranca 10 veces más cuando entra en dinámica con Amanda Syfried. Entre las dos actrices principales se genera una tensión muy espontánea que mientras más crece, más fuerza gana la historia. Este duelo de intérpretes es tan extravagante como contagioso, y cuando se revela la verdad del pasado de Amanda y se terminan juntando para matar a Brandon, te generan una simpatía muy divertida.
Pero más allá de ellas dos hay todo un mundo de narrativa y de estructura que no me terminó encajando. Hablo por el esquema clásico de giros argumentales donde el bueno resulta ser el malo, el malo es en realidad bueno y se termina uniendo a la víctima protagonista para vencer al verdadero villano. Este dibujo de giros puede salir muy bien como muy mal si no se tiene el ingenio para lograr que el público se lo trague sin darse cuenta. Pero en mi caso ya preveía los giros casi a la mitad de la historia y eso no es muy bueno que digamos.
El mayor problema llega en cómo se desenlaza la película, ahí sí ya desconecté completamente. La oficial que entrevista a Amanda por la muerte de Brandon resulta ser una de sus excuñadas y sabía que algo pasaba con él. ¿Por qué no investigarlo desde antes si sabía que su hermana había sufrido cambios luego de estar con Brandon? ¿Por qué justamente ella es la que hace la entrevista? Y después tenemos lo de la última escena: Sydney Sweeney aceptando un trabajo como asistenta en otra familia con otro esposo malévolo. El final más cliché que he visto en mi vida: escapar del entorno que trajo todo el problema de la película para acabar cayendo en el mismo problema pero con diferentes personajes.
El trabajo de las protagonistas termina salvando una historia predecible y mal ejecutada. No es un desastre, quizá con 15 minutos menos de filme la cosa cambiaba, pero tampoco le alcanza para pasar de cumplidora.