Una aventura que encoge el corazón
por Tomás Andrés GuerreroEl hombre menguante utiliza una idea fantástica -la reducción inexplicable de su protagonista- para reflexionar, en forma de fábula, sobre la vulnerabilidad humana. La película evoluciona de un drama íntimo a un relato de supervivencia, donde el hogar se transforma en un escenario de aventura y metáfora.
Al inicio, la película adopta un enfoque íntimo y humano: Paul se presenta como un hombre corriente, con una vida familiar tranquila. Su reducción física surge primero como un malestar ambiguo, casi simbólico. Esta parte, pausada y reflexiva, muestra cómo va perdiendo seguridad y cómo su hogar deja de ser un refugio, dando al relato un tono psicológico.
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A medida que avanza la historia, el tono se vuelve más dinámico y la casa se transforma en un espacio de peligro, donde los objetos cotidianos pasan a ser escenarios de tensión y aventura. El relato evoluciona de lo íntimo a la supervivencia física, convirtiendo el hogar en un territorio extraño y hostil, sin perder de vista el drama de un hombre que, al encogerse, se va alejando de su familia y de su antigua vida.
El paso del drama íntimo al relato de aventuras enriquece la película, al añadir tensión y peligro reales. Los elementos cotidianos se vuelven amenazas enormes y la historia se transforma en una lucha absorbente contra un mundo desproporcionado, con ecos de Náufrago.
Universal Pictures France
La actuación de Jean Dujardin sostiene emocional y narrativamente la película. Más allá de mostrar físicamente el encogimiento, refleja la transformación interna de Paul: su desconcierto, frustración y pérdida de identidad. A medida que disminuye de tamaño, su interpretación se vuelve más visceral y contenida, transmitiendo vulnerabilidad y resistencia. La cercanía de la cámara intensifica su aislamiento, haciendo sentir al espectador cada centímetro perdido y cada miedo enfrentado.
Este cambio de lo íntimo a la aventura convierte a Dujardin en el símbolo de una lucha humana universal. Paul no es solo víctima, sino un protagonista que explora identidad, dignidad y aceptación frente a un destino inevitable.
La película combina reflexión filosófica y espectáculo visual, manteniendo la introspección de Paul incluso en las escenas de aventura. Esta mezcla poco común en el cine francés contemporáneo puede sorprender a quienes la esperen como una simple comedia de ciencia ficción.
Jan Kounen firma un filme valiente que combina drama familiar y ciencia ficción, reforzado por la actuación humana y vital de Jean Dujardin. Más que entretenimiento, la película reflexiona sobre la condición humana mientras convierte lo cotidiano en una aventura inmersiva.