El hombre menguante
Críticas
3,5
Buena
El hombre menguante

Una aventura que encoge el corazón

por Tomás Andrés Guerrero

El hombre menguante utiliza una idea fantástica -la reducción inexplicable de su protagonista- para reflexionar, en forma de fábula, sobre la vulnerabilidad humana. La película evoluciona de un drama íntimo a un relato de supervivencia, donde el hogar se transforma en un escenario de aventura y metáfora.

Al inicio, la película adopta un enfoque íntimo y humano: Paul se presenta como un hombre corriente, con una vida familiar tranquila. Su reducción física surge primero como un malestar ambiguo, casi simbólico. Esta parte, pausada y reflexiva, muestra cómo va perdiendo seguridad y cómo su hogar deja de ser un refugio, dando al relato un tono psicológico.

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A medida que avanza la historia, el tono se vuelve más dinámico y la casa se transforma en un espacio de peligro, donde los objetos cotidianos pasan a ser escenarios de tensión y aventura. El relato evoluciona de lo íntimo a la supervivencia física, convirtiendo el hogar en un territorio extraño y hostil, sin perder de vista el drama de un hombre que, al encogerse, se va alejando de su familia y de su antigua vida.

El paso del drama íntimo al relato de aventuras enriquece la película, al añadir tensión y peligro reales. Los elementos cotidianos se vuelven amenazas enormes y la historia se transforma en una lucha absorbente contra un mundo desproporcionado, con ecos de Náufrago.

Jean Dujardin en una pequeña interpretación enorme

Universal Pictures France

La actuación de Jean Dujardin sostiene emocional y narrativamente la película. Más allá de mostrar físicamente el encogimiento, refleja la transformación interna de Paul: su desconcierto, frustración y pérdida de identidad. A medida que disminuye de tamaño, su interpretación se vuelve más visceral y contenida, transmitiendo vulnerabilidad y resistencia. La cercanía de la cámara intensifica su aislamiento, haciendo sentir al espectador cada centímetro perdido y cada miedo enfrentado.

Este cambio de lo íntimo a la aventura convierte a Dujardin en el símbolo de una lucha humana universal. Paul no es solo víctima, sino un protagonista que explora identidad, dignidad y aceptación frente a un destino inevitable.

La película combina reflexión filosófica y espectáculo visual, manteniendo la introspección de Paul incluso en las escenas de aventura. Esta mezcla poco común en el cine francés contemporáneo puede sorprender a quienes la esperen como una simple comedia de ciencia ficción.

Jan Kounen firma un filme valiente que combina drama familiar y ciencia ficción, reforzado por la actuación humana y vital de Jean Dujardin. Más que entretenimiento, la película reflexiona sobre la condición humana mientras convierte lo cotidiano en una aventura inmersiva.

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